IMPACTO MUNDIAL QUE LLEGO A LA GUIA GUINNESS DE LOS RÉCORDS

Hoy se cumplen 40 años de la fuga masiva de Tupamaros de la cárcel de Punta Carretas

En la madrugada del lunes 6 de setiembre de 1971, un centenar de guerrilleros presos en la penitenciaría de Punta Carretas, que era por entonces la cárcel de máxima seguridad del país, lograron fugarse a través de un túnel de unos 45 metros, pacientemente construido, que unía a la celda 73 de la enorme edificación -que poseía 400 celdas- con una residencia situada frente al establecimiento, en Solano García 2535, previamente copada por los tupamaros, en una operación planificada hasta en sus mínimos detalles. La llamada fuga del siglo quedo registrada en la Guía Guinness de los récords mundiales. Sus consecuencias políticas fueron enormes.

En esta penitenciaría estaban presos los más importantes dirigentes del Movimiento de Liberación Nacional, Tupamaros, (MLN-T), surgido en la mitad de la década de 1960, como Raúl Sendic, e integrantes de otros grupos guerrilleros menores. Algunos de ellos hacía años que purgaban sus penas en Punta Carretas. La centralidad de la acción represiva estatal estaba a cargo de la Policía, y era importante el papel cumplido por un departamento (Inteligencia y Enlace) de la Dirección de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Montevideo, a cargo de un comisario y juez de fútbol llamado Alejandro Otero.

En las primeras horas del 6 de setiembre se concretó la “operación abuso”, y lograron recuperar su libertad un centenar de tupamaros, entre los que se encontraban el actual presidente José Mujica, y su ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro; tres militantes del FARO, tres de la OPR 33, y cinco presos comunes, que colaboraron en aquella excavación, iniciada el 11 de agosto. Los guerrilleros ocupaban 95 de las celdas de aquel complejo carcelario, situado en las manzanas que hoy ocupa Punta Carretas Shopping Center.

En las horas decisivas en que se producía la fuga, los tupamaros organizaron una asonada en el Cerro y la Teja (“operación tero”), con el propósito de distraer la atención de la fuerza pública, en aquel agitado 1971 en que los uruguayos se aprestaban a elegir un nuevo gobierno en solo tres meses. Varios ómnibus y vehículos fueron incendiados en esos barrios de Montevideo, y decenas de patrulleros policiales quedaron con sus neumáticos inutilizados al tomar contacto con las grampas miguelito. Para la Policía, el fantasma de los Tupamaros -que mantenían secuestrado desde hacía ocho meses al embajador inglés Geoffrey Jackson- se reducía, en aquella mañana con lloviznas, a esos hechos de violencia.

Cuando el gobierno del colorado Jorge Pacheco Areco tomo conocimiento de lo que había ocurrido realmente, cundió el sobresalto y la desazón. Todavía no habían terminado de procesar la fuga de las 38 guerrilleras ocurrida el 30 de julio de la Cárcel de Mujeres, (“operación estrella”), cuando se enteraban del megaescape que comprendía a los mas importantes cuadros político-militares del MLN, entre los que figuraban sus figuras históricas, detenidas en 1970, cuando los masivos allanamientos producidos al ser secuestrado el norteamericano Dan A Mitrione, ligado a los organismos de inteligencia de los Estados Unidos.

Los ministros del Interior, Danilo Sena, y de Defensa Nacional, Federico García Capurro, pusieron sus renuncias a disposición de Pacheco, que no las aceptó. Fueron removidas, sí, las autoridades del penal, y el argumento central esgrimido por las autoridades fue que aquello había sido posible por la existencia de una corrupción generalizada entre la Policía y los funcionarios encargados de custodiar a los presos.

Tres días mas tarde, el gobierno aprobó el decreto 566/971, que asignó a las Fuerzas Armadas (FFAA) la conducción de todas las operaciones contra la guerrilla. Fueron creados nuevos organismos (como el Estado Mayor Conjunto,Esmaco), cuyo primer titular fue el flamante general Gregorio C. Álvarez, y a partir de ese momento otro pasó a ser el papel de los militares, que elaboraron planes, conocidos muchos años después, en los que fijaban como primer objetivo asegurar la realización de las elecciones en noviembre. Es en cumplimiento de los restantes que arrasaron con el estado de derecho y condujeron al país a una dictadura de casi doce años (1973-1985).

Pacheco, que gobernó con medidas de seguridad durante casi todo su período, buscaba su reelección (que no consiguió, lo que explica el ascenso de Juan María Bordaberry, su ministro de Ganadería y Agricultura), resolvió ese mismo día un aumento de los salarios del 27,2 %, cuando la inflación acumulada entre enero y agosto había sido del 13,6 %, procurando atraer el apoyo de la clase trabajadora a escasas semanas de los comicios.

El MLN dispuso liberar al embajador Jackson, y en el proceso de reorganización de la guerrilla los principales líderes de la misma no volvieron a la conducción de este movimiento, sino que a modo de transición, asumieron otros papeles para acostumbrarse a la nueva realidad configurada.

Aquella “operación abuso” generó un fuerte impacto a nivel local e internacional. No había precedentes de una fuga masiva de guerrilleros de esta dimensión. Uruguay fue portada de los principales diarios del mundo, en un día como hoy, pero de hace cuarenta años.

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