Señales al ganadero

«A partir de diciembre, en general, empieza a apretar la madurez del verano y la disponibilidad de forraje, por lo menos barato, ya no es tan común. Esta evolución y otros fenómenos, que por razones de tiempo no puedo desarrollar, crean ritmos desparejos en la disponibilidad de animales para ser faenados», explicó.

A todo esto, tuvimos un invierno relativamente tardío y muchos ganaderos no tienen interés en vender, porque apuestan a terminar sus animales en la futura primavera, «metiéndoles 70, 80, 100 kilos más, sencillamente con el pasto que prevén que van a tener disponible», en lo que consideró un ritmo bastante común en nuestra historia.

Para el mandatario, «este va a ser un fenómeno relativamente pasajero y como gobierno estamos entre la espada y la pared. Entendemos que los trabajadores quieran tener la disponibilidad y no pueden ver con buenos ojos que se exporten animales en pie; desde el punto de vista de su interés inmediato lo entendemos».

«Pero nosotros como gobierno también tenemos que darle señal al ganadero para que no afloje en su laburo, porque si no después a la larga tenemos ­como pasó en algún país vecino­ menos ganado y tenemos más crisis para la industria. Nos tenemos que manejar con estas decisiones. Nos tenemos que manejar con que esta actividad, como cualquier otra, persigue la ganancia. Está medida también por factores psicológicos y no queremos bombardear la voluntad de hacer de un sector de arranque, cuyas decisiones son importantes para todo el complejo», expresó el mandatario.

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