"Yo se lo dije al presidente: al Estado mafioso o se lo aniquila o se reproduce en seis meses"

"Una no se resigna a la barbarie"

Isidoro Gilbert – Argentina

 

Ella prefiere pensar en modificar primero la correlación de fuerzas en la sociedad civil; con una fuerte influencia gramnciana, no corre detrás de la coyuntura. Preside la comisión de la Cámara baja sobre lavado de dinero. En un pequeño despacho, con la diputada del Frepaso Graciela Ocaña, a su lado, habló ayer con LA REPUBLICA.

–¿Se mantiene con la Alianza?

–Yo se lo dije al presidente: al estado mafioso o se lo aniquila o se reproduce a los seis meses. No hubo voluntad política de quebrarlo y a los seis meses tomó cuerpo con los sobornos en el Senado Nacional.

–Usted debió recurrir al Senado de los EEUU.

–Tuvimos que salir de la jurisdicción argentina porque si denunciábamos esto ante las instituciones locales, la cuestión se trababa: el poder económico deslegitimaba la denuncia y nosotros terminábamos presos de operaciones políticas. Yo ya tenía entonces siete querellas criminales por denunciar al grupo del banquero Raúl Moneta. En segundo lugar, la única posibilidad de sentarlo en el banquillo de los acusados era ir a Washington y que lo sentaran los norteamericanos. Con estas dos razones promovimos la investigación en el subcomité del Senado de los EEUU, que investigó (al mexicano) Carlos Salinas de Gortari. Teníamos antecedentes de la integridad moral (del senador Carl) Levin. Esto generó la primera cooperación bilateral en América Latina entre dos parlamentos para la lucha contra el lavado de dinero…

–¿Por qué el Citibank?

–Porque donde uno mira, está el Citibank de Nueva York, lavando dinero. Con Salinas de Gortari, está ese banco, he traído las cuentas de (Vladimiro) Montesinos donde está el Citi; en el caso argentino, el Federal Bank (de Moneta) está también. El Citibank es para los latinoamericanos poderoso pero en EEUU es un sospechoso.

–En sede judicial, el banquero Gaith Pharaon afirmó que todos los bancos lavan dinero…

–Lo que no dijo es que él lavaba dinero del narcotráfico y del tráfico de armas…

–¿Se puede decir que todos los bancos lavan dinero?

–Todos hacen algunas operaciones. Pero otra cosa es que un banco se dedique a lavar dinero.

–Al Citibank, ¿cómo lo ubicaríamos?

–Que hace muchas operaciones de lavado.

–¿Si estamos, en la Argentina, en un estado terminal, qué lo reemplaza?

–Hay que fundar la gobernabilidad basada en la transparencia. Hay que fundarla en la verdad y la justicia social. En consecuencia si uno funda la gobernabilidad en la verdad y la justicia social, cristalizan fuerzas políticas para sostener el cambio…

–¿Hay una opinión pública preparada para forjar una bisagra que cambie el país?

–Sí, yo creo en la conciencia real de los pueblos…

–¿No es un poco genérico?

–No, creo que se está transformando por devastamiento.

–Es que a una Carrió muy popular, hay un (Carlos) Ruckauf (gobernador bonaerense), con un discurso antagónico, con excelente imagen…

–Bueno, es el régimen que pelea: uno por quedarse, el otro por nacer.

–Dos caras de un mismo proceso…

–Así es

–¿Qué es lavar dinero? ¿El del narcotráfico, el de las coimas, evasión fiscal?

–En términos técnicos, una operación sospechosa que puede investigarse como lavado proviene de cualquiera de los tres lugares. Antes la legislación argentina sólo preveía penalmente el lavado de dinero que venía del narcotráfico. Hoy también prevé el que llega de la corrupción, básicamente, asociaciones ilícitas, etcétera. Lavado es la forma de esconder dinero…

–¿Cuando se mencionan esos 4.500 millones de dólares que el Federal Bank habría lavado, se refiere a coimas, a narcotráfico, a evasión impositiva?

–Hay de todo

–¿Qué dominaría?

–En el caso del Federal Bank hay, creo, narcotráfico, pero no básicamente. Es dinero negro sacado de la Argentina que regresa como préstamos. Y hay dinero de corrupción. En el caso del banco, Mercado Abierto, estamos mas cerca de operatorias de lavado del narcotráfico…

–Se sospecha que el dinero de la corrupción pudo estar ligado al proceso de privatizaciones de los años 90…

–En algunos casos puede ser.

–Los escollos que presenta la investigación, ¿son «transversales», es decir que vienen de opositores y sectores oficialistas?

–Así es. La mafia es transversal.

–La antimafia debería ser transversal.

–Así es…

–¿Cuál es el papel de la banca uruguaya en estas maniobras?

–Hay que distinguir la banca uruguaya de las sociedades que están en el Uruguay. El modo de constitución de esas sociedades es utilizado por argentinos perversamente. Muchas de las cuentas negras argentinas están a través de sociedades uruguayas. La banca uruguaya, en algunos casos, tiene relación con la banca argentina. Por ejemplo, la vinculación del Banco Comercial con el Banco General de Negocios, que tiene su off shore en la compañía general de negocios, la relación del Banco Velox con el Banco de Montevideo.

–¿Qué le pediría a las autoridades uruguayas?

–Deberíamos llegar a una cooperación donde exista una legislación en Uruguay que no permita estos secretos de sociedades que puedan ser utilizadas en ilícitos por los argentinos. Esto no le trae beneficios al Uruguay, pero sí muchas sospechas. Cuando un pueblo como el uruguayo está en el entramado de Brasil, Paraguay y Argentina, donde hay muchos problemas con los ilícitos, finalmente Uruguay quedará implicado si a través de su legislación facilita este tipo de operaciones.

–¿Qué pueden hacer los uruguayos por esta investigación?

–Hice una apelación desde el Uruguay y lo hago ahora por este medio desde acá. Nosotros creemos que nuestros pueblos son los grandes perjudicados. En consecuencia, muchísimos uruguayos que tienen información pueden colaborar con nosotros…

–¿Estaría apelando al ciudadano anónimo?

–En general es el que más datos tiene, y el que más nos ha aportado. No son los grandes grupos los que nos ofrecen la información. Son gente que ha trabajado en bancos y se ha dado cuenta de que no quiere ser cómplice.

–Hay gente que opina que la corrupción es inherente al sistema capitalista.

–Una no se resigna a la barbarie, sobre todo cuando en nombre del capitalismo en realidad nos traen la matriz de Potosí: sacan el oro y se lo llevan.

–¿Cómo se cambia el sistema?

–Es un largo y duro camino que es necesario emprenderlo. El otro camino es la resignación y el escepticismo, que son justamente el modelo cultural que nos quieren aplicar.

–Usted encabeza el ARI, ¿no puede repetirse el fenómeno del Frepaso de Carlos Chacho Alvarez y Graciela Fernández Meijide?

–Mi decisión es no pactar con las estructuras para llegar. Cuando uno transa con el viejo régimen, se cae con el viejo régimen. Acaso esta sea la explicación de lo que paso con el Frepaso. El haber acordado, sin haber exigido la renovación moral de las estructuras.

–No hay cambios mágicos como ganar elecciones…

–El problema de América Latina no es ganar una elección. Es sostener una propuesta de cambio, consecuentemente. Más importante es que haya una red social y una red política en el país, transparente, que sostenga los cambios una vez que se llegue al poder.

–¿Qué tango le gusta?

–Fea (se ríe).

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