A 25 años de la desaparición de Manuel Liberof
Benjamín Liberof – (Especial para LA REPUBLICA)
Gabriel Mazzarovich me llamó hace unos días y me dijo: «Estamos preparando un material especial para el próximo 20. ¿Podés acercarnos algo?».
Veinticinco años han transcurrido desde aquella mañana (20 de mayo de 1976), tenía entre mis manos una carta de Manuel que acababa de llegar desde Buenos Aires, cuando me llamaron desde la oficina en la que estaba la máquina de télex. En el rollo de papel se imprimía un mensaje que un amigo (Alfredo) enviaba. El texto en forma muy breve indicaba: «Anoche entraron en la casa de tu viejo y se lo llevaron. Tu vieja y hermanas no sabemos dónde están, pero no las llevaron».
Desde entonces, como le ocurre a miles de familiares, desconocemos qué fue de esos detenidos desaparecidos.
El recoger las miles y miles de firmas en cada rincón del territorio nacional que habilitaran un plebiscito del voto verde, su épica reconfirmación, la cual fue necesario realizar por las maniobras de la administración del doctor Julio Maria Sanguinetti, el caminar cada año los 20 de mayo junto a miles de compatriotas esas breves cuadras de «18», el encontrarnos con vecinos de Camino Carrasco y pacientes, en esa plaza que construyeron con el nombre de Manuel Liberoff, son aliento y dan sentido al quehacer cotidiano y al sentimiento de «Nunca más» para con tanta injusticia y desigualdades.
No tengo mayores facilidades para escribir y supongo que es fácil comprender que sobre estas vivencias mucho más difícil. Por ello recurro al auxilio de textos, del propio Manuel, elocuentes como descripción de quién era, qué lo inspiraba, por qué lo encarcelaron aquí, por qué lo «detuvieron – desaparecieron» en la Argentina, por qué lo recuerdan tantos miles de uruguayos.
Acta N° 8 del 4 de julio de 1973, Comité Ejecutivo del Sindicato Médico del Uruguay, página 15. Ultima reunión en que participa antes de ser detenido y ser llevado al Cuartel del K14 de Camino Maldonado.
Dr. Liberoff:
«Dadas mis características personales, le debe haber ayudado el que yo me haya retirado un rato de la reunión y seguramente habrán conversado mejor, que yo no estaba interrumpiendo, como me es habitual. Yo tengo en este momento la sensación del fascismo: tengo que andar en auto ajeno, de noche, y buscando casa para dormir, porque estoy requerido (no se por qué). Sin embargo, no he faltado a mis deberes. Recién he estado asistiendo a un chiquilín que tenía una convulsión y a un hombre con brote hipertensivo y otro con un infarto. Yo les pido que mi voto sea siempre el mismo que es el voto que ustedes han dado aquí, de no olvidarse jamás de un pueblo que lucha cumpliendo con esa conciencia de médicos que estoy seguro que nunca dejamos de cumplir, desde que estamos aquí adentro. Si llego a no poder concurrir, quiero que ustedes tengan mi voto en el mismo sentido en que sé que ustedes van a votar esta noche, porque sé que continuaremos en el paro para que algún día pueda reinar la salud de este Uruguay, esa salud con la que todos soñamos como soñamos ser médicos. Nuestro voto tiene que ser para todos aquellos que ayuden a derrotar al fascismo. Los que tenemos esta edad tuvimos la desgracia de haber vivido muy cerca de los monstruos. Tenemos en la cabeza los campos de concentración, las torturas, el genocidio ejecutado por los bárbaros. Toda familia europea ha tenido sus muertos; eso es el fascismo. Hoy lamento en el alma que haya compañeros que todavía tengan dificultades para comprender que estamos viviendo en el fascismo. Si la derrota no se logra (y tengo fe en que los vamos a derrotar), los compañeros que ahora no comprenden, comprenderán en carne propia lo que es el fascismo, pero ya no podrán levantar la mano para votar paros alternados