Argentina se quedó sin plata
Fernando de la Rúa dio su total espaldarazo a Domingo Cavallo para aplicar el programa de «déficit cero», para que el Estado argentino no deba recurrir a los préstamos financieros para solventarse, habida cuenta que se han convertido en usurarios y este país ya no tiene ni solvencia interna y externa y, como señaló anoche el ministro de Economía, ha provocado desconfianza entre los propios argentinos, poniendo en peligro la convertibilidad.
De la Rúa no ha querido mirar hacia atrás para no convertirse en estatua de sal. No quiere buscar culpables por el regalo que se hizo durante el menemismo con las privatizaciones. Ni responsabilizar a los culpables de la fabulosa deuda externa que ahora no se puede pagar, salvo a costa de los salarios de los empleados estatales y jubilados. Es que sería mentar la soga en casa del ahorcado: el mentor del modelo menemista no es otro que su ministro económico.
La esencia del ajuste es ahorrar en el segundo semestre 1.500 millones de dólares. ¿Cómo? Primero, mejorando la recaudación por diversos mecanismos, hasta punitivos para evasores del IVA y Ganancias y dándole a los bancos un nuevo negocio: el incremento de la bancarización, todos deberán tener una caja de ahorro. Pero si el dinero a recogerse no alcanzara, lo que es previsible habida cuenta de la baja recaudación por la depresión económica, se privilegiará primero el pago de los intereses de la deuda externa «a rajatabla para recuperar el crédito», dixit el papá de la convertibilidad; luego se enviará lo que le corresponden a las provincias, según los ingresos, y con lo que queda, se pagará a los proveedores del Estado, sueldos, jubilaciones y pensiones, respetando el mínimo para ello. Es decir, un empleado, gana 4.000 mil dólares o 450 dólares, ahora, en agosto podría recibir entre un 8 y un 10% menos, de acuerdo a los montos que se recogen ahora en materia de gabelas. El ajustazo, cae sobre los modestos empleados que en su mayoría tienen un promedio de 600 dólares, o los jubilados que ganan más de 150 dólares (que es el mínimo).
Los anuncios se implementarán hoy y se demoraron por la discusión entre Cavallo y diputados de la Alianza, francamente disconformes con las medidas. Todos reconocen que es necesario «vivir con lo nuestro» pero le preguntaron al ministro como al jefe del gabinete, Crhystian Colombo, por qué no se grava la renta financiera o petrolera, o los servicios privatizados con ganancias exorbitantes, pero todo eso es mentar al diablo para los mercados y no fueron escuchados. El Frepaso dio a conocer anoche su oposición al método elegido por el Presidente reclamando medidas enderezadas a que los ricos hagan el mayor esfuerzo. Algo parecido dijo el ex presidente Raúl Alfonsín esperando cómo reacciona el partido y cuál será la repercusión entre los empleados públicos especialmente los maestros que ya anunciaron que resistirán las medidas.
De la Rúa, de todos modos, contaría con el respaldo de los gobernadores peronistas y los de su partido. Los ministros, incluso el frentista Juan Pablo Cafiero, crítico de las medidas, pero conforme con que no se toquen los gastos sociales, estuvieron rodeando los anuncios. También el Senado respalda pero en la cámara baja encontrará resistencias, entre las reales y las por la galería. ¿Cuál será el futuro de la Alianza, ya de suyo, desflecada? Por la resistencia de ayer planteada por el titular de su bancada, el frepasista Darío Alessandro y la oposición del socialista popular, Ruben Giustiniani, es probable que la división esté más cerca que nunca. Elisa Carrió que ya dejó la coalición le dijo ayer a LA REPUBLICA que estamos en vísperas del final de una época. Acaso, una premonición para días agitados que se avecinan.
Desde Uruguay
En nuestro país los anuncios eran esperados con inusual expectativa y la tranquilidad en filas del gobierno de que el paro de AEBU evitó que el mercado financiero local reflejara los temores. El presidente Jorge Batlle se vino de Argentina con una señal tranquilizadora: no habrá devaluación, aunque más no sea por ahora. Sin embargo Cavallo le regaló en declaraciones posteriores a la conferencia de prensa oficial un nuevo motivo de preocupación: anunció nuevas medidas tendientes a favorecer la competividad de las exportaciones argentinas. La última medida adoptada en ese sentido fue el dólar diferencial, que obligó a Uruguay a ampliar al doble la banda de flotación del dólar y aumentar también al doble el ritmo devaluatorio. La preocupación por la «medida espejo» que habría que adoptar era la nota dominante anoche en círculos cercanos al Ministerio de Economía.
En el mundo
En Wall Street la situación de Argentina es mirada cada vez con mayor escepticismo. Según la agencia AFP, David Malpass, jefe del departamento de Economía Internacional de la firma de inversiones de Nueva York Bear Sterns, dijo ayer que «la posibilidad de un «default» (cese de pagos) de Argentina es real».
Argentina tiene una deuda externa de 145.600 millones de dólares y el riesgo país que se disparó está apenas 100 puntos abajo del de Ecuador, país que declaró cesación de pagos y dolarizó su economía en 1999.*
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