Las confesiones de un Presidente
Buscar cualquier excusa para no ir al liceo a estudiar fue una de las confesiones que realizó ayer el presidente Jorge Batlle a un grupo de alumnos de un centro de estudios ubicado en el Prado.
«Acá tengo varias hazañas», dijo ayer Batlle a los alumnos del Liceo 54 (ex Liceo 6), que lo invitaron para que participara de una revista interna del centro de estudios denominada La Clave.
Diariamente, el jefe de Estado recibe este tipo de invitaciones, pero por falta de tiempo no responde a ninguna. Esta vez aceptó la invitación, debido a que era el liceo al que concurría juntos a sus hermanos.
Emocionado y en una continua charla con los estudiantes, el mandatario recordó los momentos en que decidía faltar a clase.
Sostuvo que su primera «hazaña» fue «hacer caer París 48 horas antes. Estábamos en plena guerra mundial, y había un terrible escrito de biología. Yo no sabía nada, entonces me acomodé con unos amigos, y dijimos: vamos a hacer caer París, así nos salvamos de biología.
Las tropas de los aliados estaban para entrar a París, y se decía que ‘caía París’, ‘caía París’. (Ese día) llegamos temprano, nos paramos en la puerta y dijimos: hay huelga, cayó París, vamos a festejar. Hasta ahora estamos festejando que nos salvamos de aquel escrito de biología». «En este liceo se llega a ser Presidente», dijo.
«La segunda cosa que hacía –cosa que tampoco se las recomiendo– con el gordo Salvo y Horacio Scheck, nos escondíamos atrás del quiosco de revistas de la esquina a la espera de que nuestro padre se fuera para el centro y rumbeábamos para la cancha de Wanderers.
Un buen día el presidente de Wanderers, Belbusi, le dijo a mi padre: –Decime Luis, ¿tu hijo va al liceo?
–Sí.
–¿A qué liceo va?
–Al Bauzá.
–¿Y a qué turno va?
–Al de la mañana.
–Bueno, andá por el liceo, porque hace un mes y medio que va a practicar a la cancha de Wanderers».
«Se podrán imaginar lo que me terminó pasando ¿no? Me tuve que transformar en traga para poder en el tiempo que me quedó, salvar el año», recordó Batlle.
El mandatario indicó además que fue él quien puso en la Constitución la obligación de que todos los jóvenes tuvieran educación secundaria. «Gracias», le dijo una alumna. «De nada; vos no tenés muchas ganas de estudiar», le respondió.
Batlle le reclamó a los estudiantes que «no se hagan los locos» y que aprovechen la oportunidad para adquirir conocimiento, «porque en el mundo de ustedes, tanto sabés, tanto valés».
Antes de despedirse, Batlle prometió volver si los alumnos pintaban las paredes de los salones que están rayadas con todo tipo de mensajes, desde mensajes de amor hasta insultos.
Un alumno le reclamó la pintura para hacerlo, y Batlle respondió que él se encargará de conseguirla. «Vamos a pintar los salones de distintos colores, colores mansos, nada de pintarlos blanco y negro, menos amarillo y negro».*
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