ANTECEDENTES
No es la primera vez que Bordaberry se siente acosado o sospecha de espionaje.
Durante la pasada campaña electoral fue atosigado por un hombre que luego se supo que tenía desequilibrios psiquiátricos.
Una noche cuando Bordaberry se retiraba de un canal de televisión fue abordado por un sujeto que le dijo «vine a protegerlo, porque sé que van a atentar contra su vida». Para colmo, el hombre portaba un arma que la mostraba sin reparos.
En ese momento Bordaberry no le dio mayor importancia y le dio las gracias por su involuntaria función de guardaespaldas «muchas gracias. No te preocupes», le dijo.
Pasaron los días y el hombre comenzó a llamar al teléfono particular y al celular de Bordaberry. «Mi señora descolgaba el teléfono y este hombre llamaba a Antel porque el teléfono estaba roto y nos mandaban a los técnicos para repararlo. Varias veces en una semana», contó.
El hombre insistía, ponía música, enviaba mensajes de texto con el nombre de Juan Pablo III o JFK hasta con claves del tipo «078», «clave tío», o «Ataque Bordaberry, ataque».
Bordaberry calificó el hecho como «una locura» a tal punto que el individuo fue detenido y derivado al Hospital Vilardebó.
Cuando lo atraparon, estaba vestido con una camisa de médico y un estetoscopio colgado en el cuello.
También en la misma campaña electoral pasada, anónimos hackearon la página oficial de los entonces candidatos del Partido Colorado; Pedro Bordaberry (otra vez) y Hugo De León, publicando falsas convocatorias a actos partidarios entre otros mensajes.
El entonces senador Julio María Sanguinetti había calificado la intromisión informática como «un hecho político que atenta contra la democracia».
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