Placa recuerda en Buenos Aires a los uruguayos desaparecidos en Argentina

"Que la memoria no se pierda"

Son las tres y media de la tarde y el sol cae con fuerza sobre la Plaza Uruguay ubicada en el coqueto barrio La Recoleta en Buenos Aires. Frente al monumento a Artigas, un grupo de personas –no más de cien– escuchan el Himno uruguayo, y la gran mayoría lo canta.

El motivo de que un viernes a esta hora se haya juntado este puñado de «orientales» como dicen los argentinos, tine un motivo especial: el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tributa un homenaje a los uruguayos desaparecidos durante la dictadura en Argentina y lo personaliza en dos figuras emblemáticas, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, asesinados hace 25 años en la capital del Plata.

Poco antes de las tres de la tarde, con frío y bajo un cielo totalmente gris, comienza a llegar gente. Los primeros en hacerlo son integrantes de grupos que luchan por encontrar a sus seres queridos, desaparecidos por las dictaduras de Argentina y Uruguay. Se reconocen, se saludan y sacan fotos de sus bolsillos o de la cartera. «Este era hermano de Marcelo», le dice una abuela a otra. «¿Cómo está todo?», pregunta una joven; «Seguimos luchando», responde otra abuela.

Al rato llega Elisa Dellepiane de Michelini. Entre el grupo de personas que se había concentrado cerca del estrado, salen rápidamente a su encuentro dos jóvenes de no más de 20 años. Son sus nietos que viven en Argentina y que hacía varios minutos la esperaban. Se escucha que alguien pregunta donde está Rafael (Michelini), que llegará varios minutos después.

Por el costado pasa Matilde Rodríguez de Gutiérrez Ruiz que se pone a conversar con un grupo de Madres de Plaza de Mayo, línea fundadora.

Y sigue llegando gente a la plaza. El periodista Víctor Hugo Morales, el actor Juan Manuel Tenuta, la cantante Cecila Rosetto, el embajador uruguayo en Argentina, Alberto Volonté, el intendente Mariano Arana, el diputado colorado Nahum Bergstein, y los integrantes de la Comisión para la Paz, Carlos Ramela y Gonzalo Fernández. El último en llegar es el jefe del gobierno de Buenos Aires, Aníbal Ibarra.

Enseguida comienza el acto y se escuchan los himnos de los dos países. Cuando suena el uruguayo todo parece normal, casi tribial como cuando se canta en alguna fecha patria en cualquier parte del país, pero varios puños izquierdos van al cielo y se sube la voz al escucharse: «Tiranos temblad!». Algunos no pueden contener las lágrimas y se refriegan rápidamente los ojos con las manos. Ahora el cielo se despejó, se ve el sol y hasta comienza a hacer un poquito de calor.

 

Verdad y justicia

Comienza la parte oratoria. Marta Vázquez, representante de Madres de Plaza de Mayo se dirige a los presentes sosteniendo que «somos compañeros en la lucha y en el dolor» y expresa su orgullo por «el espíritu solidario de la militancia, de los ideales de nuestros hijos y familiares para lograr países donde imperen la igualdad, la verdad y la justicia».

«El plan siniestro de la teoría de seguridad nacional, impuesto en América Latina ha causado más de 100 mil víctimas, y ello pudo ser aplicado por la impunidad con que actuaron y actúan los asesinos, represores y ejecutores de dicho plan. La impunidad que a partir de entonces sigue enquistada en nuestros países, permite que hoy se vulneren los principios fundamentales como el derecho a la vida», agrega Vázquez.

«A mayor impunidad, mayor fragilidad del sistema democrático. A mayor justicia y responsabilidad, mayor garantía de una integración democrática. Los Familiares somos irreductibles en decir no a la impunidad. Somos irreductibles en la necesidad de la verdad como fundamento de la justicia, en la insistencia del juicio y castigo a todos los culpables y en la preservación de la memoria histórica».

Milka González, en representación de la Asociación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, manifestó que la Comisión para la Paz es «un paso importante para conocer la verdad» . «Es sumamente importante que por primera vez un gobierno uruguayo reconozca que el problema existe, y que no es sólo individual sino que involucra a toda la sociedad. Esperamos que se continúe avanzando, y aun cuando no es el camino que hubiéramos elegido, creemos que hay que recorrerlo, y por eso colaboramos con la Comisión. Cuando se llegue al final de esta etapa veremos qué senda habremos de seguir». «Esperamos que la memoria de tiempos tan negros, no se pierda, sino que el sufrimiento de los nuestros sea semilla para un futuro más fraternal y solidario».

 

Un plan desde el norte

El intendente Arana se refirió al período dictatorial en el Cono Sur, como «una barbarie organizada, con operativos perfectamente calibrados que no fueron denunciados en su momento cuando hubieran tenido el derecho y la obligación de ser denunciados». «Vamos a decir la verdad: algunos habían inventado el Mercosur antes del Mercosur mismo. El Mercosur de la barbarie, el Mercosur de la muerte, queremos el Mercosur de la libertad, de la dignidad de las personas, y el Mercosur de la esperanza para que no sigan habiendo formas de vulnerar el derecho de las personas», dijo Arana. Por su parte, el embajador Alberto Volonté expresó el agradecimiento del gesto al gobierno bonaerense en nombre del presidente Jorge Batlle. «Estas cosas son las que nos hacen sentir juntos, estas cosas son las que hacen sentir el sentido más puro del ser humano que es el agradecimiento». «Si un sentimiento tenemos que destacar por encima de egoísmos ideológicos, pensando que la primera gran idea del hombre es la libertad, yo debo decir que si Gutiérrez Ruiz y Zelmar murieron fue en defensa de esa libertad». Aníbal Ibarra, titular del gobierno de Buenos Aires, manifestó que el homenaje fue para todos los detenedidos-desaparecidos en América Latina. «No fue una dictadura que actuó con dureza, con criminalidad en uno de nuestro países. Fue un plan llevado a cabo durante varios años en toda América Latina. Fue un plan definido claramente en el norte donde determinaba un objetivo que llamaron de seguridad nacional; donde determinaban enemigos que era la subversión, la izquierda». Entre varios, Matilde, Elisa, Rafael, Arana, Ibarra, Volonté, tiran con delicadeza de unos hilos celestes y blancos y descubren una placa: «A la memoria de los uruguayos desaparecidos y asesinados en Argentina por razones política, en el día del 25 aniversario del secuestro y posterior muerte de los legisladores orientales Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz». Son casi la cinco de la tarde y se empieza a sentir el frío. Despacio y sonriendo, cada uno se va por las distintas callecitas de la Plaza.

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