"Estrategia de guerra"
En el seno de la comisión de Ganadería Agricultura y Pesca del Senado integrada con su homónima de Diputados el ministro González se emocionó en forma muy visible, sin llegar al llanto, al reconocer el apoyo político obtenido y paralelamente lamentar esta situación que se constata estando él al frente de la cartera. El presidente de la comisión, el senador José Mujica (MPP) le ayudó a salir de la difícil situación, contando una anécdota de un agrónomo que fue el precursor del combate a la aftosa en nuestro país y ya avizoraba que quizás «no bastase ni con cien años» de combate.
González asistió acompañado por técnicos del MGAP y explicó que en la actual situación, la política será de aplicar el rifle sanitario, circunscribiendo a los animales infectados y al predio, y vacunar 10 kilómetros a la redonda. «Es una vacunación muy específica, muy controlada y con los animales marcados, apostando a que cuanto antes estos animales se puedan faenar, una vez desaparecido el último animal vacunado, empieza a correr un plazo de 30 días para pedir la rehabilitación como país libre de aftosa», consideró por su parte Mujica.
Treinta millones
Antes de visitar el Parlamento, González brindó una conferencia de prensa en el Edificio Libertad. «Están ocurriendo denuncias que se van a corroborar, algunas se confirman, otras se desechan», explicaba el secretario de Estado en la mañana. Indicó que la solución a este problema debe buscarse «contemplando los distintos intereses que hay en juego, donde el fundamental interés es el de la nación» y destacó que la vacunación masiva tendría un costo cercano a los «30 millones de dólares por año, que lo va a tener que absorber la producción agropecuaria», por lo que, sostuvo, el Ejecutivo sólo recurriría a esa medida si se constatan 50 focos.
«Si bien nuestro principal objetivo es sofocar la enfermedad, queremos tener las mínimas pérdidas», señaló, resaltando que «con una vacunación masiva perdemos los mercados». Al respecto, subrayó que Uruguay estaba vendiendo sus productos de origen animal en los mercados ubicados dentro del «cinturón no aftósico», y «plegarnos, con una vacunación masiva, a vender dentro del cordón aftósico, nos complica muchísimo la vida».
En tal hipótesis, expresó, sólo quedarían abiertos los mercados de la Comunidad Europea, Israel y tal vez Brasil, cuyo gobierno «ha dicho que, dependiendo de la situación que tuviéramos, propondría considerar una regionalización por la cual podríamos seguirle vendiendo a ese país». Manifestó que se llevará adelante una «vacunación en anillo alrededor de los focos enfermos», lo cual comenzaría hoy y para lo que el gobierno contará con las vacunas necesarias, las que serán importadas de Argentina. Paralelamente, continuarán sacrificándose «aquellos animales enfermos y los que están en contacto con ellos dentro de los focos».
El jerarca comparó la actual situación con una «estrategia de guerra», que será cambiada de acuerdo a las necesidades y pidió «no hacer justicia con mano propia» ni «entorpecer los procedimientos de lucha». «A nadie le gusta sacrificar un animal, a nadie le gusta ir y hacer un diagnóstico de que hay confirmación de aftosa en un determinado lugar, a nadie le gusta estar poniendo barreras que en definitiva significan dificultades».
El número de animales que serán vacunados dependerá de la cantidad de focos que surjan, explicó González. En cada brote se dispondrá la vacunación en un área de diez kilómetros (alrededor de 30 mil hectáreas). Explicó que a un animal por hectárea, con un total de 20 focos, se vacunaría medio millón de animales. Cada dosis de vacuna cuesta entre 50 centavos de dólar y un dólar, dijo y añadió que por el momento la inoculación «va a correr por cuenta del Fondo de la Aftosa, porque eso está contemplado dentro de la ley que generó el Fondo». Además, confirmó que hubo traslados de animales desde los focos donde se detectó el virus a otros puntos del país, y precisó que su secretaría «está atrás de esos traslados».
González dijo que «la repercusión que tiene esto para la economía del país es muy profunda», destacando que «hay más de mil contenedores que están en camino, y posiblemente la mayoría de ellos tenga que ser devuelta. Estamos hablando, por lo menos, de 50 millones de dólares que están flotando sobre las aguas», apuntó. Interrogado sobre si estaba de acuerdo en realizar un pedido de indemnización a Argentina, dijo que «esa podrá ser una buena consulta a Relaciones Exteriores».
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