Patiño Mayer. Explicó las razones de su renuncia y anunció que vuelve a Argentina a dedicarse a la política y a su profesión

"Si alguien pretende hacer uso político de todo esto, le digo que está delirando"

Hernán Patiño Mayer había presentado la dimisión al cargo el pasado 3 de diciembre de 2009, hoy hace 34 días, y la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner lo oficializó tras su publicación en el Boletín Oficial del vecino país en el que se remarca que su salida se produjo un mes atrás.

En el mismo se señala que «el mencionado funcionario presentó su renuncia indeclinable al cargo de embajador extraordinario y plenipotenciario de la República en la República Oriental del Uruguay, el día 3 de diciembre de 2009″ y que por tal motivo «resulta necesario disponer su traslado a la República (Argentina), cesando en sus funciones al día siguiente de su llegada».

El embajador, en diálogo ayer con LA REPUBLICA, dijo que está convencido que en su desempeño dio «todo lo que tenía que dar», que no se rectifica en nada sobre su último artículo publicado en un diario argentino acerca de la recorrida histórica de José Artigas, José Batlle y Ordóñez y José Mujica; entiende que el diario «El País» ha sido quien sistemáticamente «se ha encargado de bombardear las relaciones bilaterales» entre nuestro país y Argentina durante los últimos gobiernos y que las autoridades de la actual administración, tanto la uruguaya como la argentina, sabían de su renuncia indeclinable del pasado 3 de diciembre. También sabían de su dimisión el presidente electo José Mujica y el director del diario LA REPUBLICA, Federico Fasano Mertens, «al que le pedí reserva sobre mi decisión», confesó. Lo que sigue es la entrevista brindada a este medio.

­ ¿Por qué llega a la decisión de presentar su renuncia el pasado 3 de diciembre?.

­Después del 29 de noviembre del año pasado, creí que había llegado el momento de abrir las ventanas para que entrara una bocanada de aire fresco en la gestión de la representación diplomática de Argentina en Uruguay. Yo tengo una visión política de las cosas y entiendo que uno debe darse cuenta cuando su ciclo termina. Ante la próxima inauguración de un nuevo gobierno del Frente Amplio, entendí que debía dejarle las manos libres a la presidenta argentina para que designe a un nuevo embajador que llegue con nuevos bríos a encarar una nueva etapa de la que estoy convencido, será la solución definitiva a este lamentable diferendo que hemos tenido durante todo este tiempo.

Habiendo visto llegar a la presidencia de la República al «Pepe» Mujica, me pareció que era el momento ideal para decirle a mi gobierno «gracias por la confianza» y creo que debo volver al llano. Soy un hombre político y quiero volver a la realidad argentina del ciudadano común y seguir mi compromiso político. Uno no debe eternizarse en un cargo.

­ Si el resultado electoral en Uruguay hubiera sido otro, ¿igual iba a renunciar?

­Nunca hago hipótesis, pero el resultado electoral en Uruguay yo lo anuncié a mi gobierno hace dos años. Yo sabía que Mujica iba a ser presidente, y más allá de la voluntad de Mujica, él se iba a ver obligado a encabezar esta instancia de la izquierda. Yo se lo dije al canciller (Jorge) Taiana hace dos años y bueno…tuve razón.

­¿ Es verdad que usted le adelantó al director del diario LA REPUBLICA, Federico Fasano, en oportunidad de la entrega de los premios Tabaré, el 9 de diciembre, que realiza anualmente este medio, que usted había renunciado al cargo de embajador?

­Sí, claro y le pedí reserva del caso, cosa que cumplió. Me acuerdo que estábamos en la misma mesa en la que estaba José Mujica y Eduardo Bonomi. Mujica ya lo sabía y se lo comuniqué a Fasano por la relación de amistad que tengo con él. Le pedí reserva hasta que lo hiciera público mi gobierno. Por supuesto, el gobierno uruguayo ya estaba enterado también de mi renuncia. Se lo informé al canciller (Pedro Vaz) el mismo día en que presenté mi renuncia.

