SIN AIRE NI ASCENSORES

José Mujica llegó puntualmente a las 9 de la mañana a la cita de ayer en la sala Paulina Luisi del edificio anexo del Palacio Legislativo, ubicada en el subsuelo. El calor bochornoso de la víspera se sentía con mayor rigor en esa área del edificio, carente de ventanas que ventilaran el recinto colmado de legisladores, funcionarios y periodistas. Mujica pidió en consecuencia que prendieran el aire acondicionado de la sala. Un rumor corrió entre los ujieres hasta que uno de ellos se animó a revelarle al entrante mandatario que «hace dos meses que los equipos centrales de aire acondicionado dejaron de funcionar. También los ascensores».

«No puede ser», murmuró Mujica. Los equipos climatizadores y los cuatro ascensores carecían de mantenimiento, según confirmaron días atrás los nuevos responsables técnicos del Palacio, por lo que casi al unísono dejaron de funcionar.

La carencia de aire acondicionado central llevó incluso a que refrigeradores ubicados en las cantinas de los cuatro pisos del edificio anexo se recalentaran y sus motores se quemaran.

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