Carlos Palleiro: "Si nos ponemos muy acartonados, no entendemos nada de los zapatistas"

"Marcos no es un revolucionario clásico, es la imaginación al poder"

–Que 30 años no es nada, pero también febril la mirada. ¿Hacia dónde va la mirada?

–La mirada está dentro de uno. Está en la pasión, en la emoción, en que después de 30 años se sigue en la misma, porque de otra manera es una gran mentira o una gran traición.

Yo sé que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, como dijeron Zitarrosa y Sandrini. El tema es que seguimos en la misma, peleando de maneras distintas, pero el compromiso es el mismo. Me puedo pelear por un color o por una palabra o por un acento, pero la cosa sigue siendo la misma porque hay que seguir rearmando la esperanza todo el tiempo.

–Saramago estuvo acá y dijo que cuanto más viejo más radical.

–Estoy de acuerdo, pero no por viejo. Creo que lo mismo que pensábamos hace 30 años lo sigo pensando, más allá de que me pulí, ojalá –Dios quiera, diría mi viejo–, en algunas cosas. Creo que hoy no soy tan cerrado y tan sectario como antes. El exilio, a muchos, no todos, nos abrió un poquitito la cabecita y por eso podemos dialogar con una cantidad de gente. Antes lo que hacíamos era insultar, agarrarnos a las trompadas; una verdadera tontería.

Soy de la idea de que las cosas hay que seguirlas llamando por su nombre. En México eso es difícil, con toda esa historia del barroco mexicano, eso de «que sí que no, lo más seguro es quién sabe», pero hay gente que dice las cosas por su nombre. Y eso para mí es muy esperanzador que exista esa gente. Estoy hablando, por ejemplo, de una mujer como Rosario Robles, ex jefa del Distrito Federal.

–Una de las cosas que me impresionó de Rosario Robles, cuando la entrevisté en junio pasado, fue que nombró a las cosas por su nombre. En tu discurso de inauguración de la exposición, también manejaste el mismo talante y eso molestó en algunos de los presentes.

–Yo no me puedo imaginar a los uruguayos con un barroco mexicano, porque siempre fuimos cara a cara. Me dijeron que acá están muy lights, que todo el mundo se desmarca de su pasado político. Y yo no. Soy y fui comunista, aunque no sé lo que es el Partido Comunista de Uruguay y ese no es mi tema.

Cuando aparece una persona como la Rosario, una mujer absolutamente admirable, impresionante, digo qué bueno lo que hemos hecho. Porque yo soy así, como millones de tipos que se jugaron las pelotas por cosas en las que creímos.

Se que sorprendió que yo hablara de los golpistas, de los malos milicos, de milicos, de asesinos impunes, porque los otros son militares patriotas. No me olvido del plebiscito que intentó derogar la Ley de Impunidad y que la gente no lo acompañó porque no quería lola. Pero hay una segunda parte de la ley que establece la obligatoriedad del Estado para investigar todo lo relacionado con los desaparecidos.

El ejemplo más lindo fue el de Juan Gelman cuando por medio de su investigación logró encontrar a su nieta. Eso fue como un revivir.

El otro personaje es el subcomandante Marcos. Importa por las cosas que dice, más allá de lo político y lo ideológico.

–¿Marcos es el retorno al humanismo?

Creo que sí. Por el tan mentado triunfo del capitalismo cuando la caída del Muro de Berlín seguirán gritando «ganamos, ganamos, ustedes perdieron» y está bien. Pero las ideas que dieron origen a la causa del socialismo, no me refiero al socialismo real que daría mucho para hablar, siguen siendo las mías.

–¿Marcos es un provocador de la sociedad mexicana, dicho en el mejor sentido de la palabra o es el líder revolucionario clásico?

–No, no es el líder revolucionario clásico. En la entrevista televisiva que le hizo Julio Scherer, director de Proceso, dice claramente que no es un revolucionario sino un rebelde. Es gente que no quiere el poder y por eso es difícil entender.

–Pero eso es muy mexicano. Un día Villa y Zapata entraron al Distrito Federal y se fueron: uno para el norte y otro para el sur.

–No tanto, no tanto. Esto es tremendo, pero al mismo tiempo de ser ejemplos, íconos y banderas, Zapata y Villa fueron dos grandes derrotados y asesinados.

