Alto oficial admitió responsabilidad; la delicada situación fue analizada por Pazos

Descubren "red de espionaje" en la Escuela Naval; jerarcas sancionados

A raíz de este episodio, que podría alcanzar ribetes insospechados, fueron sancionados con arresto el director de la Escuela Naval, capitán de navío Hugo Varela, quien había reclamado la destitución de dos supuestos espías dentro de la institución, y el subdirector del mismo.

Altas fuentes militares consultadas por LA REPUBLICA confirmaron estos hechos y describieron la siguiente secuencia de acontecimientos.

El director de la Escuela Naval, capitán de navío Hugo Varela, impartió una orden de rutina tendiente a reforzar la vigilancia del área bajo su responsabilidad, que abarca no sólo a la Escuela Naval sino a otros dos edificios en los que funcionan la Escuela de Estado Mayor y el Servicio de Instalaciones Navales (Serin).

La idea consistía en jerarquizar la función incorporando a la custodia a oficiales de más alto rango: capitanes de corbeta. El almirante Magliocca lo convocó a su despacho, le ordenó revocar la orden y lo amonestó por «no atender los reclamos de sus subordinados» sin especificarle de qué se trataba.

Varela convocó de inmediato a sus oficiales y manifestó: «Entre nosotros hay un informante, que es un cobarde por cuanto amparándose en el anonimato pasa chismes al director de personal mediante la deformación de hechos cotidianos».

El capitán de corbeta Estévez (jefe del Cuerpo de Cadetes y responsable de su formación militar y ética) se presentó a Varela y le comunicó que «él había sido contactado por el ayudante del almirante Magliocca, capitán Reich, para obrar como informante por vía no orgánica sobre el acontecer de la Escuela Naval».

Agregó que había aceptado la misión y que a su vez usó como ayudante al teniente Bértola (este oficial había sido sometido a la justicia militar a raíz de imputársele tres delitos cometidos a bordo del Valiente) y que por esa vía acusó al subdirector de la Escuela Naval de «inoperante e incapaz».

Varela conminó a Estévez a responsabilizarse por escrito de sus dichos a lo que el oficial se negó.

A renglón seguido, el director Varela se entrevistó con Magliocca a quien reclamó el relevo, tanto de Estévez como de Bértola y, caso contrario, que se le releve a él mismo de la dirección de la Escuela Naval. Pidió además se forme un Tribunal de Honor para entender en los hechos. Magliocca, en respuesta, resolvió sancionar tanto al director Varela como al subdirector Añón. El jefe de Personal le manifestó literalmente que «banca» a Estévez. No trascendió el tenor de la medida disciplinaria. A raíz de este hecho, el comandante en jefe de la Armada, vicealmirante Francisco Pazos, convocó a una Junta de Almirantes. En la reunión, Pazos se manifestó decididamente a favor de Magliocca.

Expresó (sic) que «a Recoba no se le puede sacar en medio del partido», en relación a su permanencia en el cargo y agregó que no haría ningún cambio. Uno de los participantes de la reunión, el contralmirante Carlos Gianni, director nacional de Inteligencia del Estado, expresó su indignación porque «se está haciendo un símil entre la lealtad y un partido de fútbol». El contralmirante Raúl Lecumberry (director de Material Naval) lo apoyó. La decisión de Pazos recibió el respaldo de los contralmirantes Magliocca, Tabaré Daners (jefe de la Fuerza de Mar) y Oscar Otero (Prefectura).

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