"Resistencia civil"

El Movimiento de Productores de Colonia sostiene que la aplicación del rifle sanitario decidida por el gobierno para combatir la aftosa «es un capricho de tecnócratas que ven el país detrás de una computadora», por lo que apostará a la «resistencia civil» si, tal como está anunciado para hoy, el Ejército Nacional sacrifica animales. Para luchar contra ese «genocidio económico y social» que «golpeará desde el primer productor al último asalariado», al amanecer de hoy cortarán las rutas y bloquearán los accesos al departamento.

Anoche, el presidente de dicho movimiento, Ignacio Ariztia, y los dirigentes gremiales Wilde Raimondo y Oscar Fripp arribaron a Montevideo para informar sobre la situación en Colonia y comunicar las medidas de fuerza que adoptarán en las próximas horas. Los tres lucen cansados y no se despegan de los dos celulares que trajeron a la capital. «Con un nudo en el estómago, esperamos que desde nuestras casas nos llamen para decir que llegaron los servicios ganaderos, o que hay una vaca rengueando. Estamos con una gran angustia», resumió Raimondo a LA REPUBLICA. Algunos segundos antes de comenzar la entrevista, Fripp recibió una llamada. Desde su departamento, le avisaron que hoy empezarían a matar vacunos en la zona de Conchillas. «Traemos el mensaje de desesperación del sector agropecuario», apuntó a su lado Ariztia, quien sintetizó el lema del movimiento con la siguiente frase: «No al rifle sanitario, sí a la vacunación masiva».

Explicó que en torno a la postura contraria al rifle sanitario «somos muy radicales». «Si tenemos que llegar a la resistencia civil para interrumpir esa medida, lo haremos», dijo, subrayando que «el rifle sanitario no es una solución», dado que, a esta altura, la aftosa se ha convertido en una «epidemia». Afirmó que «nadie sabe qué cantidad de animales hay contaminados», mientras que «el virus puede diseminarse por toda la zona sin presentar síntomas».

Al referirse a la «vacunación en anillo» que el gobierno llevará a cabo, Ariztia dijo que luego la vacuna introduce el «virus vivo» en el cuerpo del animal, lo cual acelera el proceso y determina que «se enferme antes». «Primero matan al foco primario, y después tendrán que matar parte de la zona periférica, pues dentro de los primeros 15 o 20 días volverá a aparecer. Entonces se volverá a matar y habrá una nueva vacunación periférica. Lo que se salve, irá a algún frigorífico que quiera tomarlo y estará en faena dentro de los siguientes 30 días», apuntó. Para el productor, la aplicación del rifle sanitario es un «genocidio económico y social» que llevará a «una muerte de empresas agropecuarias y muerte social». «Se rompe el entramado social rural: al desaparecer el porqué del vivir en el campo, dejás de ser productor», señaló, y destacó que si bien a nivel del agro «hay un problema económico desde hace muchos años», esta es «la gota que derrama el vaso». Su compañero Raimondo no dudó en identificar a los responsables de esta solución. «Son el presidente Jorge Batlle y el ministro de Ganadería, Gonzalo González, pues ellos son los únicos que siguen con la misma tesitura», afirmó, y resaltó que «la solución es echar el rifle en bolsa y encarar una vacunación masiva, pues en anillo no servirá de nada».

Sobre la supuesta «pérdida de mercados» argumentada por el gobierno para no recurrir a una vacunación masiva, Fripp aclaró: «Esa plata no la estuvimos ganando los productores; por algo estamos así». Aseguró que «el status de libre de aftosa sin vacunación no se refleja económicamente en la posición del productor». Además, subrayó que las anteriores generaciones «comieron carne con aftosa», mientras que en la actualiad Uruguay «no exporta la carne de alta calidad, sino que le estamos vendiendo la carne para hamburguesa a Estados Unidos».

Para Ariztia, «esto es, lisa y llanamente, un capricho de tecnócratas que ven el país detrás de una computadora y de números macroeconómicos y que hicieron oídos sordos a lo que nosotros le habíamos avisado», ya que, aseguró, «hasta el paisano con menor conocimiento técnico del asunto, sentado en el borde del Río Uruguay y mirando para la vecina orilla, se daba cuenta que la aftosa era imparable: el virus lo traían hasta los pájaros que iban a comer al otro lado». Opinó que «los caprichos cuestan muy caros y los pagan el productor agropecuario y la sociedad en su totalidad, porque esto empieza en un productor y termina en el último asalariado». «Esto no da para más, hay que decir basta», añadió. Como medida de lucha contra esa situación, los productores colonienses cortarán, a partir del amanecer, el cruce de las Ruta 1 y 22, la Ruta 21 a la altura de Conchillas y la Ruta 21 a la altura de Punta Gorda.

Raimondo, en su calidad de productor lechero, dijo que para quienes trabajan en ese rubro «la vaca no es un animal más. Tiene nombre y sentimiento, es el trabajo de 15 años de inseminación artificial, con el esfuerzo que eso implica para un productor pequeño».

Asimismo, Ariztia indicó que cuando el foco ya estaba confirmado en la zona de Polanco, un camión que transportaba basura ingresó y salió en dos oportunidades rumbo a la capital departamental sin ser desinfectado. Mientras tanto, sostuvo que ayer de mañana «se retiraron animales del foco de Conchillas, y salieron por un camino vecinal en camiones con jaulas rumbo a distintos frigoríficos». En ese establecimiento, apuntó, posteriormente apareció un foco de aftosa.

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