"Ha llegado la hora de construir una nueva mayoría en el país, como fuerza que se define de izquierda"

Mayoría absoluta de convencionales del NE respaldó a Michelini

El pronunciamiento que parte de la definición del Nuevo Espacio como «una fuerza de izquierda» se constituye en un dato determinante hacia la Convención del Nuevo Espacio que se realizará el 6 de octubre y definirá la estrategia política del sector. Entre los firmantes destacan: Elisa Dellepiane, Felipe, Andrés, Cecilia y Marcos Michelini, Rafael Courtoisie, Fernando Lorenzo, Gastón Silberman, Edgardo Carvalho, Gonzalo Mujica y Javier Cha.

También la respaldan, Daniel Cigliutti, Gabriel Courtosie, Alvaro Erramuspe, Gonzalo Giambruno, Diego Cánepa, Horacio Yanes, Paula Zavala, Matilde Jorge, Domingo Malladote, y Roque Ramos, entre otros. En la declaración los convencionales nuevoespacistas indican que «los tres sucesivos gobiernos pos dictadura no fueron capaces de relanzar al país por el camino de la prosperidad y la justicia social, de recrear la esperanza, de hacer sentir que apostar por el futuro del Uruguay aún vale la pena. Sin sensibilidad social ni vocación transformadora, sólo han jugado a administrar lo existente». Agregan que «nadie puede poner en duda, honestamente, nuestras diferencias tanto ideológicas como programáticas con los demás partidos. Por eso, estamos en condiciones de asumir las responsabilidades de una fuerza política madura y comprometida sin temor a perder nuestra identidad». Fundamentando la necesidad de promover una nueva mayoría política afirman: «Es difícil reclamar el apoyo ciudadano si se opta por colocarse en una posición desde la que no se incide en la disputa central, en la que se enfrentan la alternancia en el poder o el continuismo de los partidos tradicionales. Es evidente que en el futuro escenario político se enfrentarán, cada vez con mayor claridad, estas dos alternativas. La opción será entonces entre participar de ese debate o quedar al margen. No nos resignamos a ser espectadores o a una presencia meramente testimonial». Finalmente marcando el perfil de la «nueva mayoría» indican: «Ha llegado la hora de plantearse la alternativa de construir una nueva mayoría y entrar a definir nuestro futuro a partir de nuestras propias decisiones. Partiendo del compromiso fundacional, como fuerza que se define de izquierda, con la igualdad y la libertad».

 

La declaración

 

A continuación LA REPUBLICA reproduce textualmente la declaración respaldada por 340 convencionales. He aquí su texto:

«Declaración pública de convencionales del Nuevo Espacio.

En el año 1994 un numeroso grupo de ciudadanos decidió acompañar a Rafael Michelini y participar del proyecto del Nuevo Espacio, comprometidos con los valores, principios y objetivos estratégicos de esa propuesta política. Hoy, a siete años de su conformación como partido, cuando hemos logrado incorporar valiosos compañeros provenientes de todos los horizontes políticos y después de haber participado en varias elecciones (nacionales, internas, municipales), sentimos la necesidad de contribuir a la actual discusión estratégica, en función de nuestra responsabilidad como integrantes de la Convención del partido. Hablar de la estrategia política del Nuevo Espacio es discutir sobre nuestro futuro y el de nuestras ideas. El presente documento intenta ser un acercamiento a ese debate.

 

¿Un Uruguay sin futuro?

 

No es necesario exagerar el pesimismo para emitir un juicio desalentador sobre el presente y el futuro del Uruguay, a menos que se consiga impulsar a breve plazo cambios trascendentes en la realidad del país.

Miles de jóvenes sienten la frustración de vivir en una sociedad que no les brinda la más mínima oportunidad. Quienes están a la mitad de su vida no encuentran las seguridades básicas para su futuro inmediato. Y la gran mayoría de quienes han llegado a la tercera edad, reciben, al cabo de una vida de trabajo, jubilaciones y pensiones absolutamente insuficientes para vivir su vejez con dignidad. Y peor aun es la condición de las uruguayas y uruguayos que padeciendo situaciones de exclusión social, ni siquiera pueden pensar en su futuro. Este es el Uruguay de la desesperanza, el país en que ya casi el 50% de los niños nace debajo de la línea de pobreza.

La explicación no está en la actual crisis económica. Antes que Uruguay cayera en la presente recesión, producto de la devaluación brasileña en enero de 1999, esta realidad ya existía y el sentimiento que genera ya arraigaba en nuestra gente. Los tres sucesivos gobiernos pos dictadura no fueron capaces de relanzar al país por el camino de la prosperidad y la justicia social, de recrear la esperanza, de hacer sentir que apostar por el futuro del Uruguay aún vale la pena. Sin sensibilidad social ni vocación transformadora, sólo han jugado a administrar lo existente. No es raro entonces que un alto porcentaje de nuestra población se plantee la emigración como única posibilidad de alcanzar un futuro de trabajo y bienestar. La coalición de gobierno formada después de las elecciones de 1999 no significó ningún cambio. Las prácticas clientelistas siguen campeando y a su paso la política pierde legitimidad. Desde la Administración Central a las Intendencias –pasando por los entes autónomos– vemos cómo lo público sirve a los intereses de unos pocos. Al mismo tiempo, la superación de la pobreza extrema, los recursos para la educación y la salud públicas, la creación de empleo, siguen siendo cuentas pendientes.

