Gavazzo y "Pajarito"Silveira ignorados por sus pares
Daners convocó el miércoles pasado a los oficiales retirados del Ejército a un encuentro en la sede del Comando, en Garibaldi casi Bulevar Artigas. Fuentes militares consultadas por LA REPUBLICA señalaron que la intención de Daners era llevar tranquilidad a los militares retirados sobre los efectos de la reforma del Ejército impulsada desde que asumió la comandancia. La sorpresa de la reunión que se efectuó el miércoles fue la presencia de Gavazzo y «Pajarito» Silveira, quienes hacía varios meses no participaban de actividad alguna del Ejército, ni siquiera de las más tradicionales.
En la ocasión no se sirvió el asado acostumbrado en las dependencias militares porque según afirmó Daners «no hay plata para grandes cosas» y sólo consistió en un picadillo «muy leve y muy escaso».
Varios concurrentes a la reunión destacaron a LA REPUBLICA que Gavazzo y Silveira fueron virtualmente ignorados por la concurrencia, lo que, según las fuentes, «no les calló nada bien».
Las fuentes también destacaron la diferencia de este encuentro con el asado realizado por el teniente general (r.) Fernán Amado, pocos días antes de las elecciones nacionales en 1999, donde prácticamente se efectivizó un respaldo de la máxima autoridad del Ejército a los militares acusados de graves violaciones a los DDHH.
«En este encuentro» coincidieron varios concurrentes– «Daners evitó el tema, no hubo discursos y solamente dialogó informalmente con grupos reducidos de militares sobre el tema de la Reforma».
Según señalaron los informantes Daners transmitió que la Reforma planteada en el Ejército en sus lineamientos principales «va por el rumbo que ha trascendido en informaciones de prensa» e informó que «cuando esté más definido el texto y los planteos se informará a todos los militares a través de la Caja de Servicios y Retiros Militares».
En el encuentro que se realizó en el ex Casino de Oficiales, actualmente comedor de oficiales del Comando del Ejército, participaron más de 200 oficiales retirados.
Los únicos militares en actividad que participaron fueron el propio Daners, el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Santiago Pomoli (otro de los impulsores de la Reforma) y los coroneles jefes de Departamento en el Estado Mayor.
Los «Batallones Simbólicos»
En el Comando del Ejército son tradicionales los «asados de los viernes» con los oficiales en actividad, pero son muy raras las ocasiones en que se convoca a los militares retirados.
En esta oportunidad Daners utilizó dos vías para citar a la reunión: a través de la Caja de Servicios y Retiros Militares y a través de la estructura de los Batallones Simbólicos.
Los denominados «Batallones Simbólicos» nuclean a los oficiales retirados y si bien no están contemplados oficialmente en la orgánica militar tienen influencia y son de consulta en algunos temas. Actualmente funcionan cuatro unidades «Simbólicas» en el Ejército: el Batallón Simbólico de Infantería que funciona en la ex sede de Contrainteligencia en la calle Dante; el Regimiento Simbólico San Jorge, del arma de Caballería que funciona en el 4º de Caballería en Camino Mendoza; el Grupo de Artillería Simbólico, ubicado en el 5º de Artillería en la zona del Cementerio del Norte y el Batallón Simbólico de Ingenieros, que funciona en la Aduana de Oribe en la zona del Puerto del Buceo.
El arma de Comunicaciones todavía no tiene una unidad simbólica y sus oficiales retirados se nuclean en el de Ingenieros. El auge de los batallones simbólicos se da en la dictadura y son utilizados por los oficiales retirados para mantener influencia en el Ejército y mantenerse de alguna manera «vinculados a la fuerza».
Los tenientes generales (r.) Julio César Vadora y Chiape Pose fueron de los primeros jefes de los batallones simbólicos.
Actualmente todos los militares acusados de graves violaciones a los DDHH pertenecen a los batallones simbólicos.
En su estructura los batallones simbólicos son como una unidad real pero sin tropa, solamente están integrados por oficiales e incluso tienen el mando «sobredimensionado», ya que, por ejemplo, tienen generales al frente. Se financian con un aporte voluntario de sus asociados y con aportes económicos y locativos del Comando del Ejército.
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