Caofa formalizó ayer expulsión de Amado y ex directivos de la institución

La Asamblea General de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de las Fuerzas Armadas expulsó ayer del registro de socios a la ex directiva encabezada por el ex teniente general (r) Fernán Amado e integrada por militares de las tres armas.

Amado –considerado el líder de una de las logias castrenses (la Chucrut)–, encabezó la institución hasta que fue designado como jefe del Ejército, entre febrero del año 1998 y febrero de 2000. Durante la asamblea, un grupo de militares defendió la gestión de Amado y reclamó al cuerpo postergar una decisión hasta que se expidan los Tribunales de Honor. El planteo fue desestimado por la mayoría de la asamblea.

Unos doscientos socios asistieron a la reunión en la que la actual directiva expuso con crudeza la situación que debió enfrentar al asumir la conducción de la cooperativa y las medidas que debió adoptar.

De acuerdo con el informe de la Comisión Fiscal, al que accedió LA REPUBLICA, la cooperativa padecía un «caos administrativo generalizado, en parte causado de exprofeso para dificultar controles, y con la plantilla gerencial sumariada», «pérdida total del patrimonio, principalmente causada por una operativa fraudulenta, en comprobada connivencia con grupos económicos», «una corrida con fuga de depósitos sin precedentes en la historia de la institución», «pérdida total de la confianza en la gestión de la cooperativa y en las autoridades anteriores, tanto de los socios, como de las autoridades del Banco Central y de todo el sistema financiero de plaza», «fuertes limitaciones, por todo lo antedicho, para acceder a nuevos créditos» y «falta de voluntad de apoyo financiero, tanto por parte del gobierno, como de los comandos de las Fuerzas». Las pérdidas del ejercicio 1999 llegaron a ser de unos 5.5 millones de dólares

Al asumir, las autoridades debieron adoptar urgentes y drásticas medidas que consistieron en la destitución inmediata de la plana gerencial, en la realización de una profunda reestructura interna y cese de todos los funcionarios considerados excedentarios, «muchos de ellos familiares directos o amigos de directivos anteriores», y en el pase a la Justicia de todos los antecedentes de sumarios administrativos e inicio de un juicio penal por las pérdidas ocasionadas a la cooperativa.

A su vez, debió poner orden al caos administrativo e informático para, por ejemplo, «poner al día las carpetas de deudores, los documentos notariales y conocer diaramente el flujo de caja».

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