Con un mensaje conciliador, asumió ayer la Presidencia de la República

Batlle buscará "sellar la paz"

Sin embargo desde el primer día también recibió señales de que la tarea no será nada sencilla. Luis Alberto Lacalle sorprendió a todos y no fue al Parlamento, después fue al Palacio Estévez y sus explicaciones de dificultades de tiempo no convencieron, algunos voceros herreristas se animaron a decir que se trataba de una señal. Sanguinetti al despedirse reivindicó su gestión y al llegar a su casa particular, media hora después de dejar la presidencia, lo aguardaba un grupo de legisladores y dirigentes foristas al grito de «Sanguinetti 2004″. La frase de «sellar la paz para siempre entre todos los uruguayos» fue aplaudida por los comandantes de la Marina y la Fuerza Aérea, el comandante del Ejército no movió sus manos. El franco reconocimiento de Batlle: «Este va a ser un año difícil», puede tener alcances que trasciendan la ya de por sí complicada esfera económica.

Con un llamado a la unidad nacional, a «sellar la paz» entre todos los uruguayos, el anuncio de aplazar por todo este año el pago del aporte patronal del agro a la seguridad social, y tras de advertir que «este serán un año muy difícil», Jorge Batlle asumió la presidencia de la República, luego que el presidente de la Asamblea General, senador socialista Reinaldo Gargano le tomara juramento.

Al descender del automóvil que lo llevó hasta la escalinata del Palacio Legislativo, el presidente electo visiblemente emocionado abrazó a Gargano, recordándole al senador socialista la figura de su suegro, el político colorado Héctor Grauert. «El debería estar aquí para disfrutar de todo esto»- dijo quien minutos después sería investido como nuevo Presidente de la República.

Desde las primeras frases de su discurso en la Asamblea General -que duró 41 minutos-, Batlle propuso «un diálogo abierto» con todos los sectores políticos del país, aspecto que fue bien valorado por todos. En su único anuncio señaló que exonerará del pago del aporte patronal al Banco de Previsión Social al agro, y que en la ley de Presupuesto presentará modificaciones al respecto. También adelantó que en esa ley, que deberá presentar al parlamento antes del 30 de junio, presentará iniciativas para aliviar la carga de la contribución inmobiliaria rural y compensaciones a las intendencias municipales.

Su llamado al diálogo y a «sellar la paz» entre los uruguayos fue uno de los aspectos más destacados por la oposición de izquierda, e interpretado como el inicio de una nueva etapa en la búsqueda de los detenidos desaparecidos durante la dictadura. En varios pasajes de la alocución, se observó a los senadores nacionalistas Jorge Larrañana y Luis Alberto Heber, tomar apuntes de sus palabras, sorprendiendo que no se hiciera ninguna referencia directa al Partido Nacional.

Por otra parte, Batlle recordó que siempre se ha caracterizado por decir la verdad «sin medir costos políticos», y aclaró que «este será un año muy difícil», aunque aseguró que las cosas comenzarán a mejorar en el segundo semestre. Después de repasar brevemente la historia económica del país desde su nacimiento como nación, Batlle se refirió a la situación creada en los últimos 10 años. «Desde 1950 hasta 1989 vivimos la vorágine de la guerra ideológica y política. Y es recién en los últimos diez años que el mundo se ha lanzado a un nuevo ciclo de apertura y globalización». Recordó los años de gobierno posdictadura, como «quince años de procesos difíciles, iniciados con la apertura cambiaria en la década del setenta y alcanzados, finalmente, en esta administración, a través de la reforma de la seguridad social, el comienzo de la reforma del Estado y el consenso de que el país crece sin inflación, sin déficit fiscal y con estabilidad cambiaria».

