Lucía Topolansky. Un análisis optimista pero sin triunfalismo de la coyuntura política y electoral

"El gobierno de Jorge Batlle, que apoyó Lacalle, generó un desastre para el país"

En un alto del ajetreo de la campaña, me recibe en el local del Espacio 609. Se ha hecho un hueco en su febril actividad para dedicarme una media hora de su tiempo, durante la cual tocamos todos los temas relativos al momento que vivimos. Se la ve cansada, y confiesa que está agotada luego de la intensa campaña, pero la perspectiva de seguir la lucha por un mes más no la amilana.

-Te agradezco que me hayas concedido esta entrevista porque supongo has de estar agotada.

-Desde luego. Nos movimos mucho en la campaña, son kilómetros y kilómetros recorridos; dormís mal… Pero hay que seguir porque hay que ganar; yo creo que ganamos, y aunque tenemos enormes posibilidades de ganar, los triunfos suponen esfuerzos, entonces hay que trabajar.

-A propósito de eso, se supone que Mujica y Astori van a retener los votos frentistas obtenidos en octubre. Entonces, ¿adónde hay que apuntar para lograr los votos que faltan?

-La regla para el balotaje no exige más de la mitad de los votos emitidos sino que quien obtiene más votos gana. Quiere decir que no hay incidencia de votos en blanco ni anulados. El objetivo es toda la población. El Frente ganó y obtuvo la mayoría en las dos Cámaras; ahora hay que ver quién se queda con el Ejecutivo. Hay que dirigirse a toda la población: frentistas, blancos, colorados, independientes, los de Asamblea Popular, los que votaron en blanco, los que sólo votaron los plebiscitos; para mí todos son público.

-¿Te parece que se puede captar gente que votó a los blancos?

-Ya hay gente que se ha pronunciado. Algunos dirigentes gremiales de Colonia no van a votar a Lacalle; es gente que votó al Partido Nacional en octubre para respaldar a los diputados del departamento (vos sabés que eso cuenta mucho en el Interior). Pero no lo votan a Lacalle porque Lacalle fue el hombre del atraso cambiario, y el atraso cambiario fue lo que les trajo el endeudamiento, lo que produjo un gran perjuicio al campo, mientras que este gobierno ha eliminado el endeudamiento y ha estabilizado el país; y como entre otras cosas no son tontos, a Lacalle no lo van a votar. Son manifestaciones con nombre y apellido. También hay grupos colorados que no van a votar a Lacalle, y habrá gente que no quiere apoyar a Pepe pero tampoco está dispuesta a votar a Lacalle y que por tanto votará en blanco o anulado. Y después está la gente del Partido Independiente, que en su mayoría son filosóficamente de izquierda y están más cercanos a nosotros.

-Con ese panorama, ¿es posible pronosticar un triunfo de la fórmula Mujica Astori?

-Si lo que acabo de decir se cumple, la Presidencia es nuestra. Nosotros vamos a salir con la bandera nacional pero también con la del Frente Amplio porque no negamos nuestra procedencia; además, la bandera de Otorgués es uno de los pabellones patrios, así que vamos a salir con las dos banderas a hablar con toda la población. Por eso van a ser importantes los puerta a puerta, las barriadas, las ferias, los lugares donde hay ciudadanos de todo pelo político, las agremiaciones y organizaciones civiles… También va a haber agites, actos públicos, publicidad en televisión, etcétera. Antes del 25 de octubre nosotros ya habíamos propuesto cuatro puntos sobre los cuales empezar a construir una política de acuerdos nacionales.

-Perdón por la interrupción. Eso fue antes de las elecciones, lo cual supone que pensaban que no ganarían en primera vuelta.

-No. Fue para que nadie pudiera decir, «ah, como ganaron, ahora vienen a ofrecer un acuerdo», o sea, para independizar la intención del resultado. Entonces, creemos que para lograr acuerdos nacionales, no es bueno que se genere una cosa en el Ejecutivo y otra en el Legislativo. Nunca se dio en el país que no hubiera sintonía entre el Legislativo y el Ejecutivo, por lo que, de darse ese escenario, tendríamos un país muy trancado, con tiempos parlamentarios mucho más largos. Lacalle ha propuesto un recorte del gasto público, y eso (que supongo que mantendrá) supone otra visión de la Ley Presupuestal. Nosotros entendemos que el gasto público sirve para catapultar el país, entonces va a haber que discutir todo, y ahí vendría la primera dificultad. Puede suceder que haya alguna promesa electoral, por ejemplo se propone eliminar el IASS, un impuesto que pagan las jubilaciones más altas, entonces tendremos que iniciar una larga discusión para ver si nos convencen… También se propuso derogar la Ley de Ordenamiento Territorial que votamos en esta legislatura; estamos de acuerdo en modificarla, profundizarla, hacerla más eficiente, todo eso es válido, pero derogarla sería ir a un escenario de caos como el que había antes. Con esto quiero demostrar que las promesas electorales van a quedar por el camino; también puede ocurrir que el Parlamento vote una ley y que el Ejecutivo la vete y eso genera un escenario un tanto perverso.

