Ivonne Passada. Exigió "amor y dedicación" en la gestión, así como "austeridad, horadez, prudencia y probidad"

Discurso de apertura legislativa con referencias artiguistas y federales

Como una digna y afiatada sinfónica, el Poder Legislativo entonó este lunes 15 de febrero sus mejores acordes para dar inicio a una nueva legislatura, la número 47 en toda la historia legislativa y la sexta desde el retorno a la democracia.

Convencidos de que no iba a ser un día más, diputados y senadores, los que asumían por vez primera y los que repetían su banca, acudieron a la cita portando su pretendida mejor herramienta: la palabra.

Fue así que no hubo demasiadas críticas al pasado (sólo algunas que se podrían contar con los dedos de una mano y en tono muy general) y sí abundaron deseos de buena gestión, de unidad, de armónica convivencia política y de un futuro venturoso, para el país, para su gente y para la institución estatal que ellos integrarán por los próximos cinco años.

Las barras de ambas cámaras estuvieron desde temprano abarrotadas de público y no cabía más nadie. A diferencia de lo que tradicionalmente ocurre, a estos visitantes se le dejó aplaudir a los legisladores presentes en sala y hasta a hacer manifestaciones de aprobación y apoyo. No hubo quien hiciera lo contrario o expresara su rechazo a algún representante. Mucha gente que aspiraba a presenciar siendo testigos desde esos elevados lugares de las primeras sesiones tanto en Diputados como en el Senado, debió desandar sus pasos y conformarse con verlos a través de la televisión estatal. Una repetitiva frase de funcionarios apostados en las puertas de entrada les instruía que «el ingreso a las barras es sólo por invitación». Esa lacónica noticia los hacía murmurar a la mayoría de estos uruguayos expresiones del tenor de «nadie me dijo que era por invitación», por citar una de las más benevolentes.

El entorno del Palacio Legislativo estuvo restringido al tránsito buena parte del día y el acceso al interior del edificio sólo era posible a través de una de las portentosas entradas. El primer día del feriado de Carnaval colaboró también, en cierta forma, en la notoria disminución de público apostado en las afueras del Palacio Legislativo que hasta entrada la noche permaneció allí con la intención de presenciar el espectáculo artístico, el desfile castrense, el protocolar acto de, por primera vez, dos mujeres pasando revista frente al batallón Florida. Y hubo también, para sorpresa de muchos, la posibilidad de ver al presidente electo y a la titular del Senado, José Mujica y Lucía Topolansky respectivamente, sentados en la escalinata del Palacio Legislativo escuchando un tramo de uno de los números musicales de cierre de los festejos por la apertura de la legislatura.

Las previstas sesiones de ambas cámaras comenzaron con disímiles pero evidentes retrasos: los diputados, más remolones, lo hicieron a las 14.40 y estaba fijada para las dos de la tarde. Los senadores, quince minutos más allá de las 17.00, la hora convocada.

Algo para destacar. No asistió ningún actual ministro del presente gobierno, sólo algunos directores de organismos del Estado estuvieron en las barras parlamentarias.

Con explícitos augurios de «suerte en la gestión», que sin embargo no todos coincidían en manifestarle a la flamante presidenta de la Cámara baja Ivonne Passada porque se aclaraba que no era precisamente «suerte» lo que iba a necesitar para su desempeño, los 99 diputados dieron este lunes 15 de febrero el primer paso en lo que serán cinco largos años de desempeño parlamentario.

Mientras duró fue eterna la sesión inaugural. Comenzó a las 14:40, 40 minutos más tarde de lo anunciado, y terminó algunos minutos antes de las 19.00 horas, momento establecido para que sesionara la Asamblea General.

Como lo marcan a fuego las normas legislativas, el secretario de la Cámara baja tomó nota de cada uno de los 99 diputados de su voto por quien habrá de dirigir las futuras sesiones durante todo este 2010.

El primero en hacerlo (se hace en orden alfabético) fue el herrerista Pablo Abdala. El último, el nuevoespacista Horacio Yanes. Entre medio de ambos, 96 representantes daban crédito a Ivonne Passada y casi en su totalidad argumentaban el porqué de su voto. Passada lo hizo a favor del también emepepista Héctor Tajam.

Su condición de mujer, su pasado de militante sindical, su presente de legisladora fueron destacados una y otra vez por quienes sintieron la necesidad de explicitar su voto por Passada. Cada argumento fue debidamente correspondido por la aludida con sus gestos de apoyo y simpatía.

Desde las barras, amigos, allegados, militantes y familiares aplaudían cada intervención. Las más sentidas invadían hasta las lágrimas a los más cercanos a la nueva presidenta, que estaban ubicados en uno de los palcos de honor.

Hubo también críticas a la legislatura que se cerró. «Venimos de un período pobre», aseguró Pablo Abdala mientras que su colega herrerista Jaime Trobo sentenció que sería necesario contar con una entidad parlamentaria que pula eventuales desprolijidades legislativas.

La debutante nacionalista Verónica Alonso prometió una «mano firme» y una «clara oposición».

Germán Cardozo, de Vamos Uruguay, indicó que esta es «la más justa de las nominaciones de su fuerza política» y el blanco Jorge Gandini que «lo haría (el voto a favor de Passada) de cualquier forma porque es fruto de un acuerdo», pero aclaró que lo hacía «con gusto».

