"Por fin consiguió lo que quería"
La madre del Presidente, Matilde Ibáñez de Batlle, de 95 años, recibió el día de ayer «con alegría» porque veía cómo su hijo llegaba a ser Presidente, «que era lo que había deseaba tantas veces y se había pospuesto otras tantas».
Dijo que estaba «feliz» porque su hijo «por fin consiguió lo que quería» pero confesó que a su vez estaba muy nerviosa porque deseaba que «él (Batlle) dejara, como todos sus antepasados que han estado en esa misma situación, un recuerdo importante para el país». Señaló que no tenía planeado visitar la casa presidencial porque no estaba en condiciones de subir escaleras, pero además porque ahora no asistía a los actos. «Además –señaló– Jorge ahora tiene su familia». Reconoció que desde hace algún tiempo estaba «nerviosa y mal», porque a pesar de estar orgullosa de que su hijo llegara a cumplir el sueño de estar como gobernante, los nervios predominaban más, porque tenía la gran interrogante de si Jorge «podría estar a la altura de sus antepasados y hacer cosas buenas para el país, que es lo que él más quiere».
«Me preocupa mucho como madre porque ya no es lo mismo ser esposa que la madre de un Presidente, ya que la madre siempre se preocupa de lo que le sucede al hijo». Manifestó que ayer se había despertado muy temprano para atender a los periodistas y que estaba muy atareada porque » la empleada tiene libre, como Dios manda».
Indicó que vería todos los actos por televisión y luego esperaría a Jorge: «Quedó en venir de tarde a saludarme».
Además Ibáñez auguró que un Batlle cuyo nombre de pila comience con «L» podría llegar a ser Presidente en el futuro. Explicó que hasta el momento los cuatro Batlle que accedieron a la primera magistratura han intercalado nombres cuyas iniciales comenzaron con L y con J: primero fue Lorenzo Batlle, desués José Batlle, luego, Luis Batlle, y ahora Jorge Batlle.
Entre los varios bisnietos que tiene Matilde Ibáñez, el nombre de más de uno de ellos comienza con L.
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