-Se ha hablado mucho de dos modelos de país, ¿qué pensás al respecto?

-Yo entiendo que nosotros tenemos una propuesta nacional, un proyecto nacional. De parte de los blancos no he visto un modelo sino algunas propuestas aisladas, de modo que no sé qué modelo proponen. Sí sé que hay dos gestiones de gobierno que se confrontan. Nosotros tenemos cinco años de gobierno en que al país le fue muy bien: creció mucho, arreglamos el problema de la deuda que al comienzo era igual al producto; ahora, los vencimientos de deuda no caen como una espada en el primer año de gobierno; bajó el desempleo hasta guarismos históricos, se crearon 200 mil puestos de trabajo, hubo políticas sociales que sin cintillos y sin tarjetas llegaron a toda la población. Hubo mucha inversión; a los comerciantes, a los industriales y a los productores rurales les fue muy bien no sólo por la coyuntura internacional de los precios sino porque el poder adquisitivo de las familias mejoró y eso ayudó a que la tremenda crisis internacional no nos despeinara, y eso porque el mercado interno está más sólido al haber aumentado los salarios. Se regularizaron situaciones irregulares, los bancos estatales (BROU y BHU) están saneados. En fin, es una larguísima lista de cosas que conforman una plataforma sólida.

-Situación muy distinta de la que encontró Vázquez al asumir, ¿verdad?

-Pero claro. Fijate que el gobierno de Jorge Batlle, que contó con el apoyo de Lacalle, generó un desastre para el país, de modo que también hay que contar con eso.

-Con todos esos logros y con el porcentaje de popularidad de Tabaré, ¿cómo se explica la pérdida de votos que tuvo el Frente?

-El Frente votó muy bien en el Interior, mejor que en la elección anterior, algo que nosotros ya percibíamos en la campaña, al tiempo que notábamos que en Montevideo la cosa estaba fría. Y estaba muy fría hasta que gracias al espíritu de iniciativa de la gente de a pie se fue calentando… Tal vez si hubiera habido quince días más de campaña, ese calentamiento habría dado frutos. Es posible que algún frentista haya soñado con el paraíso ya, y el paraíso no se conquista de un día para el otro. Por otro lado, hay un sector profesional que probablemente se siente afectado por el impuesto a la renta. También el manejo que se hizo del tema de la inseguridad (un problema de toda Latinoamérica) debe haber jugado a la hora de definir algunos votos.

-Bueno, has enumerado los logros del gobierno frentista. ¿Cuáles son las propuestas para el nuevo período?

-Primero, tenemos que buscar políticas de Estado. Tenemos que profundizar la educación, que en este período tuvo un gran empuje pero queremos ir a más. ¿Por qué? Porque estamos convencidos de que si queremos hacer un país de primera, un país de excelencia, eso se logra con una población capacitada. Yo olfateo que ahí vamos a tener acuerdo nacional porque todos los candidatos han expresado esa idea. Por supuesto que acá aparece lo del cómo, y en eso coincido con Lacalle. Nosotros privilegiamos la educación pública, y hoy tenemos un país informatizado, no porque no hubi
era informática antes sino porque los chiquilines tenían contacto con la informática una vez por semana, con computadoras compartidas.

Queremos ampliar la reforma de la salud y en una segunda etapa extenderla a los jubilados; eso significa unos 700 millones de dólares. Se hará por etapas y luego se van a incorporar otros sectores. Pensamos que hay que seguir en el camino de la diversificación de la matriz energética para terminar con la penuria de la dependencia de la lluvia o del petróleo; pero pensamos en una diversificación sin descuidar el medio ambiente, porque estamos en una etapa de cambio climático. Proponemos la creación de otros 200 mil puestos de trabajo.

-Pero ¿cómo se hace para crear 200 mil puestos de trabajo? Eso no se logra con un decreto…

-El asunto es crear un clima de seguridad, de estabilidad para la recepción de inversiones que es lo que genera puestos de trabajo. También hay políticas proactivas desde el Estado que alientan a los inversores nacionales, y políticas proactivas para crear fuentes de trabajo desde el propio Estado, como es el caso de ALUR, de Cousa.

