Carlos Menem, en centro de la escena, dice que es perseguido
Por otra parte aseguró que «nunca jamás» intentaría pedir asilo en otro país para eludir a la Justicia, ante versiones que indicaba supuestas negociaciones con el gobierno del Uruguay para exiliarse allí.
El menemismo ve el lado bueno a las cosas. Su jefe –casi un cadáver político semanas atrás, con la autoridad partidaria cuestionada– logró nuclear a casi todos. Por espanto o por lo que sea, y no lo ven del todo mal. No pocos de los solidarios se ven en un espejo y por ello se pegan al ex mandatario. La foto de este acto solidario, tiene un fuerte costo político para los que posaron ante los chasiretes.
Stornelli se convirtió en blanco de la embestida menemista. El hermano del ex mandatario, Eduardo Menem, lo acusa de pretender hacer carrera política desde su cargo de fiscal. Paralelamente, otros implicados en el expediente que sigue el juez federal Jorge Urso, como el ex ministro de Defensa, Antonio Erman González, presentó un recurso ante el tribunal de Casación Penal, para que se anule todo lo hecho por Urso y la Cámara Federal de Apelaciones que es la instancia que le ha dado vida a un viejo trámite (está denunciado el caso en marzo de 1995) y lo colocó en el centro de la vida política del país, ahogado por la crisis en su economía que puso como figura clave a Domingo Cavallo, el padre de la convertibilidad.
Cavallo mismo está entre los sospechosos de integrar la «asociación ilícita» que para el juez Urso, debió conformarse en el más alto nivel estatal, pero aún no ha sido citado por el fiscal ni por el juez, lo que el menemismo usa como argumento para subrayar que hay parcialidad.
Pero Stornelli no está solo. El Procurador General de la nación, Nicolás Becerra, un hombre del peronismo, debió aceptar que el fiscal actúa en orden a derecho. El cuerpo de fiscales salió a defender a su colega y a rechazar las presiones por parte del peronismo y en el Consejo de la Magistratura, el organismo constitucional que nombra jueces y vigila al Poder Judicial, se ha hecho una presentación para defender al fiscal, lo que equivale a defender la independencia de la Justicia.
Solidaridad con el fiscal
El bloque de diputados nacionales del Frepaso, también reclamó que cesen las presiones sobre el fiscal y el juez del caso de las armas y reclamo que la investigación no tenga interferencias. Desde el radicalismo, en cambio, hubo voces aisladas: al liderazgo partidario, como al presidente Fernando de la Rúa, los abruma el hecho que un ex presidente constitucional pueda ser procesado y temen por la gobernabilidad.
Son juegos de presiones. Los gobernadores que se han solidarizado con Menem saben que si se paraliza el Parlamento (una hipótesis que tuvo sentido de amenaza por parte del menemismo feroz), el gobierno puede responder congelándole fondos, con lo que la bala puede cambiar el rumbo. De todos modos, los gobernadores con chances presidenciales, no irán más allá de lo hecho a favor del ex presidente.
Este dio un documento de agradecimiento a las expresiones de respaldo donde introdujo un dato: que se trató, la de la venta de armas, de una decisión política. Los analistas piensan que ese podría ser el argumento que le daría al juez, si es citado a la indagatoria. Una decisión política, y además vinculada a la política internacional, como fue coadyuvar a armar a Croacia, tiene más posibilidades de ser atendida por el juez para excluir al ex mandatario de ser el jefe de una banda que hizo negocios con los armamentos.
Es la hipótesis de trabajo más fuerte por parte de un nuevo cuerpo de abogados que defenderá a Menem. Junto a otros movimientos, incluso los políticos, en busca de quitarle el caso al juez natural, llevarlo a la Corte Suprema si es posible, esperando allí una mayor protección.
Es notable que los diarios ayer no hayan editorializado sobre la presión al poder judicial que significó la asamblea justicialista.
Lograr una justicia independiente, como se ve, no es una faena sencilla.
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