Está requerido por presunta malversación de fondos públicos

Detuvieron en Treinta y Tres a oviedista buscado en Paraguay

Según coincidieron las fuentes, Conrado Pappalardo fue detenido el jueves de madrugada junto a su esposa en el Treinta y Tres Hotel de la capital olimareña. Según algunas de las fuentes consultadas, una tercera persona que acompañaba al matrimonio se dio a la fuga al percatarse de la presencia policial dentro del hotel.

Las fuentes coinciden en afirmar que sobre Conrado Pappalardo, un seguidor político del general prófugo Lino César Oviedo, pendía una orden de captura librada por Interpol a pedido de la Justicia de Paraguay. El detenido quedó por lo tanto a disposición del juez Letrado Departamental de Treinta y Tres, quien está a la espera de la llegada del correspondiente pedido de extradición. El ex alto funcionario estaba requerido por presunta malversación de fondos públicos, al igual que el ex ministro de Defensa José Segovia Boltes, cuyo asilo otorgó el gobierno uruguayo. Pappalardo, en cambio, no había tramitado ningún pedido ante la Cancillería de nuestro país.

A la misma hora en que se produjo la detención –cuatro y media de la madrugada– empezó a correr el plazo legal de diez días para que envíe toda la documentación el juzgado paraguayo que haya pedido su captura. Recién después el juez uruguayo podrá iniciar un juicio, si es que no decide trasladar a Pappalardo a Montevideo para que sea juzgado bajo mayores medidas de seguridad, explicaron algunos de los informantes.

Fuentes ministeriales y policiales también coincidieron en indicar que Pappalardo fue detenido por funcionarios de la Jefatura de Policía de Treinta y Tres que hacían un control de rutina sobre «la población flotante», el registro nominativo de las personas que tramitaron alojamiento en hoteles durante las últimas 24 horas.

Al revisar la lista de las personas alojadas, dijeron las fuentes, los funcionarios se percataron que sobre Pappalardo pendía una orden de captura y procedieron a su detención.

El matrimonio Pappalardo fue conducido en la misma madrugada del jueves a la Jefatura de Policía de Treinta y Tres donde, según versiones, parece haber quedado a la espera de un posterior traslado a Montevideo.

La guardia perimetral de la Jefatura, comentaron a LA REPUBLICA vecinos del lugar, «fue reforzada como pocas veces se vio en la ciudad».

«Demasiado para un pueblo chico», dijo uno de los vecinos consultados sobre la medianoche de ayer.

Fuentes del Ministerio del Interior dijeron por su parte a LA REPUBLICA que un grupo de funcionarios de la recientemente creada Dirección Nacional de Información e Inteligencia (Dinacie) sería trasladado a Treinta y Tres entre ayer de noche y hoy de mañana para investigar la aparición de Papalardo.

No obstante, las fuentes señalaron sin mucha certeza que el matrimonio «vivía hacía tiempo en Uruguay» y que su presencia en Treinta y Tres «era casual».

«Tienen amigos o parientes en Treinta y Tres; los Pappalardo estaban de paso», agregaron.

Funcionarios actuantes en las investigaciones dijeron por su lado a LA REPUBLICA que la Policía uruguaya «jamás había salido a buscar a Pappalardo».

Estos informantes aseguraron que la presencia de Papalardo en Uruguay se conocía «desde hacía mucho tiempo».

«La detención fue por casualidad», comentó uno de ellos.

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