Son políticas que ya se han implementado y que hay que profundizar.

Actualmente el país tiene carencias de mano de obra calificada porque durante el gobierno de Lacalle se desmanteló el aparato productivo y se perdieron obreros calificados. Por otro lado, estamos planteando un país más inclusivo, que no haya uruguayos de primera y uruguayos de segunda; por eso planteamos eliminar la indigencia, que bajó mucho en este período, pero hay que seguir en ese camino y bajar también la pobreza. Otro asunto es profundizar la reforma del Estado; algo se hizo en este período pero falta mucho por hacer: tenemos la descentralización pero la reforma del Estado es mucho más que eso, son formas de gestión. Tenemos que seguir avanzando para que el expediente electrónico sea una realidad en todo el país.

Entonces, yo creo que cualquier ciudadano, más allá de su ideología, de su adhesión partidaria, de sus tradiciones familiares ­que son todas cosas respetables­ debe reflexionar y darse cuenta de que hay una mayoría parlamentaria de un partido y que sería bueno que hubiera armonía entre el Ejecutivo y el Legislativo. En este quinquenio así funcionaron las cosas, y es posible ir a más.

 

¿Un presidente sin mayorías?

-Heber sostiene lo contrario, que es mejor que el Ejecutivo no tenga mayoría…

-Sí, pero está equivocado. La tarea legislativa va a ser mucho más engorrosa y va a demandar mucho más tiempo. Por eso es necesario que haya armonía entre el Ejecutivo y el Legislativo. Heber dice eso porque no tiene alternativa y está peleando por la Presidencia sin advertir que tampoco se puede gobernar por decreto, como dijo Lacalle. Hay mecanismos constitucionales en caso de que se produzca un conflicto de poderes, como la disolución de las Cámaras en lo que nosotros no queremos ni pensar. Yo creo que el pueblo uruguayo es suficientemente sensato como para darse cuenta de que ese escenario es el peor de todos. Es cierto que nosotros no tenemos la bola de cristal y que matemáticamente todo es posible, pero pienso que en principio la cosa está laudada a nuestro favor.

 

CUCOS DEL PASADO

-¿Es previsible que en la campaña vuelvan a aparecer referencias al pasado de ustedes?

-Puede ser. Es un recurso al que han apelado siempre pero a la gente se ve que eso la tiene sin cuidado. Los otros días oí a un analista que decía algo así como que «se la pasaron exigiéndoles que tomaran el camino de la política y de las urnas, y ahora que están embarcados en ese rumbo y tienen posibilidades de ganar, también los acusan». Entonces, ¿cómo es la cosa? Palos porque bogas y porque no bogas, palos… En fin, puede ser que vuelvan los ataques contra nosotros, es asunto de las estrategias publicitarias, pero ya estamos acostumbrados. A mí no me quita el sueño, pero me da pena que no puedan salir del carril. Sería una gran contradicción porque ¿cómo pueden decir que van a hacer un gobierno de concordia si nos están insultando? Nosotros estamos en contra de todos los desbordes, aun de los nuestros.

 

COMO COMBATIR LA INSEGURIDAD

-¿Y con respecto a la inseguridad? Me refiero al almacenero al que asaltan varias veces o a la persona rapiñada en la calle.

-Nosotros hicimos una presentación pública en la Torre de Antel pero la prensa no le dio la relevancia que tenía. La seguridad abarca mucho más que la rapiña callejera; está también la seguridad laboral, por ejemplo, pero está el plus que ponen los informativos de televisión. La idea nuestra es seguir perfeccionando el instituto policial; queremos mejorar aún más el nivel salarial de modo de poder eliminar el 222; mejorar la capacitación de los policías, los instrumentos tecnológicos; debemos ir a que las cárceles no dependan del Ministerio del Interior para que cumplan su cometido.

En fin, cuando Lacalle fue presidente los policías habían llegado a un nivel salarial bajísimo y fueron a la huelga. Fue cuando dijo aquella famosa frase: «Ellos hacen como que trabajan y yo hago como que les pago», que se refería a todos los empleados públicos. Creo que los funcionarios deberían recordar esto, que implica un profundo desprecio por la dignidad de los trabajadores estatales al tiempo que supone dilapidar los dineros públicos. Nosotros queremos funcionarios de primera para tener desde el Estado un servicio de primera, digno y bien pago.

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