El candidato blanco no quiere dirigentes nacionales para la campaña: "En Paysandú, sólo nosotros"

Lamas espera que "la mayoría de blancos que votaronal EP" regrese al partido

–Doctor Alvaro Lamas, ¿cuáles son las expectativas que tiene como candidato del Partido Nacional en Paysandú, en las elecciones de mayo próximo?

–La expectativa es la de mantener el gobierno municipal de Paysandú en manos del Partido Nacional y específicamente en manos de nuestro sector. Yo integro el sector de Nueva Fuerza Nacional que lidera el doctor Larrañaga y somos el sector oficial de Larrañaga.

La Lista 2 del Partido Nacional, en la Convención Departamental que se reunió en diciembre pasado, resolvió la candidatura de dos sectores, de dos personas, y una era la nuestra, y como teníamos la mayoría de los convencionales habilitamos la candidatura del ingeniero agrónomo Pedro Dighiero del Movimiento Nacional de Rocha.

Somos dos candidatos que estamos peleando por mantener el gobierno departamental en manos del partido.

–¿Se puede definir a Lamas como el delfín de Larrañaga?

–Tal vez lo que haya que ver es que Lamas es la continuación del doctor Larrañaga, un hombre que hoy tiene una proyección nacional, no así mi persona, que por ahora no se puede visualizar ni desprendido del doctor Larrañaga. Yo nací a la vida política con él y, a nuestro juicio, desempeñó una Intendencia sumamente exitosa en prácticamente nueve años y medio, y la culminamos nosotros. No hablaría yo de delfín, pero sí de la persona que va a continuar su tarea.

–¿Qué obras resaltaría de la gestión nacionalista en Paysandú?

–Sin petulancia, se hicieron muchas obras. Destacaría que lo que se trabajó en caminería rural y en alumbrado en todo el departamento fue excelente. Lo que se trabajó en vialidad urbana con el tendido de carpeta asfáltica, en la ciudad capital como en Guichón, y en Quebracho, también fue muy importante. Pero también hay obras que no se ven, que quedaron enterradas, como fue la doble vía de Bulevar Artigas al norte de la calle Uruguay, y la doble vía de la calle Cerrito al norte de la calle Salto. Se solucionó un problema que venía arrastrado desde hace años, y era el desagüe fluvial de una importante zona. Fueron hechas por nuestro gobierno para el futuro, al igual que lo que se está haciendo con los desagües fluviales del arroyo de la cuenca de la Curtiembre que va a beneficiar por lo menos a 15.000 personas.

También está lo que se ha logrado con la instalación del vertedero municipal, lo llamamos así al viejo basurero, que con un crédito del BID pero con el aporte del 75% de la obra con recursos genuinos de la Intendencia, se hizo un tratamiento de los residuos domiciliarios, ecológico, con un impacto medioambientalista muy importante, y soluciona el tema de la recolección de residuos, de aquí a 25 años.

Voluntad de cambio

¿Cómo se explica la baja votación del Partido Nacional en el mes de octubre pasado?

–La explicación es que la ciudadanía en Paysandú quería un cambio, y pensamos que también pudo haber influido en ese resultado la confrontación que se produjo durante la elección interna del mes de abril pasado, y que resultó que el candidato que se terminó apoyando por parte de nuestro sector político, no logró concitar el apoyo mayoritario.

–El crecimiento del Frente Amplio es un hecho contundente en octubre. ¿Qué influyó? ¿Quizás el desempleo a nivel nacional? ¿Quizás lo poco atractivas que resultaron las figuras de los partidos tradicionales?

–Seguramente que por allí está la explicación. Evidentemente la ciudadanía manifestó en Paysandú su voluntad de cambio a nivel nacional. Fue claro eso porque el crecimiento del Encuentro Progresista, que en 1994 fue la tercera fuerza y que en 1999 pasó a ser holgadamente la primer fuerza, explica la voluntad de la ciudadanía de dar un cambio a nivel nacional.

Nosotros pensamos que lo podemos revertir porque el escenario ahora es otro. Hoy ya en la elección departamental, nadie espera que el gobierno departamental pueda tener incidencia en la generación de fuentes de trabajo o en las políticas económicas del gobierno nacional. Se van a juzgar, ahora sí, obras, trayectorias, conductas, labor municipal en sí, separadas del gobierno nacional, y allí nosotros creemos que con diez años de un exitoso gobierno departamental tenemos fundadas esperanzas de mantener el gobierno en nuestras manos.

