Larrañaga: "Todos detrás de Mujica"
El senador de Alianza Nacional (AN), Jorge Larrañaga, hizo un llamado para que «todo el Uruguay se encolumne detrás del presidente Mujica», para llevar adelante una política de Estado que permita mejorar la relación con la República Argentina y con el resto de los países del Mercosur y reivindicó la renuncia del embajador argentino en Uruguay, Hernán Patiño Mayer, como consecuencia del reclamo del Partido Nacional.
Los senadores nacionalistas Jorge Larrañaga y Sergio Abreu habían concurrido el martes al mediodía a la Cancillería a presentar su queja ante el ministro de Relaciones Exteriores, Pedro Vaz, por entender que el embajador Patiño Mayer realizó una intromisión en los asuntos internos de nuestro país al publicar en el diario argentino «Perfil» un texto titulado «Los tres ‘Pepes’ orientales», en el que resaltó la figura del presidente electo, José Mujica.
Ayer se supo que Patiño Mayer había presentado renuncia a su cargo el 3 de diciembre, con carácter indeclinable. La renuncia fue aceptada en la víspera por la Presidencia del vecino país.
Consultado por LA REPUBLICA, Larrañaga comentó: «La aceptación de la renuncia, aunque no tenemos conocimiento de cuál ha sido el trámite formal por parte del gobierno de la República Argentina, es claro que se produce como consecuencia de los sucesos de las últimas horas entre el Partido Nacional y el embajador Patiño Mayer».
El dirigente recordó que las opiniones del representante diplomático sobre hechos de nuestro país no son nuevas, sino que se han reiterado y escapan al estatuto diplomático.
En este marco, Larrañaga consideró fundamental que a partir de la asunción del próximo embajador tenga lugar un cambio en las relaciones entre Uruguay y Argentina. «La relación bilateral tiene temas vitales para tratar, como el dragado del Canal Martín García, para defender los derechos de nuestro país, el dragado del río Uruguay, la relación bilateral a través de la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande (CTM), de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP), así como otros aspectos de la relación entre ambas naciones que deben mejorar», señaló Larrañaga.
Indicó: «No debemos olvidar el tema central en este momento, que es el corte de los puentes, lo que para nosotros constituye un motivo doloroso.
Mientras Argentina mantiene los puentes cortados, el embajador se arrogaba el derecho de formular apreciaciones políticas, cuando su país tiene una situación de ruptura del Estado de Derecho, en lo que hace a permitir el libre tránsito de personas y de bienes en la relación bilateral, en cumplimiento del Tratado del Mercosur».
«Yo creo que por delante tenemos la necesidad de que Uruguay se encolumne detrás del presidente Mujica para tener una política de Estado que permita mejorar la relación con la República Argentina y también la relación de integración en el Mercosur. Esto es fundamental para el Partido Nacional, con una política de Estado que esté presidida por el interés nacional y no por las amistades internacionales», enfatizó.
En relación al hecho de que recién ayer se supo que el embajador Patiño había presentado renuncia indeclinable el 3 de diciembre, Larrañaga preguntó: «¿Por qué no lo dijo el martes cuando lo entrevistaron en varios medios de comunicación? No me quiero meter en ese tema porque es un asunto lateral, pero lo concreto es que la aceptación de la renuncia se produce a consecuencia del reclamo del Partido Nacional».
Por su parte, el senador de Alianza Nacional y ex canciller Sergio Abreu consideró que la actitud del Partido Nacional en el insuceso con el embajador argentino en Uruguay, Hernán Patiño Mayer, fue de dar «un respaldo ético de un país que hace al derecho como principal escudo para defender los principios y que está en juego la conducta de los agentes diplomáticos que representan estados y no gobiernos, por lo que si se salen de la vaina, marcharon, cualquiera sea el caso».
En diálogo con LA REPUBLICA Abreu puntualizó que «no es un tema con Patiño Mayer, sino que la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas es clara y en su artículo 41 establece la obligación para todo representante diplomático de no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado». Precisó que la labor debe estar circunscripta a la relaciones de una Estado con el otro Estado.
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