Familiares: El Ejército no puede seguir de "rehén" de una patota
–¿Qué importancia asigna hoy Familiares a la Comisión para la Paz?
Pirotto: –Su gestación fue un hecho muy importante para comenzar a transitar un camino, no para reabrir heridas sino para cerrarlas. Las heridas estaban abiertas y siguen estando abiertas. En tal caso, se recorre un camino para cerrar las heridas, «por razones éticas y para preservar la memoria», dice el decreto presidencial. No es la Comisión lo que Familiares pretendía en un principio; se buscaban otros atributos, quizás, más similares a las que pudo tener Argentina allá en 1984 con la Conadep, o la que tuvo Chile con la Comisión Rettig. Nosotros terminamos en una Comisión para la Paz. Eso fue lo posible. Y Familiares dice sí, esta es una puerta, un camino. Vamos a transitarlo, vale la pena, porque es una forma de ir cerrando heridas. Ahí hay una frase de Batlle que la dice en el exterior. «Este tema –dice Batlle– era como una espina en el pie». Y es cierto, un país no puede transitar hacia el futuro con semejante asignatura pendiente a cuestas. Es una forma de justicia social, reparatoria, moral. Acá estamos restañando heridas, estamos haciendo aparecer la verdad, o por lo menos partecitas. Sí, acá están los restos de fulano de tal. Esto es cierto, esto ocurrió. Y el Estado uruguayo está formalizando hoy una lista de ciudadanos mujeres, hombres y niños desaparecidos; oficialmente. Esto es cierto, esto pasó, y eso es parte de la verdad. Cambió totalmente la realidad de este tema, que se intentó ocultar por todos los medios imaginables, artilugios políticos, jurídicos, para decir, señores, no joroben más con esto, tema laudado.
La sociedad cambió
Luisa: –El primer gobierno constitucional creyó que con la Ley de Caducidad se iba a terminar el tema. Y no sólo lo pensó el gobierno. Dentro de los mismos familiares, muchos dijeron: acá no hay por qué tener las puertas abiertas, cerrémoslas. Tener las puertas abiertas fue una batalla dentro mismo que hubo que dar. !Cómo vamos a cerrar las puertas si no sabemos nada, no nos dieron nada! Lo único que nos dijeron fue que no van a castigar a los culpables.
Hein: –El estado uruguayo empezó por la solución jurídica al sistema punitivo, cosa que es un mamarracho.
Pirotto: –Durante años, las energías estuvieron dedicadas a mantener la llama, la bandera en alto. De alguna manera nuestra preocupación era generar hechos para que el tema no desapareciera de escena. Hacia ahí fueron las energías durante muchos años, fundamentalmente después del plebiscito de 1989. Se acató el plebiscito, la ley está ahí, caducó la pretensión punitiva. Años negros, de silencio, no se hablaba de este tema. Las viejas aparecen con las fotos, en el sótano de Joaquín Requena, o en estrados internacionales. Presencia mínima, presencia al fin. Lo contrario ocurrió en la Argentina, donde a los diez días que asumió Alfonsín, se constituye la Conadep presidida por Sábato. Hubo una señal oficial desde la más alta jerarquía del Estado argentino, que dijo, señores, vamos a conocer la verdad. Y desfilaron miles y miles de testigos, de víctimas, y allí está el informe de la Conadep. Y con la Comisión para la Paz nos está ocurriendo algo parecido. Hay un estímulo para retomar un trabajo que se había dejado de hacer. Hubo que desempolvar las primeras carpetas que se hacían a mano, con información fragmentaria.
Hein: –Esto adquiere un doble sentido, por la instalación de la Comisión para la Paz, pero también porque hay que observar la reacción de la sociedad uruguaya, que no es menor.
Pirotto: –Por supuesto, hoy se abren las puertas. Es impresionante la cantidad de gente que se ofrece, hay un apoyo muy fuerte hacia esta iniciativa.
Hein: –Gente que nunca había declarado. En nuestra página web, tenemos casos denunciados recién en 2000.
–El discurso oficial del ocultamiento ¿se desbarató finalmente?
Luisa cuesta: –Pienso que sí. Esta marcha como la del domingo nos ha dado la prueba de que la gente ha entendido. Para nosotros, es reflejo de que la sociedad ha ido entendiendo. Hoy ya son pocos los adultos que le pueden decir a uno ¿de qué desaparecidos hablan?
Hein: –En esta resolución presidencial de fecha 9 de agosto está la confirmación oficial de que los desaparecidos existen. ¿Bajó qué Presidencia se vio esto, de que había que recibir, analizar y clasificar y recopilar información sobre las desapariciones forzadas, y dice además que es una obligación ética e imprescindible del Estado, para preservar la memoria histórica?
Pirotto: –La gente siente que es necesario que la verdad aflore. Que se aclare esta situación. Lo percibimos diariamente en los hechos más cotidianos.
