Diputado Bayardi afirmó que se opone a eliminar el balotaje de la Constitución

VA se opuso a agregar temas en llamado a referéndum por Antel

Para el diputado de VA, la construcción de un Uruguay del futuro supone niveles de acuerdo entre el gobierno y la oposición, como forma de dar estabilidad a las transformaciones necesarias.

«Si la voluntad del gobierno es imponer sus soluciones, en realidad va a generar un proceso de inestabilidad jurídica.

Ha habido un primer año de gobierno con mucho show externo en lo que tiene que ver con búsqueda de acuerdos con la oposición. Se concretaron muy pocos desde el punto de vista práctico. Ante eso, el EP-FA que refleja el 40% de la población, no tiene otra opción que hacer pesar su fuerza para que haya espacios de acuerdo», advirtió Bayardi.

Por ejemplo, añadió, en el caso de la transformación de la Carta Orgánica de Antel y la venta del 40% de Ancel, la izquierda no fue tenida en cuenta y el gobierno impuso los dos artículos sin escucharla.

Por ello «decimos que hay que desandar el camino de lo resuelto en las normas presupuestales y buscar espacios de acuerdo. Mientras no se concreten, creemos que el mecanismo de referéndum es idóneo para oponernos a que se concreten transformaciones que consideramos negativas».

Bayardi definió la negociación como la línea estratégica y las medidas (el referéndum) como la táctica que permitiría concretar en mejores condiciones la estrategia.

«Planteada la recolección de firmas por la ‘vía larga’ todo depende de la capacidad del gobierno, para buscar una solución real. El límite es derogar los artículos 612 y 613 y desde ahí buscar un nuevo marco para las telecomunicaciones», subrayó.

Ese razonamiento hace que «el tema de Antel debe estar separado de otras eventuales impugnaciones. Introducirlas en la misma papeleta inhabilita la búsqueda de una solución negociada. La razón estratégica implica anular los artículos 612 y 613. Si en la misma incluimos otras normas se queda maniatado a recorrer todas las etapas hasta el final», comentó.

Validez del balotaje

En cuanto a una posible reforma constitucional, el legislador sostuvo que se debe analizar en un escenario de mediano plazo, «con proyección a 2004″.

«En primer lugar, debo decir que prefiero que el electorado, en las elecciones decida por programas y candidatos, por tanto, que a la convocatoria no se le agreguen otros elementos como una reforma constitucional. No obstante ello, dicho tema puede ser un instrumento si una o varias fuerzas políticas entienden que es necesario introducir inflexiones a las transformaciones impuestas por otros actores políticos».

A largo plazo las reformas constitucionales, opinó Bayardi deben surgir de pactos políticos sociales que le den estabilidad al país por 20 o 30 años. «Hasta ahora se han hecho en base a lo electoral y no a lo político institucional. De todos formas creo que una reforma debería estar dirigida a desandar el camino de transformaciones que se consideran negativas desde el punto de vista institucional».

Según el dirigente de la Vertiente, lo peor es dar al país inestabilidad jurídica respecto a los sistemas electorales. «Si bien el balotaje fue creado para impedir de alguna manera el acceso de la izquierda al gobierno, hoy debemos transformarlo en un instrumento de acumulación en torno a nuestra candidatura, y asegurar a través de la misma las mayorías parlamentarias para gobernar. Hoy por hoy no estaría de acuerdo en eliminar el balotaje».

Nueva lógica política

Preguntado sobre el acuerdo alcanzado entre el Partido Nacional y la IMM sobre la tasa de saneamiento, Bayardi respondió que «hay dos formas de hacer política: una vieja y otra nueva (sin que la calificación tenga que ver con la juventud o ‘vejentud’ de los actores). La segunda tiene que ver con la capacidad de construir espacios de mayorías entre las distintas fuerzas políticas, a través de un proceso de negociación. En el país hubo una lógica de polarización, a partir de los 60, que llevaba a la liquidación del oponente. Creo que esa forma de hacer política sigue presente en muchos actores políticos, generándoles la incapacidad de articular acuerdos. Lo pasado en la IMM es novedoso, no porque no haya sido propiciado con anterioridad (recordemos que a participar en los gobiernos comunales, el EP-FA ha convocado desde 1990), sino por la concreción de esa lógica nueva. Para el dirigente, la nueva forma de hacer política se abre espacio lentamente. «Lo interesante es que lleve a aislar a los sectores proclives a la vieja política. El corte entre lo viejo y lo nuevo atraviesa a todos los partidos políticos sin distinción de izquierda o derecha. Esto no quiere decir que no deba haber pelea política, pero la lucha debe ser considerada como instrumento de la táctica y no como una estrategia permanente que impide cualquier espacio de acuerdo».

Con respecto a las relaciones entre el gobierno municipal y el sindicato, Bayardi subrayó que hubo de parte de la izquierda una subestimación importante de cómo lograr niveles de adhesión y compromiso con la gestión. «Hay un nivel que tiene que ver con los objetivos estratégicos de la administración y otro con los estratégicos del sindicato. Obviamente los niveles no son contradictorios pero sí distintos. La Intendencia debe velar por los intereses de los ciudadanos de la capital y el sindicato por los de los funcionarios y no necesariamente comprometido con los intereses de los montevideanos. Creo, que en la última etapa, Adeom no ha contemplado el interés de la población». Por último se refirió a la política de exoneraciones permanentes al sector empresarial anunciada para la próxima ley de urgencia. «Aparenta ser un axioma para la conducción económica actual, que más allá de considerarlo como un instrumento coyuntural para paliar situaciones se ha transformado en un principio. La permanencia de esas exoneraciones a lo largo del tiempo ha significado una redistribución negativa de la renta nacional».

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