Bajo esta cultura de gobierno particularista e inercial, que se conforma con mantener la estabilidad, han desaparecido las metas sociales y es imposible divisar un horizonte estratégico de desarrollo del país en su conjunto. El continuismo impulsa una actitud de resignación que destruye nuestro futuro.

 

Nuestro partido

 

El Nuevo Espacio constituye una alternativa política real, implantada a nivel nacional y ratificada como tal por el voto popular. Es una opción moderna, nacida para superar el bloqueo tradicional, una respuesta democrática que se apoya en la elaboración de propuestas viables de cambio, a partir de la realidad.

Desde su formación no ha temido a los acuerdos ni a la búsqueda de consensos. Los ha provocado y los promueve empeñándose cotidianamente en pos de objetivos fundados en el compromiso con la justicia social y con los más débiles.

Nuestra declaración de principios nos define como una fuerza de izquierda renovada que promueve una visión integradora de nuestra sociedad. Por tanto, trabajamos para superar las barreras impuestas por la pobreza, la exclusión social y la falta de oportunidades. La construcción de un Uruguay integrado socialmente, con garantías y oportunidades para todos, es nuestro objetivo.

Durante nuestros primeros siete años de vida hemos construido una fuerte identidad política. Una identidad que hunde sus raíces en una corriente histórica bien definida dentro de la izquierda uruguaya. Una corriente marcada por personalidades como las de Zelmar Michelini y Juan Pablo Terra y que se expresó en actitudes de coraje político y rebeldía principista, como en 1962, en 1971, en 1989 y en la construcción de esta experiencia desde 1994. Una izquierda para la cual la lucha por una sociedad más justa sólo puede darse en el marco de una democracia pluralista y asegurando la plena vigencia de los derechos humanos. Una izquierda que concibe la lucha política como el ejercicio permanente del diálogo, de la tolerancia, de la búsqueda de los consensos más amplios posibles para definir políticas de Estado frente a los grandes problemas del país. Hoy, nadie puede poner en duda, honestamente, nuestras diferencias tanto ideológicas como programáticas con los demás partidos. Por eso, estamos en condiciones de asumir las responsabilidades de
una fuerza política madura y comprometida sin temor a perder nuestra identidad. por eso, podemos y debemos enfrentar el desafío de contribuir a devolver a las uruguayas y uruguayos la confianza en el futuro de nuestro país y renovar la esperanza en que el cambio es posible. Más que una meta, es una obligación.

 

Una nueva mayoría para un nuevo gobierno

 

Las últimas elecciones nacionales nos dejaron una importante lección: cada día es más difícil, desde el mundo de la política, generar esperanza en los ciudadanos. No alcanzan las propuestas programáticas, cuando la gente siente la necesidad de cambios importantes y urgentes en la realidad de su vida cotidiana. Debemos ser capaces de mostrar que nuestras ideas se pueden materializar en la realidad. Es difícil reclamar el apoyo ciudadano si se opta por colocarse en una posición desde la que no se incide en la disputa central, en la que se enfrentan la alternancia en el poder o el continuismo de los partidos tradicionales. Es evidente que en el futuro escenario político se enfrentarán, cada vez con mayor claridad, estas dos alternativas. La opción será entonces entre participar de ese debate o quedar al margen. No nos resignamos a ser espectadores o a una presencia meramente testimonial. Queremos explorar todos los caminos necesarios para comprobar si es posible contribuir, desde nuestra identidad política, nuestros principios y nuestro programa, al cambio que los uruguayos reclaman. Confiamos en que con la capacidad y el liderazgo de Rafael Michelini, reafirmado por la ciudadanía a través de las urnas, una dirección partidaria apoyada por la vasta mayoría de dirigentes y militantes de nuestro partido, podrá asumir ese desafío. Porque de eso se trata: del desafío de intentar la construcción de una nueva mayoría, que pueda ser la base de un nuevo gobierno.

Debemos abocarnos a abrir caminos de diálogo con otras fuerzas políticas, sin exclusiones, tanto de la oposición como de los propios partidos tradicionales, única manera de determinar si es posible construir, a partir de nuestras diferencias, esa nueva mayoría que reúna a todas aquellas fuerzas que expresan la necesidad del cambio.

Si esa mayoría se construye, tendremos la oportunidad de acabar con la vieja forma de hacer política, con el clientelismo que degrada la función pública y ambienta la corrupción, con los gobiernos que sólo nos proponen más de lo mismo. Ha llegado la hora de plantearse la alternativa de construir una nueva mayoría y entrar a definir nuestro futuro a partir de nuestras propias decisiones. Partiendo del compromiso fundacional, como fuerza que se define de izquierda, con la igualdad y la libertad. Porque es necesario enfrentar y cambiar una realidad que es cada vez más frustrante para nuestro pueblo. Porque sólo así podremos alcanzar nuestra meta de transformar un presente de resignación en un futuro de esperanza, un futuro en que sea posible el país que queremos: un Uruguay de justicia, libertad, prosperidad e igualdad».

Siguen 340 firmas. *

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