Luisa: –Yo lo he percibido también, en la militancia, pero también hay gente que dice que no sirve la Comisión. Porque la pregunta es: ¿ustedes están de acuerdo con la Comisión? Que también es otra forma de que el tema esté.
La etapa «pos-Comisión»
–Oficialmente, Familiares avala esta Comisión.
Luisa: –No es que avalemos la Comisión. Familiares está trabajando con la Comisión para llegar a algo. Y vamos a ver hasta dónde llegan. No estamos atados. No tenemos por qué aceptar las conclusiones de la Comisión para la Paz. Lo que nosotros estamos pensando es en un trabajo post-Comisión. Ramela lo dijo el otro día. Cuando finalice la Comisión puede haber otro organismo que continúe la tarea.
Pirotto: –Esto es muy importante. De hecho se ha conversado con los integrantes de la Comisión. Acá hay un tema de plazos. La Comisión no puede ser eterna, la tarea es inmensa, no es sencilla.
Estamos recorriendo muchos años para atrás. Cosas que se pudieron hacer antes, si hubiera habido voluntad política nos hubiéramos ahorrado mucho dolor. Además, hay otro tema, el de los niños, que ya de por sí va a trascender muchísimo más allá de la Comisión.
De lo que se ha empezado a conversar es ver qué va a pasar, qué instancia va a quedar para hacer el seguimiento de esos casos pendientes. No hay una definición concreta, pero en algo hay que pensar. Algo oficial, adjunto a la presidencia, o a algún ministerio.
Uruguay no tiene una institución como el ombudsman, como sí la tiene la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, el defensor del pueblo. Nuestra aspiración es que todo este esfuerzo humanizador y reparador, en nombre de la dignidad humana, que implica el trabajo de la Comisión para la Paz, pueda desembocar en la creación de algo de este tipo, que sirva además como medida preventiva. Es nuestro deseo, nuestra opinión.
Ejército rehén
–¿Qué quisieron transmitir este año con la consigna «sin verdad secuestrada, sin memoria prohibida»?
Pirotto: La verdad ha estado secuestrada hasta ahora. Que haya sido así no es sólo responsabilidad de los militares, también lo ha sido del poder político. Ahora, hay una voluntad expresa de que esa verdad se conozca, con la creación de la Comisión para la Paz. Todo esto está ligado con el valor justicia. En definitiva lo que está en juego no es el castigo, tiene que ver con la justicia moral, de reprobación de todos estos hechos terribles, como es la tortura, la ejecución sumaria, el asesinato, el robo de niños, la desaparición forzada de personas. Eso, la sociedad tiene que condenarlo, y para condenarlo tenemos que conocer la historia, cada caso concreto, por qué ocurrieron esas cosas, en qué circunstancias. Eso significa la consigna. La memoria también ha estado prohibida. Desde el propio Estado. Si recordamos lo que fue la campaña pro referé
ndum, fue el propio Estado el que se movilizó en contra. El Estado se defendió, desde el mismo Estado, el propio vicepresidente Tarigo militó a favor de la ley, desde su puesto del Estado.
Tenemos que tener paciencia, los familiares han demostrado más que paciencia, demos el plazo para que la comisión pueda avanzar lo más que se pueda. Eso es lo que hoy estamos haciendo. Además, con esto Uruguay comienza a resarcirse a nivel internacional. El Estado uruguayo ha pasado vergüenza a nivel internacional en materia de derechos humanos. Y es imparable lo que está pasando a nivel internacional. Tanto que hablamos de globalización, en materia de derechos humanos Uruguay quiere ser una isla. ¿Podemos seguir siendo una isla? No.
Los señores militares van a tener que reconocer esa realidad, porque si no ésta les va a pasar por arriba, como una locomotora. Hoy, de alguna manera, ellos son rehenes de una patota de delincuentes. Eso fue la OCOA.
Tenemos el futuro del país hipotecado por una patota que secuestó personas, violó mujeres prisioneras, atadas, desnudas, robaron niños y los abandonaron a la suerte de otras patotas argentinas, o chilenas, o paraguayas. ¿Qué es eso? Eso es una patota de delincuentes.
La OCOA funcionó como una patota de delincuentes. Dice Rapela en una entrevista que estuvo todo muy descentralizado, y que después hubo que llamar un poco al orden para que no se cometieran excesos. ¿Eso que fue? Una patota.
Hein: –La lucha que libramos se manejó inicialmente en forma descentralizada, dice Rapela. Si esto es así, fue una descentralización que duró muchos años, desde 1974 hasta el 1984. Prácticamente, estuvo descentralizada durante diez años. Es una risa lo que dice Rapela.
Pirotto: –La institución Fuerzas Armadas sigue siendo rehén de esa patota. No se cómo lo van a arreglar, algún día lo arreglarán, supongo.
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