Carta de Quijano

«Los asesinaron vilmente y ahora, después de muertos, quieren asesinarlos otra vez, cubrirlos de lodo, calumniarlos. Pero no tenemos que ocultárnoslo: el enemigo ha ganado otra batalla. Para vencerlo hay que conocerlo. Conocerlo bien. Hasta en sus propias y monstruosas entrañas. ¿Quién es el enemigo? ¿Por qué estas muertes? (…)»

«Debo repertirlo: Michelini y Gutiérrez Ruiz fueron dos hombres de bien que murieron en sus puestos de combate, asesinados por la vesanía satánica de un anticomunismo falaz y cerril que a fines de este siglo sigue persiguiendo, para inmolarlos, otros brujos y otras brujas, en otra Salem (…)»

«El sistema no tiene un centro de poder único. Es una confluencia de fuerzas y organizaciones tangenciales en unos casos, concéntricas en otros, que llevadas por su dinámica interna reclaman autonomía. El sistema no es una política. Es una histeria. Un pánico colectivo. La desnuda irracionalidad.

Fue el sistema el que asesinó a Michelini, a Gutiérrez Ruiz, a Rosario Barredo, a Whitelaw.

Debo recordarlo una vez más. Fui compañero de Michelini, de Gutiérrez Ruiz. De ahora en adelante, lo seré más que nunca».

(Carlos Quijano, extractos de un artículo publicado en el diario Excelsior de México el 24 de mayo de 1976 bajo el título «La represión no tiene fronteras»).

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