Desde una cárcel hasta productos de limpieza
La construcción de la Unidad Penitenciaria N º 8 no fue el único negocio de Rentilan SA con el Estado, según consta en la página oficial creada por Presidencia de la República y Agesic.
Rentilan SA surge como adjudicataria de tres «compras directas por excepción» desarrolladas por el MDN entre 2003 y 2006, por las cuales obtuvo ingresos por $ 679.319, en los que figuran desde materiales de electromecánica y electrónica hasta materiales de oficina; en dos de ellas la venta fue compartida con otras empresas.
Asimismo, el MDN realizó 34 adjudicaciones por «compra directa» a Rentilan SA entre 2003 y 2010 por diversos montos y servicios. La empresa también vendió a la Secretaría de Estado productos de limpieza, flejes de acero y amortiguadores para vehículos, así como trabajos de albañilería y pintura, impermeabilización de azoteas, reparaciones de techos y de frisos de cortinas. En diciembre de 2005, el Ejército adquirió a Rentilan SA en forma «directa», «tirantes de madera dura, lambriz y chapas de durbor», «amortiguadores traseros y delanteros» para vehículos y la «reparación de tres comprensores» por $ 155.300, $ 226.570 y $ 245.000, respectivamente. Las tres compras fueron reiteradas el 24 de abril de 2006. La empresa fue la adjudicataria de diversas «licitaciones abreviadas», entre ellas, la construcción de un depósito de materiales en la planta de explosivos del Servicio de Material y Armamento ($ 2.421.891,78) y la construcción de un depósito técnico en la misma dependencia ($ 1.717.332,00), así como la provisión de materiales de construcción, de limpieza, de oficina, electrodomésticos y bolsas de plástico. La empresa aparece además como proveedora de otros organismos del Estado, en particular, el Ministerio del Interior, aunque en este caso la mayoría de los negocios se sustanciaron antes del 1º de marzo de 2005. El empresario Eduardo Coronel fue involucrado tiempo atrás en una supuesta red de tráfico de influencias para beneficiarse en contrataciones del Ejército. La denuncia «anónima» arribada a la Presidencia de la República fue investigada y el juez dispuso el archivo del expediente por «falta de mérito». Rentilan SA fue una de las empresas encargada de la construcción de la Unidad Penitenciaria Nº 8 para los represores, además de instalar el mobiliario y equipamiento, según un informe elaborado por el Tribunal de Cuentas (TCR) en febrero de 2008. Por dichas obras, obtuvieron ganancias por alrededor de medio millón de dólares. El informe del TCR observó el manejo de los «Fondos ONU» utilizados.
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