Se renueva la puja por la herencia de Saravia
Según pudo saber LA REPUBLICA la integración y el manejo de dos sociedades supuestamente pertenecientes al extinto Saravia serán discutidas a nivel judicial a instancias de Rosario Delgado, primera esposa del ex jefe comunal, quien asumió la representación de María Victoria Saravia Delgado, hija del matrimonio. El próximo día 23 del corriente deberán comparecer ante el Juzgado Letrado en lo Civil de 10º Turno varias personas mencionadas en el expediente 105/2000 ante denuncia presentada por Delgado.
Mientras un ex testaferro de Villanueva Saravia asegura que «se ha formado una bola de nieve» y que el volumen del patrimonio que se maneja no se ajusta a la realidad, la primera esposa de Saravia denuncia que su hija ha sido perjudicada, acusando de presuntas maniobras fraudulentas entre otros a Verónica Bejérez, última esposa del ex intendente, varios amigos y testaferros y el ex jefe comunal de Montevideo durante la dictadura, Juan Carlos Paysée Salgado, figurando deudas inexistentes a su nombre. En este último caso Delgado recuerda que Villanueva Saravia fue secretario y amigo personal de Paysée. Según la denunciante Villanueva Saravia era propietario de Llavi SRL y Tercer Milenio SRL, sociedades que incluían diversos bienes en Cerro Largo. En el expediente Delgado sostiene que todas las acciones de Llavi eran propiedad de Saravia, sin embargo sus fundadores fueron Roberto Silva Leguizamón y Joel Claro Escalante, estrechos amigos del joven dirigente blanco incluyendo por lo menos como bienes un apartamento de la calle Massini en Montevideo, una chacra con importantes instalaciones en las afueras de Melo y un automóvil Honda Civic. Por su parte Tercer Milenio SRL, conformada por otros amigos de Saravia, incluía la ex radio Tacuarí AM, hoy denominada Estación Abril.
En un tramo del voluminoso expediente al que accedió LA REPUBLICA, Rosario Delgado manifiesta que «a efectos de ocultar su patrimonio Saravia ubicó a sus amigos como socios». «Las cesiones de cuotas carecen de consentimiento y causa, por lo tanto son absolutamente nulas». Más adelante la defensa de Delgado expresa que «la voluntad de Verónica Bejérez –segunda esposa de Saravia– de vaciar la sucesión de Villanueva Saravia fue enorme durante los dos meses de devastación».*
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