Futuras relaciones laborales: "Diálogo tripartito y trabajar en las coincidencias"
En diálogo con LA REPUBLICA, Brenta dijo que pretende que se fomente el ingreso de los jóvenes, las mujeres y las personas mayores de 45 años al mercado laboral, que fueron los sectores de la población que en el primer gobierno del Frente Amplio tuvieron problemas para acceder a los puestos de trabajo que se crearon.
Para este objetivo, la calificación laboral será imprescindible y el papel del nóvel Inefop será fundamental.
Brenta señaló que «las dificultades de acceder a mano de obra calificada no puede constituirse en un obstáculo para el desarrollo del país» y sostuvo que la capacitación la necesitan tanto trabajadores como empresarios «y si existe posibilidad de que las políticas llevadas adelante desde el Estado se complementen y se coordinen con el sector privado, las puertas del Ministerio de Trabajo estarán abiertas para ello», subrayó.
Por otra parte, Brenta reflexionó que el Gabinete Productivo también tendrá un rol preponderante en el futuro gobierno porque será el encargado de «alinear las políticas de empleo con la política industrial y económica, de forma tal que Uruguay sea capaz de adelantarse, en materia de calificación de recursos humanos, a las inversiones que van a venir».
En cuanto a las relaciones laborales, Brenta señaló que «trabajar en las coincidencias es lo que permitirá reconstruir el clima de confianza en el diálogo tripartito que es imprescindible para poder avanzar en todas las áreas».
¿Cómo va la transición en el Ministerio de Trabajo?
Hemos venido avanzando en las últimas dos semanas, trabajando con el actual ministro, Julio Baráibar, y con el actual subsecretario, Nelson Loustaunau, quienes continuarán en la gestión; Loustaunau seguirá en la subsecretaría y Baráibar pasará a ocupar la titularidad de la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra) por un período a determinar.
Nosotros compartimos el criterio que ha expresado el actual presidente de la República, Tabaré Vázquez, y el presidente electo, José Mujica, de llevar adelante una transición que no implique una especie de nuevo aprendizaje, es decir que haya continuidad en el cambio.
En ese sentido, tenemos la experiencia en la continuidad de Julio Baráibar que fue un protagonista de primer plano en estos últimos 5 años del Ministerio de Trabajo, lo que nos parece sumamente positivo más allá de que por razones de índole personal, él entienda que su permanencia deba estar acotada a un período limitado de tiempo.
¿Cómo se crearán los 200 mil puestos de trabajo que el FA prometió durante la campaña electoral?
De esos 200 mil puestos de trabajo a crear, hay que destacar que 40 mil de ellos van a estar destinados a jóvenes. Si uno analiza, la cifra actual del desempleo se ubica en el entorno del 6% y esto muestra que continuando con el actual crecimiento de la economía es posible el objetivo que está planteado, pero que además todo debe de estar acompañado de políticas activas de empleo dirigidas a incorporar al mercado de trabajo a sectores que tienen dificultades para hacerlo.
En tal sentido ¿Qué tipo de políticas activas de empleo se piensan instrumentar?
Las políticas activas incluyen un menú de posibilidades que pueden ir desde subsidios por parte del Estado y capacitación, hasta la utilización de incentivos tributarios. Es decir, un menú de opciones disponibles sobre el cual hay que trabajar, pero que tienen como gestor de esas políticas un instrumento nuevo como lo es el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), creado por ley el año pasado, que tiene integración tripartita y que además cuenta con importantes recursos provenientes del aporte de trabajadores, empresarios y el Estado.
El Inefop jugará un papel importantísimo porque, por ejemplo, en las rondas que realizamos el 30 de diciembre, todos los actores del mundo laboral, tanto empresarios como trabajadores, coincidieron en que las dificultades de acceder a mano de obra calificada no puede constituirse en un obstáculo para el desarrollo del país.
Hoy en algunas áreas de la actividad económica no solo existe el pleno empleo, sino que existe un nivel de demanda que no es capaz de ser atendido adecuadamente, un ejemplo es el sector de las industrias vinculadas a las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Entonces, uno de los objetivos centrales para lograr las metas planteadas en el programa de gobierno es utilizar los recursos que tiene el Inefop en planes concretos dirigidos a sectores específicos de la población: los jóvenes, las mujeres y los mayores de 45 años, que son tres sectores que claramente tiene dificultades para acceder al mercado laboral.
¿Puede detallar algún plan en concreto para estos tres sectores?
En el caso de los jóvenes, por ejemplo, en este período de gobierno presentamos un proyecto de ley que no llegó a analizarse que tiene que ver con la instrumentación de políticas de subsidios directos complementarios y parciales en relación al salario que percibe el trabajador y de ofrecimientos de capacitación a cambio de empleo. Por ejemplo, si una empresa contrata a una persona joven que no tenga la suficiente capacitación, planteamos que esta persona pueda calificarse a través de cursos en el Inefop pero, a su vez, los demás trabajadores de la empresa contratante también podrán acceder a esos planes de formación profesional.
