Es una de las empresas más poderosas en el negocio de la TV satelital

DirecTV autorizada a operar en Uruguay

A casi un año de la liberalización del acceso a la televisión satelital, el gobierno de Jorge Batlle decretó ayer la primera autorización para la operación de este sistema en el país. En el decreto –firmado por Batlle y el ministro de Defensa Luis Brezzo– se sostiene que la empresa gestionante acreditó «todos los requisitos exigidos por la reglamentación y ha constituido la garantía necesaria para prestar el servicio».

Galaxy podrá comercializar directamente el servicio o utilizar otras empresas que lleven adelante esta tarea.

DirecTV es uno de los principales operadores de la televisión satelital –se encuentra en más de 27 países– y pertenece al Grupo Cisneros (Venezuela), Hughes Electronics (Estados Unidos) y Grupo Clarín (Argentina). Como se informó meses atrás, esta empresa compró los derechos de transmisión para televisión y radio de los mundiales de fútbol 2002 y 2006, en un paquete que incluye a Uruguay.

Actualmente se calcula que los servicios de DirecTV costarán en Uruguay unos 500 dólares por concepto de instalación (incluida la antena de recepción) y una cuota mensual que oscilaría entre los 40 y 80 dólares, según los servicios (número de canales) que se requieran. La televisión satelital brinda no sólo servicio de televisión sino también de radio.

La antena receptora tiene unos 60 centímetros de diámetro y recibe las señales enviadas por el satélite Galaxy III R. Para poder recibir las imágenes y el sonido es necesario un decodificador que se adjunta al televisor.

En nuestro país, hasta la fecha se podía obtener el servicio pero el pago del mismo se realizaba directamente en México.

 

Negociaciones

La llegada definitiva de la televisión satelital estuvo precedida por una negociación entre los dos sectores fuertes del Partido Colorado: la Lista 15 y el Foro Batllista.

Poco después de asumir la Presidencia de la República, Batlle anunció su intención de modificar un decreto referido a la televisión satelital de la administración de Julio María Sanguinetti. Esta situación provocó malestar en filas del Foro.

Las diferencias se superaron y en mayo de 2000, Batlle firmó el decreto que liberalizó la importación de equipos para la transmisión de televisión satelital para abonados. El decreto de Sanguinetti limitaba la importación de decodificadores, sintodecodificadores y receptores-decodificadores de las frecuencias destinadas al servicio de televisión satelital para abonados a las empresas permisarias; es decir el consorcio integrado por los canales 4, 10 y 12. El ex mandatario argumentaba que «el servicio de televisión para abonados puede verse afectado por el ingreso al territorio nacional de equipamiento que permita la prestación de ese servicio por empresas no autorizadas por el Poder Ejecutivo».

Sin embargo, para Batlle «la operación en el país de otros servicios de televisión para abonados, redundará en beneficio del público en general que así dispondrá de más opciones para acceder a mayores fuentes de programación e información».

Esta resolución recibió algunos cuestionamientos.

Por ejemplo la Asociación Nacional de Broadcaster del Uruguay (Andebu) cuestionó el decreto por entender que la norma favorece a las empresas transnacionales que brindarán el servicio.

Sostuvieron que la disposición del gobierno posibilita «el ingreso de los dos únicos operadores regionales del sistema (Fox y Galaxy) que son propiedad de poderosas empresas multinacionales (que) no respetan ni aplican los principios y criterios de igualdad y equidad reclamados por Andebu».

El senador del Foro, Pablo Millor, también reclamó en su momento que se suspendiera el decreto para «hacer una pausa, escuchar a los que saben y legislar».

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