Blancos a los gritos en Junta fernandina
Maldonado
Lois se levantó como una tromba y, al grito de «trompeta de mierda», enfiló su voluminosa humanidad contra el correligionario con evidentes intenciones de golpearlo. Un edil herrerista se interpuso en el camino, mientras Sena permanecía sentado con su rostro blanco como papel. Pero el presidente continuó su marcha arremetedora y sólo paró cuando ediles de todos los partidos corrieron y se interpusieron como una pared. Lois regresó a su sillón de presidente, pidió disculpas a Sena y pretendió continuar la sesión. Pero el coordinador de la bancada se paró y se retiró y detrás de él lo hicieron todos los legisladores nacionalistas, por lo que al quedarse sin número la sesión terminó abruptamente. Hasta aquí los hechos.
Acuerdo Herrerismo-EP
El rumor de que los ediles blancos le retirarían la confianza al presidente de la Junta era el primero que se recibía apenas transpuesta la puerta del lujoso y caro edificio, sobre todo ahora al momento de discutir su presupuesto. Los blancos estaban molestos con su compañero de bancada, Daniel Lois –un conocido empresario local y varias veces edil antes de la dictadura–, porque, según se confirmó luego, había logrado un acuerdo con el Encuentro Progresista para defender el proyecto presupuestal que él presentara a consideración de sus pares.
Básicamente se aseguraba así la eliminación de tres cargos de jerarquía a cuya creación el EP se oponía y la no inclusión de partidas encubiertas para los ediles, algo de lo que se habló durante los últimos 15 días, aunque ninguno de los ediles blancos y colorados que lo pretendían aceptaba públicamente. Desde el principio Lois y sus compañeros herreristas se manifestaron contrarios a que los ediles recibieran alguna prebenda económica por desempeñar el cargo. En la vereda de enfrente, pero dentro de su bancada, subsistían posiciones encontradas.
Mientras los «antiístas» Federico Casaretto y Jorge Núñez dijeron públicamente de su oposición a las prebendas para los ediles; otros legisladores del mismo sector las promovían junto a los ex alcortistas y un herrerista. Aunque el mayor problema radicaba en los cargos de confianza que se proponía crear en la Junta a partir de los acuerdos logrados entre el intendente Enrique Antía y el senador colorado Wilson Sanabria, quienes junto a ediles de sus sectores se reunieron reiteradamente en el despacho del jefe comunal. Antía necesita votos para aprobar el presupuesto quinquenal municipal y de ahí el ofrecimiento de cargos al Partido Colorado para lograr el apoyo necesario.
Pero si el Herrerismo, que hasta el momento ha sido ampliamente beneficiado por su apoyo a la gestión municipal, ahora acordaba con la izquierda, era más que obvio que el presidente debía caer.
Y a eso dedicaron sus máximos esfuerzos durante la madrugada del sábado. El viernes 23 el proyecto presupuestal figuraba en el orden del día pero el Partido Nacional propuso dilatar una semana su tratamiento para «procurar los acuerdos políticos necesarios».
Cuando varios ediles blancos y colorados pretendieron incluir partidas especiales a modo de «reintegro de gastos» se complicó el tratamiento del presupuesto quinquenal. El viernes ya se sabía que esa noche no se consideraría el presupuesto de la Junta. Pero entonces el edil Ruben Toledo (EP-Cabildo 2000) propuso considerar sobre tablas la Rendición de Cuentas municipal del ejercicio 1999 , que tiene graves observaciones del Tribunal de Cuentas. A partir de entonces comenzaron a sucederse una tras otra las solicitudes de «cuarto intermedio». Al regreso de uno de ellos, el edil Fernando García, que responde al sector liderado por Daniel Costa, ex edil y ex director de Antel, trajo un nuevo proyecto presupuestal. Eran necesarios 21 votos. Pero a pesar de todas las gestiones nunca pasaron de 19. Es decir, 13 blancos y los seis colorados. Del otro lado férreamente alineados estaban los tres herreristas y los nueve encuentristas.
Hasta que ocurrió lo que ocurrió.
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