Cincuenta focos de fiebre aftosa en cinco de los 19 departamentos

Investigan origen de la enfermedad

El gobierno varió su estrategia y comenzará hoy la vacunación en torno a los focos confirmados aunque no dejará de aplicar el rifle sanitario para destruir el ganado infestado, práctica que ya comenzó en la víspera. El presidente Batlle lamentó anoche la crisis desatada y anunció que en dos o tres días los técnicos determinarán si la situación es o no controlable (ver páginas 4, 5 y 6).

En un desesperado intento por frenar el avance del virus de la aftosa, los productores de los departamentos de Colonia y Soriano se lanzaron ayer a todas las rutas y caminos a fumigar cualquier tipo de vehículo que por allí transite. Empero, la resignación ganaba a los productores a medida que se conocía la existencia de un nuevo foco aftósico: «Esto ya es una epidemia», sentenció anoche un tambero coloniense.

Pero aplicar la medida de fumigar en todos los rincones del departamento no es tan fácil: faltan funcionarios en todos lados, por momentos escasea el producto para fumigar, y hasta algún «vecino» expresa su malestar por el hecho de que no lo dejen transitar tranquilamente por rutas y caminos.

La rutinaria y apacible vida que hasta hace pocos días vivían los habitantes de pueblos como Ombúes de Lavalle, en Colonia, Palo Solo, Egaña, o Dolores en Soriano, se vio trastrocada bruscamente.

Durante una extensa recorrida realizada ayer por LA REPUBLICA, constantemente se pudieron apreciar las idas y venidas de los productores por todas partes, quienes, con el objetivo de evitar la propagación de la enfermedad, comenzaron a colaborar con el Ejército, la Policía y los miembros de Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería. Una situación diferente se veía en la normalmente transitada ruta 2 que atraviesa todo Soriano, se encontraba increíblemente desolada entre Mercedes y Rodó a primeras horas de la tarde.

Con algunas excepciones, la fumigación se realiza con suficiente celeridad. Las ruedas de cualquier vehículo, así como las suelas del calzado de las personas, son rociadas con distintos productos para evitar la propagación del virus, como soda, vinagre o iodo, tanto en bidones especiales como recipientes adaptados especialmente para el hecho. Por ejemplo, en algunos lugares se improvisaba con los tarros de leche de aluminio como recipiente.

Mientras el gobierno desde Montevideo confirmaba poco a poco la aparición de nuevos focos, en las zonas rurales el rumor de nuevos animales enfermos se esparcía rápidamente. Es así que ayer a las 9 de la mañana se hablaba de 15 focos en Colonia y alrededor de 20 en Soriano. El temor a que la enfermedad se siga expandiendo llevó a una rápida movilización de los productores que poco a poco comenzaron a ubicarse en cada cruce de camino.

Con el correr de las horas se comenzó a notar la falta de recursos para poder trabajar ordenadamente y cubrir todas las necesidades. Por ejemplo el comisario de la zona de Ombúes de Lavalle hasta el jueves de noche ni siquiera tenía celular para poder controlar las distintas situaciones que fueron surgiendo.

Lo más evidente fue la falta de personal del Ejército como de la Policía tanto en Soriano como en Colonia, con más acentuación en el segundo departamento.

«Comisario, tenemos que conseguir policías, porque cuando le digo a un vecino que por este camino no puede entrar, me mira y me pasa por arriba», le decía vía celular un productor coloniense al jerarca policial de Ombúes de Lavalle, mientras cerraba con fardos el ingreso de un camino que conducía al foco ubicado en la estancia La Laguna. Allí cerca del mediodía se mataron cinco vacunos infectados con el virus. «Si hay un policía, hay un poco más de respeto», agregó.

A esta situación se suma el cansancio que evidenciaron los efectivos del Ejército, luego de varias jornadas de trabajo. Quienes manifestaron su malestar con la situación fueron los funcionarios del Servicio de Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería. Estos aseguraron que fueron distribuidos por los departamentos sin lugar para quedarse y sin comida. La solución adoptada fue que compartir la carpa y los víveres con los soldados.

Resignación y amargura

La información conocida masivamente a primera hora de la mañana de ayer de que el gobierno cedió a vacunar en las zonas infectadas, disminuyó un poco el malestar de los productores, que en su mayoría reclamaban la implementación de la medida. «No al rifle, sí a la vacuna», fueron carteles que se pudieron apreciar en zonas distantes como José Enrique Rodó en Soriano, y al sur de Tarariras, en Colonia.

No obstante, no dejaban de reflejar su amargura por la muerte de los animales. «Acá en la zona, no hay tambero que en los últimos diez años no haya mejorado genéticamente a los animales, y esto el gobierno no lo puede pagar», afirmaron.

A este hecho se le agrega la difícil situación económica por la que atraviesan la mayoría de los productores. Integrantes del Movimiento de Productores Lecheros de Colonia, ubicados en la Ruta 1 al sur de Tarariras, señalaban anoche que la semana pasada les llegaron 176 cedulones, la mayoría del Banco República.

Mientras fumigaban los vehículos comentaban la situación generada en los últimos días. «Cuando Argentina anunció que Entre Ríos tenía aftosa, el gobierno de Batlle debió mandar a vacunar desde Artigas hasta Colonia. Pero importó más mantener el estatus, que no se iba a mantener, que proteger la producción. Esto ya es una epidemia», dijo amargado un tambero.

Otro productor afirmó que las acciones de barrera sanitaria realizadas durante la Semana de Turismo no fueron «eficientes». Denunciaron que un lugar donde no se cumplió estrictamente con el trabajo fue en la zona de los puertos de Colonia.

«Recorte y retaceo»

La Asociación de Funcionarios de Ganadería, Agricultura y Pesca responsabilizó ayer los ministros de Economía, Alberto Bensión, y de Ganadería, Gonzalo González, por la crisis desatada en torno al rebrote de la fiebre aftosa.

En un comunicado emitido ayer los funcionarios de Ganadería reiteraron que existe un «recorte y retaceo» en el Ministerio respectivo.

Agregan que existe «un sistemático desmantelamiento que se viene padeciendo en los servicios del Ministerio de Ganadería.

El desguace de la Planta de Lavado y Desinfección de Camiones, y el traspaso de los controles higiénico-sanitarios y la cesión de dichos controles de la industria de la leche y productos lácteos a organismos privados, son dos ejemplos paradigmáticos, este último en vías de proceso».

«Otro elemento a tener en cuenta es la aplicación de una política de retribuciones personales que calificamos de insana y absurda, siendo los funcionarios del Ministerio de Ganadería los peor remunerados de toda la Administración Central.

Esto ocasiona el continuo drenaje de personal idóneo (…) La carencia de personal en las Barreras Sanitarias, el abandono o descuido de campañas sanitarias como la Brucelosis, Tuberculosis, etcétera han sido denunciadas en el Parlamento Nacional por parte del sindicato».

Los trabajadores responsabilizan de esta situación al Poder Ejecutivo y también a los legisladores «de la coalición de gobierno que votaron en la Ley de Presupuesto esta realidad de desfinanciamiento para el Ministerio».

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