Un manojo de uruguayos nos emocionó a todos recordándonos de lo que somos capaces
Ni bien la pelota picada por Abreu pasó la línea, todo el Uruguay salió a la calle y a las calles del mundo donde viven uruguayos. Es que ni planificado un partido podía parecerse tanto a una hazaña epopéyica. Jugada a lo «uruguayo», con garra, entrega total, talento, en proporciones admirables por el resto del mundo. Por eso salimos todos a la calle, como a compartir la sorpresa, la perplejidad, la loca emoción de sabernos parte de un pueblo digno de hazañas, dentro y fuera de una cancha. Salú uruguayos! Gracias muchachos.
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