Los próximos cinco años

«Hoy al admitir que un tiempo ha concluido y que son importantes los logros y cambios positivos que la sociedad uruguaya ha alcanzado, reconocemos implícitamente que es otro período el que comienza». Al referirse a la integración del país, al proceso de globalización, Batlle enfatizó que «las regulaciones, los monopolios, los oligopolios, las trabas en todas sus formas, los mercados protegidos, tanto de los sectores públicos como los privados, dificultan y entorpecen la evolución de la sociedad uruguaya». Resaltó que «este tema será inexorablemente el asunto central de los próximo años, y este país, este parlamento y el gobierno lo deben considerar sin temor, en un diálogo en el que la realidad ocupe la cabecera de la mesa y presida nuestro análisis».

El presidente apuntó al llamado «costo uruguayo» que impide competir en los mercados internacionales. Enseguida anunció una serie de medidas gubernativas tendientes a corregir esa situación. «En primer lugar el gobierno central debe reordenar y disminuir el gasto, muchas veces innecesario y redundante.

En segundo término, las empresas públicas tienen que continuar mejorando las condiciones de calidad y precios de sus servicios. Tanto ellas como las empresas privadas deben establecer sus objetivos, no en el mercado nacional sino en el regional, buscando asociaciones, que hoy en el mundo están a la orden del día, para consolidar su exitosa presencia en los mercados».

«En tercer lugar, el perfeccionamiento de la relación institucional del gobierno central con las intendencias, en base al principio de descentralización previsto en la Constitución. Se trata de llegar a un acuerdo sobre el nivel y el destino de las transferencias de orden financiero que habrán de apoyar la acción municipal, así como sobre las reformas estructurales que permitirán a éstas una gestión más eficiente».

«En cuarto término, haremos todos los esfuerzos por lograr la total transparencia y objetividad en el régimen de compras del Estado y en las concesiones de obras y servicios». Inmediatamente, anunció la pronta presentación de una ley que aclare definitivamente las formas en que se realizan actualmente esas operaciones. «En quinto lugar, procuraremos la desregulación de todas aquellas actividades del sector privado en las que la normativa legal o reglamentaria hoy permite, y aún facilita, la formación de situaciones monopólicas o de acuerdos de cartelización».

También anunció una ley «que defienda el principio de la libre competencia en toda la actividad económica y que prevea sanciones para todas las formas irregulares de poder monopólico u oligopólico sobre los mercados». Adelantó que impulsará leyes a los efectos de lograr esos objetivos, tales como leyes antimonopolios, sobre fideicomisos, quiebras, concursos y concordatos, entre otras.

«En sexto término, procuraremos impulsar una clara separación entre el Estado-empresario y el Estado regulador, lo que ayudará a poner reglas claras para el funcionamiento de los distintos mercados en los que se mueven las empresas públicas, y coadyuvará al mejoramiento de sus servicios y a la integración con la región, a la que estamos definitivamente unidos».

Batlle se refirió además a darle un mejor destino a los fondos captados por la seguridad social. «El país a través de la reforma de la seguridad social genera la existencia de una masa de ahorro público que no puede estar únicamente destinada a la compra de deuda pública. Los ahorros deben ser utilizados en proyectos sensatos de expansión nacional, referidos a las distintas actividades productivas, así como a proveer recursos para mejorar el uso por parte de la ciudadanía de los servicios básicos instalados: saneamiento, agua potable, infraestructura básica, etcétera».

Batlle también anunció que en lo referente a los asentamientos precarios «el gobierno central ante el error de al
gunos municipios en el manejo territorial, está decidido a adquirir tierras, a fraccionarlas en lotes con servicios, para evitar que los ciudadanos, en violación de los derechos de propiedad, muchas veces no tengan otro camino que ocupar un terreno para vivir, en un país en donde sobra tierra y falta gente».

