Caso Feldman. Las acusaciones sin pruebas pretenden ocultar vínculos con el dueño del arsenal militar

Ofensiva de Batlle, una buena defensa

Solamente el 13 de julio del 2001, durante el gobierno de Jorge Batlle, se comprobó que faltaban unas 11 mil municiones en la Armada uruguaya. En la finca de Aires Puros, perteneciente a Saúl Feldman, se hallaron unas 10.000 municiones.

Fuentes de LA REPUBLICA indicaron que un civil de reconocida militancia ultranacionalista habitualmente contratado por la Armada debido a sus conocimientos en explosivos y participante de maniobras relacionadas a tales artefactos podría ser uno de los contactos de Feldman. Honorio Méndez Casariego podría ser uno de los contactos de Feldman tanto para el aprovisionamiento de armas robadas a las Fuerzas Armas uruguayas, como vínculo con militares argentinos.

Honorio Méndez Casariego es hijo de un oficial superior de la Armada argentina, actualmente en retiro.

«La dimensión del arsenal es tremenda, es para armar un regimiento completo. Hace menos de tres años, dos soldados de la Fuerza Aérea robaron unos fusiles. Algunos fueron recuperados por la Fuerza Áerea, pero según me informaron ayer (por el viernes) en el recuento de las armas secuestradas en esa casa, hay cinco de esos fusiles», declaró Jorge Batlle a Radio 10 de Argentina. Bien al tanto está el ex presidente Batlle de hechos sucedidos durante su gobierno a los que poco contribuyó a esclarecer en su momento. Batlle optó por emplazar a Julio Marenales y José Mujica sobre si conocían o no a Feldman. La pregunta podría invertirse: ¿El Dr. Batlle conocía a Saúl Feldman? Interrogado por el juez Jorge Díaz, Batlle manifestó tan campante que la suya había sido una declaración política y que no tenía pruebas de sus afirmaciones. A pesar de ello, Batlle insiste en difundir declaraciones infundadas. A mediados de agosto del 2001 el diario «El Observador» informaba que la Armada Uruguaya ocultó varios «episodios irregulares» ocurridos en su seno en los últimos tiempos. Según las fuentes del diario, en 1997 hubo un faltante de municiones cuando la fuerza de mar adquirió equipamiento completo de recarga de munición. En ese entonces, se descubrió que parte del faltante estaba en poder de Honorio Méndez Casariego, un civil de reconocida militancia ultranacionalista que era usualmente contratado por la Armada en función de sus conocimientos en explosivos. En el año 2000 se constató el faltante de 2.000 proyectiles calibre 7,62, y el 9 de julio del 2001 un veterinario le informó al teniente de navío Gastón Jaunsolo que prestaba servicio en la Escuela Naval que Honorio Méndez Casariego estaba ofreciendo munición 7,62 a razón de US$ 150 dólares los mil proyectiles.

Jaunsolo puso en conocimiento de esta información al capitán Gonzalo Cuñarro, quien un día después ordenó un inventario en el Servicio de Armamento.

Allí comprobó que en febrero de 2001 se habían dado de baja 7.000 municiones con el argumento de que se hallaban en mal estado. Sin embargo, un ingeniero químico que trabaja para la Armada estableció que los proyectiles estaban en perfectas condiciones.

Un arqueo de caja realizado el 12 de julio del 2001 mostró que, además de municiones, faltaban $ 6.000 y varios recibos. El responsable de la unidad decidió que el arqueo no lo realizara el oficial encargado de la parte administrativa, quien había sido indagado el año pasado cuando faltaron US$ 10 mil de la fragata Artigas, circunstancia que nunca fue informada públicamente. Según las fuentes, los oficiales estaban realizando el arqueo cuando el capitán Cuñarro fue informado de que tenía una llamada telefónica del jefe de la unidad.

En ese momento descuidaron la custodia del teniente de navío Víctor González, que estaba arrestado a rigor, y este tomó una pistola y se disparó en el ojo derecho.

El viernes 13 de julio del 2001 se comprobó que faltaban unas 11 mil municiones y una ficha firmada por el mencionado González que decía que el faltante obedecía a un «reajuste de consumo interno».

En la finca de Aires Puros perteneciente al Cr. Saúl Feldman se hallaron unas 10.000 municiones.

Más tarde, parte de estas municiones robadas a la Armada fueron halladas en el domicilio de Honorio Méndez Casariego. Tras la renuncia del vicealmirante Francisco Pazos a la comandancia, el 2 de agosto del 2001 y la asunción de Carlos Giani, la Armada dispuso que al frente del Servicio de Material y Armamento fuera nombrado el capitán de navío Aldo Francéscoli en sustitución del capitán de navío Ruben Romanelli, un ex jupista.

En parte, para responder a estas irregularidades, el entonces ministro de Defensa Nacional, Luis Brezzo, concurrió la semana anterior al Parlamento. Sus explicaciones no fueron satisfactorias para los legisladores opositores, pero sí para los oficialistas.

Mientras la Armada y el Ministerio de Defensa aseguraron que sólo faltaban municiones, las fuentes militares de «El Observador» insistían en que el teniente de navío que se suicidó, Víctor González, cuando era investigado por el robo de miles de balas también tenía en su poder armas y explosivos.

Al respecto indicaron que cuando se preparaba la misión de paz para el Congo, el teniente utilizó su propio jeep para retirar del servicio de armamento naval 1.000 proyectiles 9mm, 8.000 calibre 7,62 y 9.000 calibre 30, siete pistolas 9mm, cuatro fusiles M16, dos subametralladoras AK47, 23 caños de fusil Springfield, además de repuestos de fusiles M1 y 23 bayonetas M1. Se ignora su destino.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje