Campaña sucia echó por tierra el debate entre las fórmulas
Hubo quien optó por un té. Los teléfonos móviles apagados presagiaban el desenlace de la instancia.
Desde las 12.10 del mediodía de ayer y hasta las 12.50, Eduardo Bonomi, Enrique Pintado y Rafael Michelini, por un lado, y Gustavo Penadés, Javier García y Analía Piñeyrúa, por el otro, tenían que avanzar en representación de sus respectivos comandos electorales o, de lo contrario, abortar toda posibilidad de que cada fórmula presidencial se expusiera frente a frente y al mismo tiempo ante 3 millones de teleespectadores reeditando lo que generalmente se conoce como «debate» electoral televisivo; algo que no se ve desde hace 15 años.
De los 45 minutos de reunión en la sala del Palacio de las leyes surgió que las dos delegaciones estaban en misma sintonía respecto a llevar adelante ese debate. Pero lo más trascendente se confirmó horas más tarde y a través de una llamada telefónica. El senador del Frente Amplio Rafael Michelini llamó a su colega nacionalista Gustavo Penadés en entorno a las 17.00 horas para confirmarle que el debate no se iba a realizar porque las condiciones políticas actuales no son las adecuadas.
Antes, en el encuentro cara a cara realizado en el Palacio Legislativo, el diputado frentista Enrique Pintado fue el responsable de romper el hielo inicial. Comentó que la delegación que él integraba junto a Bonomi y Michelini era en un principio proclive al debate electoral, pero que las condiciones imperantes no ayudaban a condimentar un buen desarrollo de la instancia entre las dos fórmulas presidenciales.
Entonces, apresuradamente, Penadés interrumpió y preguntó: «¿Es decir que no habrá debate?, porque la verdad que no entiendo….».
«Momento», le dijo Michelini como para llevar el cauce de la conversación. El senador del Nuevo Espacio le señaló a la delegación del Partido Nacional que quien hablaba, junto a Peinado y Bonomi, tenían la misión de recomendarle al comando electoral del Frente Amplio que no era oportuno debatir, cosa que iban a hacer una vez terminada esa reunión. Bonomi, que hasta este momento no había hablado, señaló que al Frente Amplio le preocupan mucho las acusaciones que se han hecho desde filas nacionalistas sobre su vinculación al arsenal del malogrado contador Saúl Feldman.
Bonomi sostuvo que el Frente Amplio debe seguir haciendo planteos por lo alto y opinar sobre los puntos que deben ser debatidos y que el Partido Nacional haga lo mismo. «Esa es la campaña que nosotros entendemos que se debe hacer. Que se incluya la política económica, el modelo social y que la gente vea. Hacer un debate aislado del resto de lo que se dice en los medios es lo que entendemos que no conviene porque lo que predomina no es el debate, sino el clima, transformemos el clima en algo positivo». Faltaban pocos minutos para la una de la tarde. Se apuraron los cafés y el té, paulatinamente los teléfonos celulares se fueron encendiendo y las lapiceras retornando a los bolsillos de sus propietarios. No había más que agregar en esa reunión y sólo cabía esperar algunas horas para que se confirmara lo que ya todo el mundo sabía y que desde hacía días intuía. El diputado Javier García se mostró muy molesto al término de la reunión y sentenció que hubo «incumplimiento de palabra» por parte del Frente Amplio al no aceptar el debate. La frase «vinimos sin condiciones» fue repetida hasta el hartazgo por parte de la delegación blanca y se aclaró que «la única condición que existió en este proceso fue puesta por el senador José Mujica. La fórmula Lacalle-Larrañaga accedió a que el debate fuera entre las fórmulas y nunca se puso como argumento para no acceder al debate que se hubiera acusado por parte del senador Mujica al partido Nacional de esconder golpistas».
«Ese tipo de agravios nunca sirvió como excusa para que nosotros dijéramos que no accedemos al debate, sin embargo del otro lado aparece esto», dijo, y se fue.
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