Un año difícil

El Presidente recordó que en toda su vida siempre ha hablado claramente, «sin medir ventajas o desventajas», «y por lo tanto en mi calidad de Presidente de la República, debo decir que el año que corre será para el Uruguay un año difícil. Será un año difícil, especialmente el primer semestre, comenzando a mejorar en el segundo y afirmando dicha tendencia hacia fines de año». Repasó las consecuencias de la crisis asiática, la crisis cambiaria en la región y finalmente la sequía de primavera. «Todo ello produjo la pérdida de ingresos a la Tesorería así como la disminución general de nuestras actividades económicas, causándonos las dificultades que hoy estamos decididos a enfrentar y a resolver con éxito».

En ese panorama, Batlle resaltó el papel del agro como productor de materias primas que después la industria debe transformar y su importancia para la riqueza nacional. De allí que anunció «esfuerzos para restablecer su actividad». «Suspenderemos por un año los aportes patronales al Banco de Previsión Social, buscando que se establezca en el presupuesto nacional un régimen distinto y mejor que el actual. Auxiliaremos a las finanzas municipales con el propósito de aliviar la presión de la contribución inmobiliaria rural sobre la producción agropecuaria». Y adelantó que en el presupuesto, «propondremos un sistema que genere un entendimiento de los municipios con el poder central para ordenar las políticas financieras, las políticas salariales y las políticas de recursos humanos e ingresos, de forma tal que el poder central esté en condiciones de contribuir al tesoro municipal, beneficiando a los productores rurales en el pago de los impuestos a la tierra».

Batlle se refirió además a las transformaciones que espera en el agro, en la educación y en la salud, y aseguró que en el centro de las políticas sociales de su gobierno estará el asegurar el bienestar de la familia, «porque haciéndolo se asientan los valores a los cuales está sujeta nuestra civilización».

Unidad nacional y sellar la paz

«El gobierno que tengo el honor de presidir es un gobierno de unidad, de una unidad política que surge no sólo del acuerdo de tres partidos, sino además, y naturalmente, de las disposiciones constitucionales que los uruguayos nos hemos dado.

Pero esa unidad que él representa no se limita a su gestión, sino que es nuestro propósito extenderla a todos los distintos sectores de la sociedad, tanto de la sociedad política como de la sociedad civil».

La mención indirecta al tema de los desaparecidos fue aplaudida por el comandante en jefe de la Armada Nacional vicealmirante Francisco Pazos. Su colega del Ejército, el teniente general Juan Geymonat, se mantuvo impasible.

«En los próximos cinco años llegaremos a todos los sectores de nuestra nación para escuchar, para informar, para dialogar y para sostener, con firmeza y claridad, nuestras ideas y puntos de vista, en procura de los entendimientos y los acuerdos que aseguren la armonía de los uruguayos y sellen para siempre la paz entre los uruguayos». «Esa es nuestra obligación. Si tantas cosas hemos pasado y tanto hemos sufrido y ninguno de nosotros puede decir que alguien es culpable o que alguien es inocente, por lo tanto, éste no es el resultado de un mundo maniqueo, de malos contra buenos, sino que todos estamos dentro de la misma historia, es a todos nosotros que nos corresponde, como responsabilidad primera, sellar para siempre la paz entre los uruguayos».

Finalmente, Batlle recordó que su familia llegó a Uruguay hace doscientos años y el aporte realizado por generaciones al desarrollo del país desde distintas tareas, y concluyó emocionado hasta las lágrimas, «durante todo este tiempo hemos tratado de servir a la patria: en los campos de batalla, en la revolución del Quebracho, en el gobierno de la República, en el destierro, en la vida política, en el periodismo, siempre luchando por la libertad y por la justicia social.

Ese ha sido, por generaciones, nuestro estilo de vida. Hoy lo compromete ante ustedes». Sus últimas palabras, el novel mandatario las pronunció ya con la voz quebrada.

El vicepresidente de la República y flamante presidente de la asamblea General, que había asumido unos minutos antes luego de prestar juramente ante Gargano, olvidó expresar luego del discurso de Batlle que esa primera sesión de la Asamblea General quedaba levantada.

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