­¿ Usted no cree que es probable que las repercusiones políticas protagonizadas por un sector del Partido Nacional pidiendo su renuncia se hayan realizado a sabiendas que su dimisión ya estaba redactada?

­No lo creo porque no hay nada peor que pedirle la renuncia a un renunciado. Es más, Aníbal Fernández (jefe del gabinete del gobierno argentino) le respondió hoy (por ayer) al senador (Jorge) Larrañaga. Le dijo que los tiempos que se toma el gobierno argentino los decide el propio gobierno argentino. Ahora, si alguien pretende hacer un uso político de todo esto, le digo que está delirando. Uno puede llegar al disco treinta segundos tarde, pero no un mes y tres días después. Es un poco mucho.

­ Usted es uno de los pocos diplomáticos acreditados en el país que manifiesta y devela un apego muy singular con Uruguay. ¿Por qué esa admiración a esta tierra y a su gente?

­Porque Uruguay me salvó la vida. Yo me escapé de Argentina en 1976 y encontré refugio en José Ignacio con la que era mi mujer, embarazada de 6 meses y huyendo de lo que seguramente hubiera sido mi desaparición y la de probablemente también mi familia.

Yo pertenecía políticamente al sector que era conocido como «Tendencia Revolucionaria Peronista», del Partido Peronista. El primer país que conocí en mi vida rajando de Argentina fue Uruguay. Antes no había salido nunca y cuando llegué acá, encontré la paz que en mi país no tenía. Y en aquel entonces, caminando por la playa de José Ignacio, porque además no había más argentinos que nosotros, le decía a quien entonces era mi mujer «¡qué lindo sería ser embajador en este país!» y Dios fue tan generoso que con una vez no se conformó sino que me dio dos veces la posibilidad y con cuatro presidentes distintos.

­¿ Por qué entiende usted que su columna sobre los «tres Pepes» publicada en el diario argentino Perfil desanudó tanta polémica y acciones políticas?

­Fue la columna más comentada y menos leída de la historia del periodismo (se ríe). Mire, todo tuvo un comienzo: una interpretación absolutamente sesgada del diario El País que tituló: «Patiño compara a Mujica con Artigas», una cosa fenomenalmente disparatada porque cualquiera que lea la nota se da cuenta que no hay nada de eso. Pero, el diario El País vive de eso, se ha dedicado sistemáticamente, desde que el Peronismo se hizo cargo del gobierno argentino, en bombardear, en torpedear las relaciones bilaterales. Y con eso, el diario El País generó una reacción a mi juicio totalmente exagerada de parte de algunos dirigentes del Partido Nacional porque nadie en su sano juicio o con «buena leche» puede ver injerencia en los asuntos internos de un país. O yo no entiendo nada de asuntos diplomáticos con mis 20 años de diplomacia o eso no tiene nada que ver, donde yo analizo tres personajes de la realidad histórico-política del Uruguay, en donde no hago más que elogiar a sus figuras más relevantes. Pero los hechos han demostrado que el espectáculo terminó, pero no por decisión de otros sino porque el embajador decidió cerrar el teatro.

­¿Y por qué no comunicó que ya había renunciado?

­Porque soy prudente y hasta que mi gobierno no hiciera pública la decisión yo no lo iba a hacer. Tampoco lo anunció el gobierno uruguayo que también la sabía.

­¿ Usted vuelve a Argentina a ejercer su profesión de escribano o a desempeñarse políticamente junto a la eventual postulación a la presidencia de Eduardo Duhalde?

­No. Seguiré obviamente en la política militando en el Partido Peronista, pero me encontrarán en aquel sector donde se luche contra la pobreza y el hambre, en donde se trabaje por la inclusión social y en el que se entusiasme a la juventud en la política. Ahí estaré.

­ Por último, dígame qué cosas buenas y cuáles de las malas se lleva del Uruguay.

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