Uruguay de los 90: crecimiento económico pero con exclusión social

Daniel Olesker *

En un trabajo presentado el día jueves 22 de marzo por el Equipo de Representación de los Trabajadores (ERT) en el Banco de Previsión Social (BPS) titulado «Informalismo y Seguridad Social» se realiza un detalladísimo análisis de los problemas del mercado de trabajo en el Uruguay. Y de la lectura del material surgen dos cifras que nosotros hemos planteado reiteradas veces en estas columnas de La República y que deben ser un alerta serio sobre el futuro de nuestra sociedad.

Primero: el 54% de los uruguayos y uruguayas tiene algún problema de empleo, lo que significa en el medio urbano 760 mil personas.

Se define como problemas de empleo: la desocupación, la subocupación, la precariedad laboral y el informalismo.

Segundo: el 40% de los uruguayos, es decir 4 de cada 10 uruguayos no tiene cobertura de seguridad social, incluyendo aquí empleados precarios, trabajadores informales y desocupados sin seguro de desempleo.

Como comprenderán los lectores esta es una situación de extrema gravedad que debe aglutinar a los uruguayos y las uruguayas detrás de la búsqueda de soluciones.

Y esta situación se agrava al menos por tres motivos:

* la tendencia es ascendente, durante los años 90 los uruguayos con problemas aumentaron en más de 70 mil.

* dicha tendencia se da en una década en la cual la economía ha crecido más de un 30% y se nos decía que el crecimiento iba a paliar los problemas del empleo.

* esas 760 mil personas se concentran en los tramos de menores ingresos de la población, lo cual agrava sus ya difíciles condiciones de existencia.

A cuenta de análisis más detallados de este voluminoso y sustantivo trabajo, luego de plantear los números agregados más graves que surgen de él, me quisiera detener en un subconjunto de los problemas de empleo, en los trabajadores precarios. Dentro de las condiciones en que se encuentra la clase trabajadora asalariada adquiere importancia la delimitación de los trabajadores precarios, por ser la mayoría dentro de los que tienen problemas de empleo y al mismo tiempo presentar ciertas condiciones homogéneas que de alguna manera reproducen y profundizan las condiciones de precariedad.

Se define trabajo precario como el que se da en estas tres condiciones:

* empleados privados sin cobertura de la seguridad social

* empleados privados con un empleo inestable

* trabajadores no remunerados

Miremos las carcaterísticas de este grupo de personas:

* Desde el punto de vista de las ramas de actividad la precariedad tiene un fuerte componente en el comercio (sobre todo en hombres) y servicios personales (sobre todo mujeres), ramas de actividad que han concentrado una buena parte del crecimiento del empleo en este último período,

* Desde el punto de vista del tamaño de las empresas un 60% de los trabajadores precarios están en el tramo de las microempresas, es decir entre 2 y 4 ocupados.

* Desde el punto de vista del nivel de antigüedad en las empresas los trabajadores precarios no llegan promedialmente a 6 años, cuando el resto de los trabajadores anda cerca de los 10 años, lo que implica que los precarios tienen una alta rotación y por ende se reduce su capacitación en base a la experiencia y calificación en el trabajo.

* Desde el punto de vista del nivel de instrucción, mientras que los activos en general oscilan los 10 años promedio de educación formal los precarios apenas superan los 7 años, lo que reduce sus capacitaciones y se suma a las dificultades de capacitación anotadas en el punto anterior.

* Desde el punto de vista de la posición en el hogar un 42% de los hombres precarios son jefes de hogar y casi un 20% de las mujeres, lo que es un valor significativo y muestra que muchas veces sus necesidades en materia de encontrar algún trabajo los obliga a aceptar condiciones precarias, como por ejemplo la no cobertura de la seguridad social.

* Desde el punto de vista de los ingresos que reciben existe una clara diferencia en el nivel de ingresos de los trabajadores ya que los precarios reciben en promedio tan sólo el 55% de los ingresos promedio del total de ocupados.

* Desde el punto de vista de los hogares de los que vienen se da una fuerte concentración en los hogares más pobres. En el 10% de hogares más pobres hay más de 20% de trabajadores precarios, mientras que en el 10% más rico esa cifra apenas llega a 5%.

 

Por lo tanto es muy importante alertar sobre la situación de los trabajadores precarios que, en síntesis:

* Pertenecen a ramas sin negociación colectiva, ni fuero sindical y con organizaciones sindicales débiles, lo que dificulta sus posibilidades de mejora.

* Se ubican en los tramos de las más pequeñas empresas, incluyendo por ende tercerizaciones u otras nuevas formas de contratación laboral fuertemente desreguladas y que no cumplen normas mínimas de derechos laborales.

* Los precarios rotan mucho en sus trabajos, tienen bajo nivel de instrucción, provienen de los hogares más pobres, todo lo cual hace aún más difícil salir de la situación y reproduce las condiciones de precariedad.

* Finalmente los bajos ingresos que preciben les impiden estrategias familiares de mejora de la situación y por ende reproducen en el seno de la familia las situaciones de precariedad.

 

Todo esto nos lleva a concluir que el mercado de trabajo uruguayo está en crisis, que la precariedad es un aspecto central de esa crisis y que las condiciones de fragmentación social del país reproducen y ahondan las condiciones de precarización.

Y ello a pesar de que hubo crecimiento económico… pero fue sólo para algunos.

* Economista

 

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