Lo de Marcos es otra cosa. Hay un levantamiento armado donde al principio se da la guerra, hay bombardeos, ametrallamientos, ajusticiamientos, y después durante siete años más no tiran un solo tiro. Es puro bla, bla, bla…

Por este asunto de la marcha zapatista nadie daba dos cobres, pero terminó significando un resurgimiento espectacular. En México son fuertes personalidades Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles, más que nadie, y ahora Andrés Manuel López Obrador. Y Marcos…

–Muchas veces se dice que Marcos puede ser absorbido, porque el sistema político mexicano tiene una gran capacidad de absorción. Es como una esponja.

–No, no. Cuando la marcha zapatista no había llegado al Distrito Federal las dos televisoras, que se sacan los ojos a diario, hicieron un concierto por la paz. Los chavos (muchachos) votaban en los supermercados.

En ese concierto, que se hizo en el estadio Azteca, tocaron Maná, que ese día se lavó las manos y no habló de Marcos, y Los Jaguares. El cantante de Los Jaguares, el flaco, en cambio dedicó su actuación a los zapatistas. El estadio reventó de gente y era todo light, pero aparecieron las mantas (carteles) zapatistas. Esas dos televisoras vendían al subcomandante Marcos en partes o entero.

Mirá que en 1967 mataron al Che Guevara y el imperialismo lo escondió. Pero sin embargo lo encontramos. Lo metieron en cuanta camiseta y en cuanta cosa hay, pero no pudieron contra el Che. Con el subcomandante, de alguna manera pasa lo mismo. Hoy es un símbolo. ¿Símbolo de qué? No sé. Pero si nos ponemos muy clásicos y acartonados, no entendemos nada.

–Es que Marcos no tiene nada que ver con los textos sagrados de la izquierda…

–Exacto. Y eso es la frescura del zapatismo y eso es la frescura de Marcos. Por favor, me dicen que (Jorge) Batlle hace muchos chistes…¡que siga haciendo chistes! Necesitamos humor, porque el humor es la liberación de muchas cosas. Y Marcos tiene humor. Si hablamos en uruguayo podemos decir que es flor de sorete, pero qué bueno que se ría de él mismo.

El mensaje que mandó a los argentinos el pasado 24 de marzo, con motivo de los 25 años del golpe de Estado, es un texto antológico, filosófico e ideológico, que tiene que ver con la memoria y la recuperación de la memoria. Lo que dice ahí es impresionante. Marcos es un teórico de la comunicación, es un tipo que cuando no tenía salidas vino el Parlamento europeo y le dice que si no puede hablar en el Parlamento mexicano: «Vení y hablá acá».

Puedo ser hincha o no de Marcos, porque hay mucha cosa irracional en todo esto, pero es como la reivindicación del 68, es la «imaginación al poder», es el «está prohibido prohibir». Cosa que los comunistas nunca la entendimos. Como él dice: «Por mí habla el comité clandestino, pra, pra, pra…». Eso es increíble. Yo estuve en el acto de los zapatistas. El único no indígena que habló fue Marcos. Cuando el resto se ponía a hablar en dialecto, era realmente emocionante. Lo más lindo de todo esto es que el movimiento zapatista sea inédito, que sea fresco. Cuando Marcos nombró una por una a todas las etnias, les fue diciendo una poesía. Tratar de encuadrar esto en esa cosa nuestra anterior, perimida absolutamente, es no entender la realidad que nos toca vivir.

–¿Es el despertar de la diversidad?

Estamos en el mundo de la tolerancia, de la diversidad, donde se reivindica todo. No es que todo valga. No todo vale, porque hay cosas muy claras con respecto al poder, a los que detentan el poder, con los que se han robado la
vida de la gente, que no vale.

–¿Dónde está la izquierda en México?

Es una cantidad de cosas no estructurada, que se compone con parte del Partido de la Revolución Democrática, de parte del PRI y de los zapatistas y de otros sectores que no son nada, que simplemente son. Para un uruguayo cuesta mucho entender esto, porque la estructuración política de la izquierda viene de lejos, aunque el Frente Amplio no sea un partido. A la vez creo que el FA es más izquierda que el PRD en México.

Claro que una figura histórica como Cuauhtémoc se desgastó en el gobierno del Distrito. Y las pugnas internas del PRD llevaron a que Cuauhtémoc fuera candidato de sí mismo y no del PRD, que no hizo campaña.

