El líder herrerista busca impedir los votos blancos hacia el Partido Colorado

Lacalle: "Agarre un empleo pero no lo pague con el voto"

Canelones

En medio de una conflictiva situación interna agudizada tras la renuncia de Yamandú Castro a su candidatura municipal, el ex primer mandatario concurrió en el mediodía de la víspera al Centro de Viticultores pedrense, donde el ex diputado y flamante director nacional de Vivienda, Bernardino Ayala, llevó a cabo un encuentro entre las listas que respaldaban al ex jefe de Policía con el objetivo de rearmar la Lista 71 en Canelones y presentarse en los comicios departamentales respaldando a la postulante Julia Pou.

A pesar de las invitaciones personales formuladas por Ayala, las listas 2 del veterano dirigente Walter Santoro y 33 del ex intendente José Andújar decidieron no participar en la reunión. «Ayala está presionado por Lacalle y por eso hace este encuentro, al que nosotros no vamos porque no queremos ser usados. Cuando hagan algo en serio, participaremos encantados», manifestaron a LA REPUBLICA voceros de la 2.

En la mesa colocada delante de los asistentes se ubicaron el ex diputado Daniel Delgado Sicco (Desafío Nacional), el general retirado Julio Ruggiero (Lista 61), Daniel Peña (Agrupación Wilson Ferreira Aldunate del diputado Julio Lara), Ana Barone (Lista 64), Luis Guido (Lista 53), Carlos Veríssimo (Lista 220), el ex candidato Castro (Lista 46), Ayala (perteneciente a la ortodoxa 71), el diputado herrerista Jaime Trobo y el doctor Lacalle. Los dirigentes canarios volverán a reunirse hoy por la noche en el Directorio nacionalista para definir el modo en que concurrirán a la elección municipal.

Al inicio de la parte oratoria y mientras un militante blanco preparaba el asado, Yamandú Castro brindó explicaciones respecto al retiro de su postulación. Dijo que tomó tal decisión «al ver que varios de los que me apoyaban se disgregaban hacia otras tiendas», resaltando además que «acá no estamos para figurar».

«No se gana ninguna batalla con generales valientes y soldados cobardes», sentenció el ex jefe de Policía canario, quien pidió no ser considerado como un «renunciante» sino «como un militante más». «Los blancos somos rebeldes y nos peleamos, pero después llegamos a la cordialidad», resumió Castro al referirse a las disputas internas existentes en su partido.

Daniel Peña, secretario y suplente de Lara, indicó que pretendía «aclarar determinadas versiones» que colocaban a este legislador «fuera del Partido Nacional», más precisamente acordando con el candidato de la Lista 15 Eduardo Chiesa.

«Estamos para trabajar por el Partido Nacional», aseguró el dirigente, que desde esta semana ocupará temporalmente la banca de Lara. Como se recordará, la agrupación del diputado herrerista rompió con la 71 tras la renuncia de Castro y ahora se encamina a realizar un nuevo acuerdo con otras listas pequeñas. Cabe destacar que Lara ha reconocido que varios de sus dirigentes mantienen contactos con el Partido Colorado y adelantó que no haría nada para evitar que voten fuera del nacionalismo.

Las obligaciones del dirigente

Mientras tanto, Lacalle dedicó buena parte de su discurso a resaltar los cambios introducidos por la última reforma constitucional. Antes de referirse concretamente a la problemática canaria, recordó el llamado del Directorio a votar por el colorado Jorge Batlle en el balotaje de noviembre pasado, indicando que la colectividad de Manuel Oribe «no podía permanecer indiferente».

Si bien consideró que «nadie es dueño del voto de nadie», el líder del herrerismo manifestó que «el dirigente político no puede hacer lo que quiere». «Si va contra lo que el partido dice debe dejar de pertenecer a los cuadros dirigenciales», expresó, resaltando que «un partido como el nuestro resuelve lo que hace en función de sus autoridades». «¿Nuestro partido se define en función del poder? No compañeros, nuestro partido se define en función de lo que piensa y cree. Así que cuidado con incurrir en una nueva forma de posibilismo», exhortó el ex primer mandatario, quien también reclamó estar alerta para que «no nos tiente el poder con su seducción».

Al reconocer la escasa votación obtenida por el Partido Nacional en las pasadas elecciones nacionales, Lacalle afirmó que «si el partido tiene que pasar por un momento de renunciamento, que pase. Pero este partido no existe en función de ganar o perder». En posteriores declaraciones a la prensa, apreció que «nunca aceptaré votar una lista colorada, porque yo soy blanco».

«Los de Canelones la tienen clara», confió el ex presidente, y aseguró que en este departamento «vamos a votar a nuestra candidata», su esposa Julia Pou. Señaló que durante la campaña electoral rumbo a las elecciones del 14 de mayo próximo «vamos a acompañar en la medida que ustedes crean necesario», aunque sostuvo que «los votantes canarios no precisan tutores».

«Si le ofrecen un empleo y lo necesita, agárrelo. Pero por eso no venda la conciencia, vote al que quiera», puntualizó Lacalle al término de su extensa oratoria. «Entre orientales una gauchada se agradece, pero no con el voto, que es demasiado importante y no vale un empleo. Para eso está el agradecimiento, porque en la vida hay que ser agradecido. ¿Quién no ha pedido una pierna o le debe un favor a alguien. El que diga que no le debe nada a nadie, no vivió o está mintiendo», concluyó.

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