Reclamo de verdad y justicia en La Teja al inaugurar Memorial de Desaparecidos
Una multitud que osciló entre 2.500 y 3.000 personas se reunió ayer en la plaza 25 de Mayo, en Carlos María Ramírez y Agustín Muñoz, con el objetivo de inaugurar un memorial por Julio César Rodríguez, Alberto Mechoso, Asunción Artigas de Moyano, Adalberto Waldemar Soba, Laureano Montes de Oca, Graciela Basualdo, Gustavo Goycochea y Ary Cabrera, detenidos desaparecidos entre los años 1975 y 1977. El presidente del Encuentro Progresista (EP), Tabaré Vázquez, el líder del Nuevo Espacio, senador Rafael Michelini, y el presidente honorario del PIT-CNT, José D’Elía, asistieron a la inauguración de la obra, que fue realizada por el escultor Jesús Yáñez en un espacio cedido por la Intendencia de Montevideo (IMM). Al finalizar el acto, el senador Rafael Michelini dijo que «si los militares no hablan frente a la Comisión para la Paz, lo harán ante la Justicia».
Bajo un cielo completamente azul, el intendente Mariano Arana se manifestó «emocionado por quienes vienen luchando para que esta verdad sea tan clara como el día de hoy».
El jefe comunal destacó la importancia de tener «expresiones de la libertad ciudadana en Montevideo» y dijo que el monumento en La Teja es «un jalón en el proceso de construir un Uruguay para todos, con todas las corrientes de opinión».
Secuestrados «una y otra vez»
Adriana Cabrera y Julio Urtazum, familiares de detenidos desaparecidos, enfatizaron que «la historia está siendo escrita por el pueblo uruguayo y no por quienes siempre la han escrito».
Urtazum realizó un paralelismo entre los desaparecidos y la figura cristiana de «Jesús, perseguido y calumniado como se calumnió a los luchadores sociales que fueron desaparecidos». Con este concepto hizo un llamado «a recuperar la memoria». Cabrera, hija de Ary Cabrera, señaló que los familiares de los secuestrados desaparecidos «no hemos visto funcionar ninguna de esas formas elementales de justicia» que muestra la televisión. Recordó que días pasados el delegado del gobierno en la Comisión para la Paz, Carlos Ramela, afirmó que en Uruguay «no hubo ejecuciones» sino que los detenidos murieron como resultado de las torturas. Rememorando la figura de su padre indicó que a algunos detenidos en Automotores Orletti les dijeron que a él y a Gerardo Gatti «les habían hecho de todo y no habían aflojado nada. En otra oportunidad dijeron que ‘estaba tomando mate con San Pedro’. De esto ¿puedo deducir que él es de los que fue torturado hasta la muerte? ¿En tal caso no fue acaso un asesinato, no fue acaso un crimen?». Con palabras que provocaron más de una lágrima, Cabrera concluyó: «Durante más de veinte años, los familiares, los amigos, los que los queríamos, hemos cargado la angustia y la desesperación de sus ausencias, rescatado del olvido sus gestos, sus ideas, su último abrazo, su sonrisa. Hemos convivido con ellos en nuestros sueños, los hemos encontrado transitando en una calle cualquiera, les hemos pedido que nos cuenten qué pasó desde aquella última vez en que les dijimos adiós desde el ómnibus, desde nuestro último recuerdo. Esa herida que vuelve a abrirse cada día es un secuestro, un crimen que se comete una y otra vez, es un delito continuado sobre nuestros seres queridos, sobre cada uno de nosotros y sobre el conjunto de la sociedad. Los familiares hemos reclamado la verdad, queremos la verdad para que no se vuelvan a repetir las atrocidades, queremos una verdad que rescate a nuestros familiares ante la historia, pero queremos también la verdad que ponga a andar el estado de derecho, con un Poder Judicial que sea de verdad un poder del Estado». *
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