Pide juramento democrático y no pertenecer a organizaciones sindicales o marxistas

La Junta de Lavalleja aún mantiene exigencias laborales de la dictadura

Libonatti, en conversación con LA REPUBLICA, manifestó su preocupación por el mal funcionamiento del legislativo municipal y la permanencia de conductas autoritarias del ejecutivo departamental, entre las que destacó la exigencia a los trabajadores municipales del juramento de fe democrática, «no haber pertenecido a ninguna organización sindical o de corte marxista, con el agravante de que no contiene capítulo alguno sobre los derechos de los funcionarios»

La preocupación del curul es restablecer el equilibrio de poderes. «Nos interesa que haya más apertura política, más espacio para trabajar, que puedan hacerlo los suplentes, que haya más información, más presencia de la Junta, que haya más independencia del ejecutivo» comunal. Dentro de los aspectos democratizadores, Libonatti señaló la necesidad de constitución de las juntas locales, que en Lavalleja corresponden a las localidades de Zapicán, José Batlle y Ordóñez, José Pedro Varela, Solís de Mataojo y Pirarajá. «Todos los partidos hablaron de descentralización durante la campaña electoral, pero hoy los operadores del intendente (nacionalista Herman Vergara) sostienen que nombrar las juntas sería aumentar el gasto en forma innecesaria, ‘habida cuenta que el secretario de cada Junta cumple a satisfacción ese cometido'».

Una consecuencia de ello, agregó, son las «graves irregularidades» acontecidas en dichas ciudades, por falta de control de los ciudadanos. Así, «en Batlle y Ordóñez queman basura en la plaza pública, se incineran los residuos hospitalarios en una churrasquera ubicada frente a la misma plaza, las carnicerías carnean de contrabando. Ello no puede ser jurisdicción de un solo funcionario, debe haber control político».

Estrecheces

«Con sorpresa constatamos una serie de elementos restrictivos de la actividad del edil, de la órbita administrativa y de contralor, y de la infraestructura y acceso a la información –explicó Libonatti–. La Junta tiene un presupuesto que no llega al 0,6% del municipal. No hay ningún reintegro de gastos al trabajo del edil, tampoco combustible, en fin ninguna apoyatura económica. Por supuesto que no hay infraestructura, ni computadoras, ni teléfonos a disposición de las bancadas, etcétera», enumeró el curul.

Explicó que «no hay salas para recibir gente ni para reuniones de bancada (existe una sola habitación con ese fin que deben compartir los tres partidos), de ahí que el trabajo en la Junta se realice, práctica y exclusivamente los lunes cuando hay sesión», comentó el edil encuentrista. Además advirtió que es la única Junta del país que no tiene reintegro de gastos para los curules. «Entonces sucede que la integración del legislativo comunal se da con jubilados o personas con buen nivel socioeconómico», comentó el edil.

Entre las dificultades para la gestión legislativa aclaró que «sólo hay dos teléfonos –uno es fax y el otro se comparte con los funcionarios– y no hay equipo informático para el trabajo de los ediles».

Un ejemplo, sotuvo LIbonatti, es que «en ocasión de la discusión del mensaje presupuestal hicieron solamente tres copias, una para cada bancada. Es imposible que una bancada de 17 ediles, como tiene el Partido Nacional, pueda estudiar el tema. Este mecanismo hace que se vote al tuntún.

Tuvimos que salir a la prensa a denunciar el hecho y finalmente conseguimos un ejemplar más del presupuesto quinquenal. Es decir se repartieron cuatro entre los 31 curules».

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