"Todos los uruguayos inmigrantes tenemos alguna historia de aviones"
Uruguayos en Nueva York y Nueva Jersey, del Comité de Base «Líber Seregni», organizaron el domingo un almuerzo con buseca, empanadas, vino y tango. Cada asistente abonó diez dólares para financiar pasajes de compatriotas residentes en países más cercanos.
«Acercate y ayudanos con este último esfuerzo, para cinco años más de gobierno progresista», decía la convocatoria. Los compatriotas se reunieron entre las 13 y las 17 horas en el Brecht Forum de Nueva York, en el 451 de West Street (West Side Highway), entre Bank y Bethune (West Village).
Antes de las elecciones nacionales del 25 de octubre, el comité «Líber Seregni» recaudó cinco mil dólares que transfirió a la cuenta del Frente Amplio en el Banco de la República Oriental del Uruguay. Para la segunda ronda del domingo 29 sus militantes pretenden juntar 2.500 dólares.
El comité tiene página web: www.frenteampliony-nj.org.
A continuación, el relato de Solveig Gurgitano, un uruguayo en Estados Unidos que compartió el almuerzo con los compatriotas y que escribió para LA REPUBLICA su experiencia personal:
«Julio es de Guichón, un pueblito de Paysandú, tiene 46 años y hace siete que llegó de Uruguay a Estados Unidos.
Como si volviera a repetir el asombro, apunta la mirada hacia el techo y me dice: «Nunca antes había viajado en avión».
La desesperación, la falta de trabajo y otros males del gobierno de Batlle y de todos los señores que viajan mucho en avión, lo trajeron por estas tierras, a las que reconoce no adaptarse, además de no hablar el inglés.
Me apunta orgulloso: «Ya me construí una casita en Uruguay». Su anécdota probablemente no es original, pero es verdadera.
Todos los uruguayos inmigrantes tenemos alguna historia de aviones, esas aves metalizadas y grandes en las que nos fuimos de nuestro país un día, algunos para no volver.
A ese público le habló Lucía Topolansky, en comunicación telefónica directa desde Uruguay, en un lenguaje informal y directo, cargado de emoción.
«Nosotros sabemos las dificultades que viven, lo difícil que es cuando no se habla el inglés, pero tenemos un sueño: que todos puedan volver», y agregó: ‘Nosotros sabemos de sueños’.
«A un gobierno del Frente Amplio sólo lo puede continuar otro gobierno del Frente Amplio», dijo, enfatizando más tarde: «No se dio el voto epistolar, pero de una manera u otra vamos a buscar la forma de poder sacar ese tema adelante, tengan confianza».
En Uruguay era la noche de los tambores, y en New York también se dieron los repiques, con buseca, empanadas y vino uruguayo. Un público variado que disfrutó a un grupo de peruanos que acompañaron el evento de modo solidario: un pianista joven que nos deleitó con temas de Piazzola y una magnífica voz que interpretó ‘El día que me quieras’.
El pretexto fue la buseca y lo sustancial fue la unidad, que se logró y debería repetirse para dar argumentos sólidos a favor del voto epistolar cuando el tema se ponga de nuevo sobre la mesa.
Uruguayos, frenteamplistas, inmigrantes, todos con nuestras historias, bajo un cielo al que cruzan aviones: porque hay un horizonte abierto cargado de sueños que muchas veces se convierten en realidad».
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