Michelini no descarta recurrir a la Justicia para aclarar el crimen de su padre

"No hay que bajar los brazos"

El hoy senador Rafael Michelini Dellepiane tenía 17 años aquel día, cuando se enteró, en Montevideo, que su padre había sido hallado muerto en la ciudad de Buenos Aires. Hoy la esperanza de saber a ciencia cierta cómo ocurrieron aquellos hechos todavía está intacta.

«No hay que bajar los brazos, hay que seguir luchando, ese es el homenaje más grande a mi padre, a Gutiérrez Ruiz y a todas las víctimas de la dictadura militar. También soy consciente de que la muerte de mi padre tiene un simbolismo para la sociedad uruguaya muy especial. Por eso, yo prefiero que su esclarecimiento sea el último y no el primero; porque voy a tener la tranquilidad de conciencia de que todos los otros, quizás sin la importancia política de éstos, ya están resueltos. Porque después del esclarecimiento de los hechos que rodearon la muerte de mi padre, puede haber quienes digan que «entonces ya está», cuando es al revés. Parte de su muerte y de su lucha no fue para salvarse ellos sino para que el Uruguay tuviera una democracia y libertades y el pleno respeto a los derechos humanos».

A 25 años de los hechos, y al realizarse hoy la quinta marcha por verdad y memoria sobre los detenidos desaparecidos, aún es motivo de análisis para el líder del Nuevo Espacio la forma de encontrar la verdad sobre el asesinato político que, junto al de Gutiérrez Ruiz, marcó la historia de la lucha contra la dictadura. «Lo que nosotros siempre hemos planteado con relación a mi padre, lo que sería el mayor homenaje, es que se haga justicia, en el sentido más amplio de la palabra. No en el sentido judicial, que por supuesto si se encontraran los elementos y jurídicamente las normas lo dictaran también lo marcarían, pero estamos hablando, en primer lugar, del reconocimiento de que los hechos pasaron. No solamente el caso de mi padre, sino con cientos de ciudadanos uruguayos en ambos márgenes del Plata. Y de que ese terrorismo de Estado fue llevado adelante por los militares, y no en una guerra. Los enfrentamientos más crudos que hubo en el Uruguay fueron en democracia, años 71 y 72, acotados en ese tiempo. El resto fue una persecución sistemática, que implicó a la mayoría de los partidos políticos, sindicatos, asociaciones y gente común.

Entonces, ese sentido de justicia que reclamamos implica un reconocimiento de los hechos. Después implica un repudio de ellos: además de que las cosas pasaron, las cosas son repudiables. Porque cuando estamos hablando de desaparecidos estamos hablando de gente que murió en la tortura, que mereció un trato humano y un juicio justo. Además, lo que creemos que surge del reconocimiento y del repudio es la necesidad de pedir perdón. Si los hechos son condenables, si nunca debieron ocurrir, a las víctimas y a los familiares hay que pedirles perdón: lo que se hizo estuvo mal, no debió hacerse nunca, no debió nunca pasar.

Y notoriamente de esto se tiene que sacar una lección, las Fuerzas Armadas deben sacar una lección, que tiene que ver con aquello que dijo (el ex comandante en jefe del Ejército, Martín) Balza en Argentina, y debe instalarse como una doctrina: una orden ilegal o inmoral, dada por un superior, no se debe cumplir. Y mientras esto no se constituya como una premisa, nada del horror que vivimos nos va a dejar cosas positivas, y ese sentido de justicia y de homenaje a mi padre no va a estar concluido».

–Ese reconocimiento por parte del Estado de lo que ocurrió, ¿no generaría la posiblidad de reclamos por parte de los familiares?

–Si estamos hablando de una responsabilidad civil, monetaria, por supuesto. Bueno fuera que el Estado además de haber cometido los hechos no estuviera dispuesto a reparar a las víctimas. Eso es otra de las asignaturas pendientes que el Uruguay tiene. En Argentina y en otros países se hicieron leyes para reparar por los horrores que se cometieron a las víctimas y a los familiares de las víctimas. Es esa cuestión de que en el Uruguay no se termina de analizar las cosas, de asimilarlas.

–¿La Comisión para la Paz va por ese camino?

