Aftosa: los vaivenes del EP
Sólo algunos legisladores la cuestionaron. Pero, el espíritu de «entente» con el Ejecutivo fue abruptamente roto cuando Tabaré Vázquez, en la Mesa Política del FA pateó el tablero, marcó responsabilidades gubernamentales en la emergencia y dijo que el principal virus contra el país, era el neoliberalismo.
«El gobierno ante la epidemia de aftosa fue siempre tras el virus, y la izquierda tras los pasos del gobierno», el comentario realizado por un integrante de la Mesa Política del FA a LA REPUBLICA, refiere a la «tímidez» de los órganos de dirección del EP-FA para criticar el plan oficial de combate a la enfermedad.
Si bien distintos legisladores encuentristas señalaron la necesidad de vacunar todo el rodeo cuando se conocieron los primeros focos de Soriano –incluso el senador Nin Novoa lo dijo en marzo a los pocos días de confirmarse la existencia de más de dos centenares de brotes en Argentina, varios en la provincia de Entre Ríos–, ni la Coordinadora del Encuentro, como tampoco la Mesa Política del Frente se pronunciaron sobre la estrategia seguida en la emergencia, por el gobierno, para combatir la enfermedad.
Junto a Nin, el senador José Mujica y el diputado Roque Arregui manifestaron la necesidad de una vacunación masiva en declaraciones a varios órganos de prensa, incluido este medio.
En otra sintonía, el sábado 28 de abril, la Comisión de Programa de la coalición de izquierda, a través de su vocero, Héctor Lezcano, señaló a LA REPUBLICA su conformidad con la aplicación del rifle sanitario y la vacunación en anillo, con un radio de 10 quilómetros, aunque agregó que la situación mostraba «mucho dinamismo». De esa manera, añadieron las fuentes, se validaba una estrategia frente al avance de la aftosa, que cuestionada por los productores y técnicos, sólo podía resolverse favorablemente por un «golpe de suerte». Los hechos, que obligaron a las autoridades a modificar día a día los planes para combatir la enfermedad hasta llegar a la inoculación de todo el ganado bovino, y la actitud asumida por el gobierno del estado brasileño de Rio Grande (libre de aftosa sin vacunación) de vacunar para establecer un cordón inmunológico en la frontera con Uruguay y Argentina, demostraron –advirtieron los informantes– que la actitud del Ejecutivo nacional en la emergencia era errada, y más aun lo fue «no señalarlo en su oportunidad».
La tesitura, en los sectores mayoritarios del EP-FA (PS, VA y AU) era de no «cobrar cuentas» o señalar responsabilidades gubernamentales en la problemática, pues podría tomarse como la búsqueda de perfil político en un momento dramático para el país, cuando se trataba, en la crisis, de «ayudar a superarla». Desde los sectores radicales de la coalición se indicó que esta postura tiende más a políticas de consenso con el gobierno y «propositivas», que a actuar como oposición a los planteos gubernamentales. El paradigma de esa línea de acción, sostienen, es la preocupación permanente por «fijar políticas de Estado» resultantes de la negociación con la coalición de gobierno.
Incluso, fuentes del MPP indicaron que el quedar «pegado» al gobierno sólo dificultaría la construcción de alianzas con los productores rurales, uno de los aspectos más buscados y eje de algunas propuestas encuentristas, como la «ley de iniciativa popular».
El viraje
Las diferencias de cómo situarse quedaron claramente demostradas en la reunión que el 30 de abril efectuó la Mesa Política del FA. En ella, tras las intervenciones iniciales de los delegados socialistas, vertientistas y asambleístas, contestes en no poner piedras en el accionar del gobierno en la crisis y postergar cualquier cuestionamiento para el futuro, Vázquez –vuelto de su conversación con el secretario del presidente Jorge Batlle con la novedad de la no realización del diálogo– habló durante una hora, marcó las responsabilidades del gobierno en la emergencia –«no es hora de hacerse los distraídos»–, contextualizó la epidemia en un país en crisis y señaló que el peor virus ingresado al país, fue el del neoliberalismo. Causante, entre otras cosas, de los recortes presupuestales que desarmaron todo el aparato de prevención y diagnóstico veterinario.
El presidente del EP-FA, que durante su intervención dijo varias veces que necesitaba ese desahogo y que ya tendrían tiempo para refutarlo si lo consideraban conveniente, modificó el ambiente de la reunión y propició una declaración final, que si bien no refleja la totalidad de sus palabras, introdujo, amén de medidas concretas para resolver la situación de los productores y trabajadores rurales afectados, el señalamiento de responsabilidades del gobierno.
Vázquez, también, se refirió a otros aspectos de la crisis social y económica, comparó la actitud discriminatoria del Ejecutivo ante la contaminación con plomo sufrida por habitantes de La Teja, al igual que la falta de asistencia a otros sectores de la actividad del país que soportan la recesión económica a costa de la pérdida del empleo o la disminución de los salarios.
Crítica retroactiva
A partir de ese momento aparecieron cuestionamientos a la estrategia, no ya en la emergencia sino a la ilusión de mantener al país libre de aftosa sin vacunación en una región donde el virus circula. «El gobierno se compró un sueño vano», dijo a LA REPUBLICA el diputado Carlos Pita. El senador Enrique Rubio, por su parte, cuestionó la actitud de Uruguay con Argentina, afirmando que tuvo una actitud «blanda» ante el ocultamiento que las autoridades del país hicieron de la reaparición de la enfermedad en dicho país.
La contrapartida al cambio de actitud de la izquierda, que de no interponer piedras pasó a una conducta de franca oposición a la política desarrollada en la oportunidad, fue la acusación del vicepresidente Luis Hierro López de que el EP-FA intentaba obtener rédito político de una hora de desgracia nacional. El coordinador de la bancada de diputados del Encuentro, Víctor Rossi, señaló la «ruindad de las palabras de Hierro» y defendió la actuación de Vázquez, tanto en la interna de la coalición de izquierda como en los conceptos manejados públicamente. «Somos oposición y tenemos que marcar las consecuencias que arrastra el modelo implantado desde el gobierno», expresó a LA REPUBLICA.
En otro aspecto de la polémica referido a la aftosa, algunos dirigentes encuentristas señalaron, aunque el tema no apareció en la declaración de la Mesa del FA, que la invalidación de las carnes por provenir de un país con aftosa, es una barrera no arancelaria introducida en el mercado mundial por Estados Unidos, para proteger su condición de primer productor mundial en dicho rubro.
Para algunos integrantes de la coalición de izquierda, la discusion en torno a la crisis desatada por la epidemia de aftosa reflejó nítidamente dos formas de pararse frente a la coalición de gobierno. Según los mismos, existe desde un complejo de culpa por ser oposición –«una cosa normal en las democracias consolidadas del occidente desarrollado», sostuvieron– hasta una concepción de negociación que ha perdido los referentes y mide sus actos en función de cómo reacciona el sistema político.
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