–¿Cree que a esos nacionalistas que traspasaron la barrera partidaria y votaron al Encuentro Progresista es posible traerlos nuevamente al corral blanco, por decirlo de alguna manera?

–Entendemos que sí; incluso fue un fenómeno que se produjo en 1994. En ocasión de la elección del doctor Larrañaga logró cerca de 5.000 votos más a nivel departamental que en lo nacional, y por ejemplo, el Encuentro Progresista fue al revés: tuvo un par de miles de votos menos en lo departamental que en lo nacional.

En lo departamental no votaron y eso significó un apoyo a la gestión. Creemos poder revertirlo y queremos que vuelvan al ‘corral’ del Partido Nacional.

–¿Qué opinión tiene de los candidatos del resto de los partidos?

–Tengo una muy buena opinión. Paysandú como departamento del interior y ciudad del interior, es pequeña, nos conocemos todos. Por ejemplo con los candidatos del Partido Colorado, con el doctor Belvisi, nos conocemos de toda la vida. El otro candidato del Partido Colorado, el ingeniero agrónomo Agustín Laborda, alternó como edil en el primer mandato nuestro, de 1990 a 1995, tuvimos una buena relación, y es un trabajador de Paysandú, un ciudadano como nosotros. Con respecto al candidato del Encuentro Progresista, el escribano Sosa es colega mío, su padre fue escribano y el mío también, y fuimos casi compañeros, él es unos años menor que yo, fue mejor estudiante que yo, se recibió antes, y profesionalmente tenemos una muy buena relación porque es un escribano de respeto. El ingeniero Dighiero, el otro candidato nacionalista, participó de este último gobierno departamental nuestro desde una dirección muy importante como Promoción y Desarrollo.

Sin Lacalle

El 2 de enero pasado, el doctor Larrañaga reivindicó la actuación de los dirigentes locales en la campaña hacia mayo y sostuvo que se opondrá a la ‘invasión’ de los dirigentes nacionales. ¿Cree que la campaña debe tener ese tenor?

–Totalmente, porque la campaña que va a terminar en las elecciones del 14 de mayo es típicamente departamental. Allí no hay ideologías políticas, allí no hay modelos económicos sino modelos de gobierno departamental: cómo se administran los recursos, qué obras se hacen, qué servicios se prestan. No debe haber incidencia de figuras de destaque de la política nacional.

–¿No cree que el doctor Lacalle pueda dar una gran mano en la campaña en Paysandú?

–No. Queremos quedar librados a nuestro propio esfuerzo. Lo hemos estado diciendo desde el principio, y lo reafirmamos hace algunos días cuando criticamos que el Encuentro Progresista en el lanzamiento de su candidato, el escribano Sosa, un sábado de noche llevó a todas sus figuras prominentes, desde el doctor Tabaré Vázquez, el contador Astori, Reinaldo Gargano, José Mujica; estaban todos en Paysandú, y creemos que de lo que se trata es de pelear por y para Paysandú, desde Paysandú.

–¿Y aunque el EP lleve a Vázquez y el Foro Batllista del Partido Colorado a Sanguinetti, cree que el Partido Nacional deberá aceptar que Lacalle no esté presente?

–Sí, sí, sí. Nosotros estamos plenamente convencidos, por más que los otros partidos lo hagan. En Paysandú, sólo nosotros.

–¿No si
gnifica quedar en desigualdad de condiciones y correr el riesgo de repetir lo que sucedió en octubre?

–Al contrario: si los distintos candidatos necesitan del apoyo de figuras nacionales es porque no se sienten tan fuertes. Estamos bien y queremos que la ciudadanía renueve cinco años más la confianza en el equipo que ha gobernado durante diez años.

–¿La participación de Lacalle puede confundir a la ciudadanía nacionalista?

–Sí, porque además lo hemos dicho muy claramente, no queremos que vayan figuras nacionales.

–¿Está convencido de que ciudadanos colorados y frenteamplistas lo votarán a usted en mayo?

–Sí, y le repito la experiencia de Larrañaga cuando en 1994 obtuvo una votación departamental que superó a la nacional, y la del Encuentro Progresista que tuvo menos votos en lo departamental. Si eso se debió a una buena gestión, ese buen gobierno siguió ejecutándose en este último lustro.

–¿Cree que la magra votación de octubre no va a incidir para nada?

–Tanto como para nada, no, pero podemos revertirla. Como en todas las cosas, hay gente que se va y vuelve, pero hay gente que se va y no vuelve. Nosotros esperamos que la gran mayoría vuelva, pero otros pueden estar seducidos por la candidatura prestigiosa del Frente Amplio, es el juego democrático.

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