–La Comisión es una buena iniciativa, que después de 15 años de democracia y después de 25 años de ocurridos estos hechos constituye un gesto muy importante desde el punto de vista institucional para empezar a transitar el camino de la paz, la verdad y la reconciliación. Ahora, todos somos conscientes, desde el Presidente de la República hasta el ciudadano más humilde, que si los militares no aportan la información correspondiente poco se va a saber sobre los niños desaparecidos, poco se va a saber sobre cómo ocurrieron los hechos, poco se va a saber sobre el destino o los restos de los desaparecidos. Estamos hablando de aquellos que cometieron los horrores más repudiables del siglo pasado, que además tuvieron una suerte de amnistía, y que no han tenido un solo gesto respecto a las familias. Si los militares no hablan, no ayudan a que este camino sea exitoso, no aportan las informaciones correspondientes, en forma anónima a la Comisión para la Paz o a través de terceros, creo que tienen una actitud de cobardía.

–Ante esta falta de colaboración de los militares, ¿el gobierno no debería tomar una iniciativa para obligarlos a que aporten datos?

–Lo que tienen que tener claro los militares es que si no aportan los datos a la Comisión la sociedad no se va a quedar de brazos cruzados. Acá hay un sentimiento profundo de encontrar el camino de la paz, la verdad y la reconciliación, y no vamos a quedar presos del silencio cobarde de unos pocos militares que habiendo participado en los horrores no están dispuestos a dar la información. ¿Los caminos?, ¿los mecanismos?, ¿normas?, ¿sanciones?, se analizarán en su momento. ¿Cuáles son las medidas que la sociedad, incluido el gobierno, debe adoptar para que la verdad florezca?, yo hoy no las sé. Pero lo que digo es que los militares tienen una gran oportunidad de dar esa información en forma anónima y con un acto de valentía y coraje, en función del uniforme que visten, y pueden dar un paso en busca de la reconciliación del país. Si no es así, el sentimiento de la sociedad uruguaya no se va a cambiar, y encontraremos otros mecanismos, más complejos, más difíciles, capaz que más conflictivos, pero de brazos cruzados no nos vamos a quedar.

–Si el próximo gobierno fuera progresista, y estuviera integrado por el Nuevo Espacio, ¿qué medidas impulsaría para llegar a la verdad?

–Nuestra lucha no depende de si estamos o no en el gobierno, nuestra lucha es por valores. Por supuesto, que si estuviéramos en el gobierno muchas cosas no pasarían, como por ejemplo que se ascienda a militares que están acusados de violaciones a los derechos humanos sin que se hubiera hecho una investigación profunda de que esas acusaciones son ciertas. O, por ejemplo, en ningún momento se participaría de situaciones en las cuales hubiera militares retirados, que con una nostalgia absolutamente equivocada, reivindicaran el proceso militar y el horror. Y por supuesto, el comandante en jefe del Ejército debería compartir una sensibilidad muy especial por el tema derechos humanos, por el respeto a la vida. Y sin duda debería haber un esfuerzo institucional de las propias Fuerzas Armadas para comprender y reparar a los familiares de las víctimas.

–¿Qué opina de la decisión de Sara Méndez de recurrir nuevamente a la Justicia para obtener información sobre su hijo Simón Riquelo?

–Todos los caminos que conduzcan a la verdad, por supuesto en forma pacífica, nosotros los vamos a apoyar. Notoriamente, una de las asignaturas pendientes más importantes, es el caso de Simón Riquelo, en el cual se hizo un esfuerzo importante por parte del Presidente por id
entificar a quien podía ser Simón, cuando se hablaba de que estaba identificado. Y al dar negativo las pruebas de ADN de aquel muchacho (Gustavo Vázquez) el tema vuelve a estar en manos de la sociedad uruguaya para que dé respuestas. Si la sociedad no puede darlas y sí puede hacerlo la Justicia, bienvenidas. Eso no significa, en ningún momento, quitarle el apoyo a la Comisión para la Paz. Pero si la Comisión no logra su objetivo es porque han habido militares cobardes que no han aportado la información correspondiente.

–¿Qué opina del homenaje realizado el 18 de mayo en Argentina a su padre, a Gutiérrez Ruiz y a todos los desaparecidos uruguayos?

–Es un gesto de la sociedad argentina impresionante, independientemente de los problemas que ellos tienen hoy, este tema de los derechos humanos los marcó tanto y no pudieron hacer nada ni para salvar a sus connacionales ni para ayudar a ciudadanos extranjeros que habían ido a su tierra a buscar refugio, que lo habían encontrado en democracia y luego la dictadura de Videla se los negó, los persiguió y asesinó. Entonces, ese sentimiento de la sociedad argentina de no haber estado a la altura de las circunstancias en aquel momento, nos expresa un reconocimiento, a través de muchos gestos, este es uno más, con respecto al horror vivido.

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