–Volviendo a Marcos. Pero antes: ¿te molestan los críticos de las artes gráficas y los semióticos?

–No, los críticos no me molestan. Y creo que los semióticos son imprescindibles.

–Me voy a disfrazar de semiótico. Hay un tapiz del EZLN, que lo bajé de Internet, que es una barca con zapatistas adentro; las mujeres tienen tapada la boca, y atrás–en tercer plano–está el Popo y La Mujer dormida. Entre esos dos volcanes hay un arco iris y debajo la ciudad con sus edificios altos. ¿Esa imagen es rupturista o integracionista? ¿Marcos quiere ir hacia esa civilización que es la ciudad moderna?

–Ese tapiz está en todas las camisetas, en cartelitos. Esto tiene que ver con el principio de Marcos, cuando dijo que la nave va. Es cuando hace la Convención Nacional Democrática, donde pone un toldo que dijo que era una nave y después vino un viento y se la llevó al diablo (se ríe). Es esa la nave. Cuando salen de Xochimilco el pasado domingo 11 hacia el zócalo (la plaza mayor del DF), van en un camión con una chata con pacas de paja y los 24 comandantes y el subcomandante arriba. Es todo como una nave.

–¿Es la barca de Noé?

Seguro, por ahí va. Y el arco iris es la esperanza rearmada; el Popo, bueno esos son los símbolos de México.

–Está bien, pero ¿cuál es la civilización que quiere Marcos? ¿Es la civilización del DF o busca crear una nueva?

Lo que yo pienso, no sé lo que pensará Marcos, es que se quiere que los más de 500 años de ecocidio y etnocidio se acaben. Que los 10 millones de indígenas puros que hay en México, pasen a integrarse a este mundo. No es el mundo de Internet y el de las computadoras, porque ese es chiquitito, es menos del 1% de México. Pero lo que no puede ser es que un niño indígena se tenga que morir por una enfermedad estúpida, porque no puede llegar a un médico que le queda a tres días de viaje. Eso es lo que no puede ser más, este es el tema. Lo primero son los antiguos, los más olvidados, los que se mueren por una viruela. Los pibes esos se mueren por cualquier cosa. No estamos hablando de una revolución social…

–¿No se está hablando de una revolución por el poder?

–No. Creo que el planteo general de Marcos se expresa en lo que dijo en el zócalo, cuando manifestó que no llegaba para dar línea sino para compartir temas.

«Las líneas curvas tienen que ver con las mujeres»

–¿Hay un momento en que se produce un cambio en tu diseño?

–No, para nada. Como decía mi ex mujer: «Hace 20 años que hace siempre el mismo dibujo». Es así. Me tuve que adaptar, agarrar la computadora. Yo aprendí diseño en las imprentas y a las patadas, y ahora me ves con la computadora.

–¿De dónde salen esos colores fuertes que son tuyos desde antes de México?

–Lo saqué del Pacho Barnes, mi maestro-dios que se me murió antes, de Carrozino y de los polacos. Lo saqué del grupo «As». Si hoy ven las cosas que hacía el Cholo Loureiro, yo soy un poroto al lado de él, soy un aprendiz de cuarta. ¿Tá? Son mis maestros (nombra una serie de diseñadores que no registro)… Yo sé cuál es el color de la pintura uruguaya. Yo digo esto es uruguayo, esto no lo es. Ahora agarro un rojo puro, como es el magenta, el naranja, el azul cian , como quieran llamarlo, y para mí tiene que ser así.

–¿Con líneas curvas?

–Sí, pero las rectas a veces son necesarias.

–¿Las líneas curvas son tu vida?

–Y sí, tiene que ver con las mujeres y la mujer. Son todas curvas, gracias a Dios, diría mi papá. Y eso tiene que ver con lo erótico, con lo emotivo.

–¿Quién pagó la exposición?

–Yo. El traslado de México a Uruguay lo pagué yo. El montaje en sí lo hizo Dante Alfonso, actor de El Galpón, que lo pagó el municipio. Como pagó el precioso catálogo y las invitaciones. La embajada de México auspició y pagó el vino blanco y creo que la IMM pagó los sandwiches. Y nada más. También le pagan a Niní Larnoudie por su trabajo de la curaduría, de armar la exposición y darle sentido. Pero lo que hizo Niní no se lo puede pagar nadie, entre otras cosas porque me tuvo que bancar. Mis respetos…

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