Tras el origen de las armas
Hay ciertas coincidencias que sugieren posibles vínculos del Cr. Saúl Feldman con estos hechos. Feldman fue un empresario en el sector de la construcción y además era socio del Club Tiro. Fuentes de La República indicaron que el siempre presente Honorio Méndez Casariego podría ser uno de los contactos de Feldman tanto en el aprovisionamiento de armas robadas a las Fuerzas Armas uruguayas como un contacto con militares argentinos.
En el año 2000 se había constatado un faltante de 2.000 proyectiles calibre 7.62, pero el hecho nunca fue denunciado. En abril del 2001, comenzaron a detectarse nuevas irregularidades con el consumo de munición. También se echan a rodar «trascendidos» de que un teniente de la reserva, quien prestaba servicios en la Dirección de Personal de la Armada, «ofrecía para la venta, munición de guerra a civiles». En julio del 2001, el por entonces reservista naval Honorio Méndez Casariego «puso a la venta» las municiones sustraídas a la misión al Congo, utilizando como intermediario a un veterinario, «con la anuencia expresa» de un alto jerarca del Ministerio de Defensa Nacional.
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