o paros distintos de los que plantea la urgencia de la hora. Si se tiene la fibra humano y en este caso, la fibra de un médico (que es casi un santo), la conciencia jamás los dejará dormir porque tendrán presentes nuestros rostros y los de esos enfermos que dicen defender. Lástima que ahora no tengan la imagen de los cantegriles de mi departamento. Eso les haría comprender lo que el paro médico significa. Esos hace tiempo que tiene metidos en sus casas el paro médico y el hambre; esos son los que ven prostituir a sus hijas y convertirse sus hijos en infanto juveniles. Les pido disculpas porque no quiero molestar a nadie con mis palabras, pero hay momentos en que hay que saber plantear y no dar más vueltas: o se está con el fascismo o se está con la democracia, con la libertad y la humanidad. Discúlpenme esta forma de expresarme, pero quería que quedara mi voto permanente por la lucha del pueblo, de los médicos, de la decencia, de la justicia, de esta organización maravillosa que ha demostrado ser el SMU que aun en los momentos más duros, tiene la autoridad moral y la grandeza de tratar de discutir, para que todos los hombres comprendan que estamos haciendo todo lo contrario de lo que esta desgraciada canalla viene propagandeando».
Nota enviada algún día del mes de agosto de 1973 desde el cuartel del K 14 del Camino Maldonado, donde estuvo detenido (incomunicado), hasta su expulsión del país a comienzos de noviembre de 1973)
«Queridos compañeros del SMU, desde esta no muy cómoda situación les envío mi caluroso y fraternal abrazo a todos y cada uno de ustedes.
Constan en actas mis palabras sobre cómo encarar la lucha por las libertades y la liberación de los compañeros detenidos. No sé nada hace un mes qué pasa afuera, pero mi fe en ustedes es absoluta y llena de esperanzas. Sólo la fuerza del gremio será capaz de sacarme.
No tienen nada contra mí. Sus acusaciones se basan en lo que sacaron del semanario Tiempo y Azul y Blanco y nada más hasta ahora. Para que sepan no les gusta el SMU, ignoran en absoluto qué es, por lo que pienso que habrá que buscar hacerlo conocer más y más.
Me cuesta acostumbrarme a mi nueva vida, pero pensando en todos ustedes me siento libre y en libertad.
Como pedido especial es: que de una u otra manera, en todo momento, mantengan a mi familia con esperanza, fe y ayuda. Por las dudas también económica como lo vean y crean posible y necesario, pero que por lo menos sientan la solidaridad del SMU. Me desespero por saber del «rioba» pues le tengo una fe bárbara.
No nombro a ninguno para que no traicione el pensamiento y la memoria, pero sepan que están todos juntos, muy apretados contra mí y va incluida la muchachada del AFSMU.
Termino abrazándolos fuerte y seguro que las reuniones del Comité Ejecutivo serán más cortas sin mi presencia y que no se note mi ausencia para trabajar mejor. Como tesorero los autorizo a gastar lo que quieran, por supuesto cosas útiles».
Marzo de 1974, Desde Buenos Aires, al presidente del SMU doctor J.C. Cirillo (fragmento)
«Estimado colega:
Con la profunda emoción de la noticia de la detención de Jorge (doctor Jorge Butón) te escribo estas palabras.
Nunca he dejado de vivir allí, en ningún momento, en nuestro querido SMU, en nuestro querido Uruguay.
Permanentemente como un delirante pienso sólo en todo eso que está allí, a tal punto que me siento frenado de organizar o buscar una salida para mi futuro en esta…. (y concluye)
A la manera de saludo fraterno les reitero que a más de desearles una muy buena salud, los recuerdo permanentemente y vivo sólo pensando en la vuelta.
Un abrazo para todos los del C. Ejecutivo, que con todo respeto hago extensivo a nuestras respectivas familias y al funcionariado y masa de socios».
Compartí tu opinión con toda la comunidad