Según Frei, "es imperioso que se conozca la verdad" sobre Berríos
Por Víctor Vaccaro – Corresponsal en Chile
Para la hija del ex presidente Eduardo Frei Montalva, muerto de una sospechosa «septicemia postoperatoria» en febrero de 1982 en la que habría intervenido Berríos inoculándole una bacteria asesina, se estaría venciendo así, después de años de esfuerzo, la barrera de silencio y obstrucción a la justicia y a la verdad levantada desde los respectivos servicios de Inteligencia para bloquear la acción reparadora de los gobiernos y los respectivos tribunales.
La senadora asigna importancia fundamental al documento oficial de la Cancillería chilena –divulgado años atrás por LA REPUBLICA y presentado recientemente en su país por la legisladora– que refieren a las presiones ejercidas por el alto mando de las Fuerzas Armadas para que el entonces presidente Luis Alberto Lacalle no aplicara sanciones contra los oficiales uruguayos comprometidos en la protección, secuestro y posterior asesinato de Berríos, cuando éste amenazó con volver a Chile y contar todo lo que sabía.
«Veo con mucha esperanza la decisión de los tribunales uruguayos de reabrir el presumario y espero que ellos tengan todo el respaldo desde las instituciones políticas, militares y de seguridad para que puedan realizar su labor con independencia y eficacia, ya que ha pasado mucho tiempo y es imperioso que se conozca la verdad de lo que pasó en ese país», señaló la senadora Frei a LA REPUBLICA en una entrevista exclusiva concedida después de reunirse el jueves con el presidente de la Corte Suprema, Hernán Alvarez.
«Le he solicitado que en Chile se realice lo más aceleradamente posible toda la investigación necesaria sobre las actividades criminales del señor Berríos, ya que se le vincula con una serie de hechos delictivos cometidos con productos químicos y toxinas que no se han investigado y que nosotros confiamos que sirvan para esclarecer definitivamente la sospecha fundada que tenemos en relación con la intervención de terceros en la muerte de mi padre».
–¿A qué se comprometió el presidente de la Corte?
–No quiero referirme a lo conversado con el presidente porque sería una falta de respeto a su cargo. En todo caso quedé absolutamente satisfecha.
–¿Qué relación tiene la aclaración en Uruguay del crimen de Berríos con la posibilidad de saber lo realmente ocurrido al presidente Frei Montalva?
–En la medida que en Uruguay se determine quiénes intervinieron en la eliminación de Berríos, quiénes lo ampararon, qué relación hubo entre los policías y los servicios de Inteligencia que lo secuestraron o lo obligaron a refugiarse, en la misma medida vamos a tener informaciones muy útiles para la investigación en Chile, tanto como ésta será importante para los tribunales uruguayos. Hay que lograr que ambos procesos avancen paralelamente, para salvar la deuda que en los dos países existe con la verdad.
–¿Ha tenido alguna respuesta del comandante en jefe del Ejército a su emplazamiento para que entregue la información que tiene su institución?
–Yo no he emplazado al general Ricardo Izurieta. Sólo le he pedido públicamente que los antecedentes que tenga los ponga a disposición de la Justicia, como lo han hecho, en respuesta a nuestro requerimiento de hace unos meses, los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Salud. Creemos que el Ejército debe saber, por ejemplo, como nos confirmó otra institución, que el ex agente de la DINA trabajó en el Complejo Químico del Ejército, así como que oficiales del Ejército chileno, entre ellos el capitán de la CNI Carlos Alberto Herrera Jiménez (condenado a perpetua por otros crímenes), sacaron del país y custodiaron al señor Berríos en Uruguay, como se ha establecido recientemente en una diligencia judicial practicada por un juez uruguayo y que hasta la fecha no ha sido desmentida.
–¿Qué espera saber del Ejército si hace poco le contestó que «no tiene antecedentes» sobre Berríos?
–Que diga si existe una investigación interna de Berríos como agente de la DINA relacionado con la muerte del funcionario internacional español Carmelo Soria y el intento de envenenar al ex jefe de la Central Nacional de Inteligencia (CNI) Odlanier Mena, las relaciones establecidas con el Ejército de Uruguay para que fuera recibido y protegido en ese país, quiénes fueron los oficiales chilenos que lo trasladaron y con quién tomaron contacto en Montevideo.
–¿Con qué propósito hizo público el informe sobre lo dicho por el canciller Sergio Abreu al entonces embajador chileno en Uruguay?
–Lo hice para poner de relieve que la situación en que se vio envuelto Berríos tenía una incidencia de tal magnitud que movilizó a la plana mayor del Ejército uruguayo para impedir que se concretaran las drásticas acciones que el ex presidente Lacalle había anunciado al comprobarse la vinculación de altos oficiales en el caso Berríos.
–¿Le adjudica trascendencia al informe de Investigaciones que identificó a seis militares chilenos como custodios de Berríos en Uruguay?
–No sabemos cuánto fundamento puede tener esa noticia divulgada por un diario electrónico.
En todo caso, eso no tiene nada que ver con las gestiones y la búsqueda que nosotros estamos siguiendo. Insisto en que el esclarecimiento del caso Berríos puede ser la punta de un iceberg que es indispensable investigar a fondo para llegar a la verdad y despejar las dudas razonables que mantenemos sobre las causas de la muerte de mi padre y de muchos otros crímenes.
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