Otra de las herramientas podría ser la posibilidad de que los productos de las empresas que contraten jóvenes puedan estar identificados con un logo que deje en claro que esa empresa apoya al plan de empleo juvenil. En el caso de las mujeres, podrían instrumentarse políticas similares a las del empleo juvenil, pero además se debe hacer cumplir los acuerdos laborales firmados que incluyen cláusulas de género en donde se mejoran las condiciones laborales de las mujeres. Pero además de todo esto, en nuestro norte está el objetivo de igualar las remuneraciones de hombres y mujeres cuando éstos realizan las mismas tareas. Para el caso de los mayores de 45 años, en nuestra opinión hay que hacer un gran esfuerzo para recalificarlos y reincorporarlos al mercado laboral con estímulos fuertes. Aquí lo que pensamos hacer es tener una absoluta complementariedad entre las políticas que lleva adelante la Dirección Nacional de Empleo (Dinae), a través del Inefop, y las políticas que viene instrumentando el Ministerio de Desarrollo Social a través del programa Uruguay Trabaja, en el que el trabajador además de la calificación tiene un acompañamiento desde el punto de vista psicológico, con asistentes sociales, porque nosotros entendemos que debemos plantearnos que en muchos casos lo que hay es una necesidad de recalificación y de reincorporación de la cultura de trabajo, puesto que hay sectores de la población que la han perdido luego de décadas de inactividad, sobre todo luego de la crisis del 2002 cuando muchos trabajadores perdieron sus fuentes laborales.
Ahora, cuando digo trabajadores no excluyo a un sector que para nosotros tiene mucha importancia y que son las micro y pequeñas empresas, porque en realidad muchos trabajadores se vieron obligados por cuestiones económicas o tuvieron la iniciativa personal de llevar adelante pequeños emprendimientos para suplir la carencia de empleo y luego han tenido dificultades a la hora de gestionar esas empresas. Por tanto, cuando hablamos de trabajadores lo hacemos en la forma más amplia posible porque entendemos que la problemática de ese sector no es muy diferente a la del trabajador en su acepción más tradicional. O sea que nosotros pretendemos que las políticas incluyan a trabajadores y empresarios porque en realidad la calificación es necesaria para unos y para otros y si existe posibilidad de que las políticas llevadas adelante desde el Estado se complementen y se coordinen con el sector privado, las puertas
del Ministerio de Trabajo estarán abiertas para ello porque en definitiva el objetivo de la próxima administración no es solo el cumplimiento con el compromiso de crear 200 mil puestos de trabajo, sino que debemos pensar en una sociedad con pleno empleo y, sobre todo, con empleo digno para lo cual la capacitación es más que fundamental.
¿Cómo se va a coordinar la capacitación que se brindará en el Inefop con la que actualmente otorga el sistema educativo formal?
Vamos a iniciar en estos días contactos con las autoridades de la Universidad del Trabajo a los efectos de que la educación formal también complemente estas políticas que estarán dirigidas desde el Instituto Nacional de Empleo.
La idea es que el sistema educativo se oriente a un modelo de país productivo…
Exacto. Porque lo que decimos nosotros es que no alcanza con que la economía crezca para solucionar los problemas de empleo, dado que las dificultades de hoy no están por el lado de la falta de oferta de empleo, sino básicamente en las dificultades que tienen los trabajadores para acceder a esos puestos de trabajo que se están creando. Uruguay no puede darse el lujo de perder emprendimientos productivos, ya sean inversiones nacionales o extranjeras, por no disponer de los recursos humanos necesarios.
Siempre se habla de la industria del software, pero cuando llegó Botnia al Uruguay hubo problemas para conseguir soldadores que montaran la planta de celulosa…
Ese es un claro ejemplo que hablamos el otro día con el secretariado ejecutivo del PITCNT. Cuando vino Botnia al Uruguay faltaban soldadores capacitados y rápidamente se instrumentaron los cursos para lograr el nivel de idoneidad necesario para ese trabajo, pero la capacitación coincidió con la finalización de la obra. Entonces, el otro elemento central a tener en cuenta va a ser el Gabinete Productivo porque nosotros entendemos que hay que alinear las políticas de empleo con la política industrial y económica, de forma tal que Uruguay sea capaz de adelantarse, en materia de calificación de recursos humanos a las inversiones que van a venir.
No se pueden diseñar políticas de empleo y calificar gente para actividades que luego no existirán. Hay un caso famoso, el de Juan Lacaze que tiene más peluqueros que gente. Esa experiencia no puede repetir porque sería dilapidar los recursos que trabajadores, empresarios y el Estado pusieron para mejorar la formación profesional de los trabajadores uruguayos.
¿Cómo se pueden mejorar los resultados que surgen del diálogo tripartito?
Nosotros creemos que parte de la recuperación de la confianza en el diálogo tripartito pasa por identificar cuáles son los temas en los que tenemos coincidencias y en ese sentido el del empleo es uno de los cuales, tanto empresarios como trabajadores entienden que hay que trabajar, pero además otro elemento donde hay coincidencias es en el que tiene que ver con el combate a la informalidad. Por un lado, los trabajadores piden mayores mecanismos para mejorar la seguridad laboral y por el otro lado los empresarios también plantean situaciones de informalidad que los afectan. Entonces, trabajar en las coincidencias es lo que nos va a permitir reconstruir el clima de confianza en el diálogo tripartito que es imprescindible para poder avanzar en todas las áreas.
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