Homenaje póstumo a Perico en el Paraninfo
Convocadas por el Servicio Paz y Justicia (Serpaj) y el Hogar La Huella, cientos de personas acudieron ayer al Paraninfo de la Universidad para rendirle homenaje a Luis Pérez Aguirre en la presentación de «Desnudo de seguridades. Reflexiones para una acción transformadora», libro póstumo publicado por Ediciones Trilce. Durante el acto, Marcos Carámbula, Mario Costa y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, evocaron la figura del entrañable «Perico».
A dos meses de su desaparición física, ocurrida el pasado 25 de enero, cientos de personas se hicieron presentes en la casa mayor de estudios para rendir un sentido homenaje a quien fuera miembro fundador del Servicio de Paz y Justicia e integrante de la Comisión para la Paz.
El intendente de Montevideo, Mariano Arana, los legisladores del Encuentro Progresista-Frente Amplio Doreen Ibarra, Guillermo Chifflet, Margarita Percovich y Enrique Rubio, entre otros, se hicieron presentes en el tributo. También estuvieron presentes Raquel Aguirre, madre de Perico, y los niños de «La Huella», el hogar infantil que Pérez Aguirre creara hace un cuarto de siglo.
El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, evocó la figura de Pérez Aguirre y su inclaudicable compromiso con los más débiles: «He visto muchas veces el dolor de Perico y siempre lo guardó en su corazón. Jamás le sentí un reproche, una crítica a quienes lo dañaban. En él siempre había una gran tranquilidad».
Señaló que a partir de una leyenda tolteka, «Desnudo de seguridades» representa un alegato y una reflexión sobre el poder del dominador ante la presencia, y aparente fragilidad de una mujer desnuda.
«Todos tenemos que asumir esa desnudez para encontrarnos con nosotros mismos y los demás. En el libro, permanentemente surge la imagen de los desposeídos, de las no personas. Perico era vulnerable y sentía el dolor del prójimo como cristiano y sacerdote desde la fe, pero con un compromiso profundo con el pueblo. Asumir la cruz y tratar de realizar un camino no es fácil. Esto requiere de una convicción profunda de la vida como él la tuvo», expresó.
«Recuerdo cuando le pedí que asumiera la coordinación latinoamericana del Servicio de Paz y Justicia. El me escuchó, conversamos largamente, y me respondió ‘esto me separaría de los chicos de La Huella’. No seguí insistiendo, porque sabía el valor, el sentido de vida, esa esperanza a los chicos de La Huella. En ellos se reflejan todos los chicos de América Latina y del mundo». Mario Costa, amigo personal de Pérez Aguirre, reflexionó sobre el leit-motiv de su obra póstuma.
«Su visión de la sociedad actual, posmoderna y unilateral, es que vive un desencanto de las ideologías. Perico aspiraba a que este libro ayudara a superar ese desencanto y dar aliento a la utopía, a una sociedad posible. Su ética no era la de los discursos, era la de la acción. De ahí su compromiso con las minorías, con los débiles, esas multitudes silenciosas y sufrientes. Como él decía con las víctimas de la globalización», afirmó Costa.
Por su parte Marcos Carámbula, amigo y médico de cabecera del sacerdorte, recordó que «atrás de esa convicción tan serena y firme que tenía había pasión. Creo que ‘Desnudo de seguridades’ nos convoca a volver a la pasión. Por su pensamiento, por su acción, por su compromiso, porque para todos era un permanente referente, Perico es insustituible».
Pablo Harari, su editor, calificó como «un revolucionario» al sacerdote, «teniendo en cuenta aquella definición del Che Guevara de que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor y que Perico citaba frecuentemente. El resumía de una manera ejemplar la coherencia, entre la reflexión y la acción».
Durante el homenaje se leyeron mensajes provenientes de diferentes partes del mundo, como el de Danielle Mitterrand, viuda del ex mandatario francés y presidenta de France Libertè, el Consejo Mundial de Iglesias de Ginebra y el de la organización Abuelas de Plaza de Mayo.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando Mirta Vila procedió a la lectura de un mensaje firmado por Juan Gelman y su esposa. «Mara y yo no entendemos todavía la muerte de Perico, es decir, no la aceptamos todavía. ¿Cómo entender y aceptar la muerte de un ser tan digno y entrañable? La pérdida de su apoyo, su consejo, su amistad. No nos atrevemos todavía a asomarnos al agujero de falta que ahora habrá que llenar con la memoria de sus palabras y sus hechos, de su voz suave y libre, de su conciencia alerta a toda injusticia. De su bondad ejercida sin ruido pero siempre. Perico tenía la virtud más rara del mundo: el talento del corazón. Va a ser largo decirle adiós», expresa la misiva del poeta argentino.
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