Entre los argumentos de los frentistas se destacaron los de José Bayardi quien habló de que «cuando uno reconoce capacidad en la vida también se necesita algo de suerte», Roque Arregui señaló que «no hay que desearle suerte sino que lo va a hacer con mucho éxito», o el de Luis Rosadilla que lamentaba ausentarse de la Cámara debido a que asumirá como ministro de Defensa, pero prometió «generar motivos para que me interpelen y así visitar seguido este recinto».

Hubo también pasajes que discurrieron en forma lateral con el sentido del voto a Passada. Los frentistas Luis Puig y Felipe Michelini aludieron a los desaparecidos y recordaron a extintos legisladores.

Algunos de los representantes novatos expusieron involuntariamente su desconocimiento de quien comandará las sesiones durante el presente año. En sus intervenciones confundían el nombre de Ivonne Passada con el del independiente Iván Posadas, generando entre los que se percataban del desacierto, furtivas sonrisas.

Y así, entre errores y aciertos, llegó el turno del discurso de la presidenta.

Passada mencionó al presidente y vice electos que presenciaban el acto, a los líderes de la oposición, a las organizaciones sociales y políticas presentes en sala y especialmente a sus familiares.

En un discurso con reminiscencias artiguistas y federales, Passada abogó por llegar a enfrentar «los grandes problemas del país, como la educación, salud, vivienda, seguridad, como políticas de Estado en beneficio de los más vulnerables. Por encima de las divisas partidarias está nuestro compromiso por un país justo y solidario para todos.

Estamos aquí por el soberano y a él nos debemos», resaltó y agregó que «en la solemnidad de este recinto deberá sonar con toda su fuerza en cada uno de nuestros actos esa hermosa frase de Artigas: que los más infelices sean los más privilegiados».

También hizo hincapié en la concepción artiguista de la tenencia de la tierra y afirmó que «la tierra es un fin estratégico, no solo es para quien la trabaje sino también para que vivan nuestros hijos del campo». «No dudaremos en discutir la legislación para la entrega de más tierras ociosas del Estado, ya que en esos últimos 5 años se incorporaron 43 mil hectáreas para el Instituto de Colonización y se prevé incorporar 250 mil más en los próximos tiempos», afirmó. Recordó que debieron pasar 60 años para corregir estas «injusticias, postergando a quienes deseaban acceder a la misma para poder trabajarla y vivir dignamente». «Debemos continuar saldando esta deuda histórica generada desde la época de Artigas», afirmó.

Recordó que en la a
ctual legislatura se conmemorará el bicentenario de la revolución americana, y dijo que en este marco solicita «reconstruir la memoria colectiva» y dijo «lanzo el guante sobre la mesa. Sería bueno formar una comisión con el Ejecutivo y el Parlamento para preparar la conmemoración de la Revolución de 1811″.

Passada prometió que «nuestra conducta se basará en la coherencia entre el discurso y la práctica (porque) de esta forma adquiriremos legitimidad, creencia, respeto y lealtad».

«¿Quién duda acaso de la coherencia y el respeto que obtuvo la Revolución Oriental, Artigas y la Provincia Oriental cuando establecieron un proyecto político de país? ¿Están tan lejos aquella ideas con las de hoy? Estamos convencidos de que estas ideas deben estar más presentes que nunca», se respondió.

En una parte, Passada estableció que cualidades como la «honradez, prudencia a la probidad, la austeridad», son exigencias que la ciudadanía «sabiamente nos demanda, espera valora y también nos evalúa». «No tengan la menor duda que el gobierno nacional y quien hoy ustedes han designado para cumplir con la responsabilidad de presidir esta Cámara, tomarán estas banderas como propias», agregó. En ese sentido, dijo que trabajará «para que la democracia representativa no olvide a la democracia participativa».

El discurso de apertura como titular de Diputados Passada lo cerró citando en carácter de homenaje a reconocidas y anónimas mujeres.

«Quiero en la senadora Lucía Topolansky homenajear a todas las mujeres, esas mujeres silenciosas, las que se organizaron en torno a sus derechos olvidados, como lo son las trabajadoras domésticas y vaya a ellas nuestro profundo reconocimiento sabiendo que varias están aquí sentadas, ya que algunos de los legisladores aquí presentes son hijos de esas madres», afirmó.

También homenajeó a las mujeres rurales, a las madres y jefas de hogar que «no conocen otro derecho que darle de comer a sus hijos», así como a las mujeres afro descendientes «que aun esperan no ser solo mujeres políticas sino no ser excluidas por su color». Recordó, a su vez, a la primera médica del país, Paulina Luisi, a María Eugenia Vaz Ferreira «una mujer rebelde en sus poemas», a «las criollas que forjaron nuestra historia» y a «las madres que aún buscan a sus hijos desaparecidos», la «negra» Alba Roballo, las sindicalistas, las indias, las blancas, las coloradas y a todos los hombres y mujeres que ayudan a diario comprometidos con la causa de parir una patria grande para todos». Cerrados y largos aplausos siguieron a estas palabras. Mujica, emocionado, aplaudió de pie.

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