En Florida reclaman políticas sociales y menos gasto en salarios

Los ediles encuentristas en la Comisión de Hacienda de la Junta Departamental de Florida, el doctor Yamandú Bermúdez, de la Lista 1001, y Raúl López, de la Vertiente Artiguista, reclamaron que la comuna invierta más dinero en políticas sociales y que reduzca los dos mil 245 dólares por día que se destinarían a los salarios del intendente blanco, Andrés Arocena, a su secretaría y a sus unidades asesoras, de acuerdo a lo previsto en el Programa 102 del Presupuesto 2001.

«Mantener la Intendencia abierta cuesta 50 mil dólares por día; el 75% se gasta en salarios y sólo un 35% en obras y servicios y demás gastos», indicó a LA REPUBLICA el edil Bermúdez, quien recordó que el 36,2% de los gastos de la comuna se financian con fondos nacionales.

También destacó luego que el nuevo presupuesto presentado ante la Junta Departamental carece de propuestas para generar empleo o desarrollar políticas sociales que faciliten el acceso a la salud, la cultura, a tierras cultivables o a viviendas dignas para los sectores más carenciados.

Los ediles floridenses del Encuentro Progresista reclamaron durante una sesión en la pasada semana la comparecencia en la Junta Departamental del director de Hacienda, Nelson Rodríguez Colombo, para que explique «cifras dudosas» incluidas en el presupuesto quinquenal, así como la inexistencia de «una base creíble de datos catastrales» que «permita entender» aumentos de hasta un 406% en ciertas tasas que determinarían un incremento en la contribución inmobiliaria.

Los curules recordaron por otra parte que la comuna heredó del intendente colorado Juan Justo Amaro un déficit acumulado de 56 millones 655 mil pesos, según constató la memoria anual del Tribunal de Cuentas al 31 de diciembre de 1999.

«Parece que las malas gestiones comunales se premian con la dirección de un ente autónomo», ironizó Bermúdez.

El edil comunista subrayó, a modo de ejemplo, que la contribución inmobiliaria urbana en las ciudades de Florida y Sarandí Grande, para un terreno promedio de 32 mil 983 pesos de valor real, pasó con el nuevo presupuesto de mil 274 pesos a mil 905 pesos por un aumento de 197 pesos a 800 pesos de la llamada tasa de control ambiental, y por un incremento de 38 pesos a 66 pesos en la llamada tasa de desratización (DDT).

«De recaudar dos millones 292 mil pesos en el año 2000 por tasa de control ambiental», señaló, «la comuna pasaría a recaudar nueve millones de pesos; es un aumento del 406%».

Bermúdez reveló también que los gastos de la comuna en «Publicidad y Propaganda» pasaron de 174 mil pesos anuales a 900 mil pesos, así como los gastos por protocolo pasaron de cero peso a 240 mil pesos, al tiempo que los gastos por concepto de servicios técnicos y profesionales pasaron de 49 mil 500 pesos a 700 mil pesos, siempre de acuerdo a lo previsto por el nuevo presupuesto que fuera presentado por el oficialismo ante la Junta Departamental.

Los ediles izquierdistas reclamaron por otra parte «un registro único de contribuyentes», donde cada propietario de terreno figure con «nombre y apellido» para, según dijeron, «terminar con las dudas» respecto a cuál sería «el número real» de padrones pasibles de pagar contribución inmobiliaria, así como plantearon la necesidad de establecer las llamadas «franjas» o «tasas diferenciales según prestación de servicios» para que los barrios pobres obtengan algunas rebajas en relación a los barrios ricos.

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