El Presidente. No necesita imitadores, porque "Pepe hay uno solo"

Usted, ¿cómo ve a Mujica?

El Presidente no necesita imitadores, eso hay que dejarlo para los tablados.

­Buenas tarde, ¿destino?, dijo el tachero, sin mirarme.

­Garibaldi y Monte Caseros, le respondí también sin mirarlo y sin decirle toda la verdad. Le oculté que iba a LA REPUBLICA porque estaba seguro que de inmediato se ponía a hablar de política, cosa que en esa tarde del viernes yo no quería.

­¿Cómo ve al Pepe? me preguntó, confirmando que me había reconocido.

­Por ahora lo veo bien, pero todavía no empezó, le respondí, pero esta vez mirándolo de reojo.

­El veterano está bárbaro, agregó.

­Es verdad, está hecho un pibe, me limité a señalar.

­Mire amigo, el Pepe los va a enloquecer a todos, pero va a hacer un gran gobierno,

­Ojalá, fue mi seca respuesta, que la reduje a esa sola palabra con el fin de amargarle la tarde al tachero. Lo hice por pura maldad…

Ese breve diálogo, casual y no deseado, se me metió en la cabeza. ¿Cómo veo al Pepe?, me pregunté unas horas después, lo que finalmente terminó provocando estos apuntes.

 

El protagonista principal

Todo indica que José Mujica va a ser el protagonista principal de estos próximos cinco años. Va a jugar en toda la línea de ataque, sin puesto fijo. Tal como lo ha demostrado desde que ganó las elecciones: por lo menos tres reuniones fuera de la chacra, por día.

Esa libertad de acción será posible gracias a que Danilo Astori deberá concentrar sus esfuerzos sobre el Parlamento y la bancada parlamentaria, mientras que Eduardo Bonomi, con la ayuda de Diego Cánepa, se encargarán de los temas del Ejecutivo. Mientras, el Presidente de la República se subirá al Hércules y hoy estará en un departamento y mañana en otro.

No va a perder el contacto con la gente, porque es ahí cuando se siente más fuerte. Es en el cara a cara que aprende de la realidad y a la vez vuelca sus ideas muchas veces con gestos más que con palabras, sobre cuáles son sus inquietudes y cuál es el marco teórico de su accionar.

Mujica es de los que ordena sus ideas hablando, por eso a veces aparece como contradictorio o sencillamente lo es. Estoy convencido de que va a continuar teniendo un diálogo fluido con los medios de comunicación, aunque lo va a administrar mejor que en los últimos cinco años.

Creo también que va a continuar, no sé si a diario, con su audición de radio, porque ese es el otro escenario en el que ordena ideas y trata de mirar un poco más lejos de lo cotidiano, aunque todas sus reflexiones siempre tengan un anclaje con los hechos del día.

Como viejo guerrillero va a seguir utilizando el factor sorpresa. Por eso va a aparecer donde nadie lo esperaba y va a poner un tema no previsto sobre la mesa, una de sus mejores armas para cuando el debate político parece acorralarlo.

A la vez tiene toda la intención de construir las mejores relaciones políticas con la oposición y sabe que eso se logra ahora, o no se logra. Este es el examen más difícil porque la oposición deja muchas dudas sobre sus buenas intenciones, particularmente cuando el Partido Colorado designa al profesor Germán Rama para la interpartidaria que atiende la enseñanza, quien hasta ahora no ha hecho una sola propuesta para acordar, sino todo lo contrario.

Volviendo al funcionamiento del Ejecutivo, ha dado algunos pasos interesantes: el Consejo de Ministros se reunirá dos veces al mes y entre reunión y reunión convocará a los gabinetes por centros de interés.

Aún no ha dado pistas si en alguna instancia de esas reuniones del Consejo de Ministros, incorporará la reflexión colectiva con sus principales colaboradores sobre la cuestión política, lo que no quiere decir sustituir a la fuerza política.

En estos últimos cinco años, bajo el excelente gobierno de Tabaré Vázquez, pareció que el análisis político del gobierno no se hizo con la frecuencia necesaria y alejado de los decretos y proyectos de ley, que son muy importantes pero que muchas veces parcializan la visión de la realidad como un todo.

Ritmo, vértigo, nada de descanso, «compromiso» es la palabra que más ha repetido, parecen ser las cualidades de la nueva conducción del país, a las que nos tendremos que acostumbrar todos y en especial los ministros.

Un gobierno en el que todos quieran parecerse a Mujica puede transformarse en un verdadero caos. Uno de los peligros que tiene por delante el nuevo Presidente es que si bien necesita que los ministros jueguen a su ritmo, estos entiendan a la vez que ninguno de ellos es el Pepe Mujica. Porque como me dijo un amigo «Pepe, hay uno solo».

Y el Presidente necesita un entorno que corra toda la cancha, que cumpla los planes, que transpire la camiseta pero que también sepa que en algunos momentos hay que poner la pausa.

El Presidente no necesita imitadores, eso hay que dejarlo para los tablados. Y usted ¿cómo ve al Pepe?

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje