Tiempos de represión

En abril de 1982 la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU); Acción Sindical Uruguaya (ASU); y la Comisión Nacional de Derechos Sindicales (CNDS), que integraba José D´Elía, solicitó permiso a las autoridades del gobierno de facto para conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores. Este pedido fue negado y estas organizaciones distribuyeron un documento de cuatro carillas que tenía como título: «Un primero de mayo para avanzar».

Bajo el subtítulo «Conmemoración, trabajadores y sindicatos» estas organizaciones dejaron constancia de la represión militar al informar que «este mensaje suple, de alguna manera, el acto público que no hemos podido realizar por no contar con el permiso correspondiente. Nos resulta propicia esta fecha para decir que los trabajadores y sus organizaciones representativas, los sindicatos, deben cumplir un papel importante en una sociedad democrática. En nuestro Uruguay de 1982, esa idea parece particularmente válida»,

Más adelante en el punto número dos se hacía referencia a la reactivación gremial y las libertades públicas. Se decía que «el gobierno nacional expresó reiteradamente su voluntad de sancionar normas legales que viabilizaran una reactivación de la vida gremial en el país. En tan sentido fue aprobada, en 1981, la ley de Asociaciones Profesionales (15.137).

Dicha ley recibió una serie de críticas a nivel nacional, ente las que se cuentan las realizadas por las instituciones que suscriben este mensaje. Entre las notas que se consideraron, en general, particularmente negativas del texto en cuestión, estuvieron: su formulación con prescindencia de los trabajadores; establecer la sindicalización por empresa, lo que supone una negación del principio de libre sindicalización y objetivamente genera sindicatos débiles y atomizados; inexistencias de normas en materia de agremiación de funcionarios públicos; y existen omisiones de normas relativas a los fueros sindicales».

Luego de estos cuestionamientos se sostenía que «los trabajadores están comenzando el proceso de nucleamiento conforme a la nueva ley o ajustando a las previsiones de ésta, sus sindicatos preexistentes». En el punto tres de hacía referencia al diálogo social y la redistribución del sacrificio. Finalmente, bajo el título El mejor homenaje, se recuerda a los mártires de Chicago «se honra en este día la memoria de todos aquellos que dieron sus vidas por la causa de los trabajadores, que no es otra que la de la justicia y la de la libertad. Viva el 1º de Mayo».

La organización de estos sindicatos, utilizando la ley de la dictadura, permitió que el 1º de mayo de 1983 se realizara el primer acto de masas frente al Palacio Legislativo en conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores y en rechazo a la dictadura.

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